miércoles, 20 noviembre 2019, 14:30
Miércoles, 06 Noviembre 2019 06:24

Contra el odio y la discriminación: Evo llama a la reflexión y unidad

Escrito por  Arnaldo Musa / Especial para CubaSí
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Ante centenares de miles de personas reunidas en La Paz, el presidente Evo Morales llamó a la reflexión y unidad de todos los bolivianos, lamentó que jóvenes estudiantes santacruceños se hayan dejado obnubilizar por la política de odio y discriminación esgrimida por la oposición de derecha, y reiteró que se trata de evitar una confrontación que haga derramar inútilmente sangre del pueblo.


Tanto en la capital como en otras ciudades del país, las fuerzas populares, encabezadas por los indígenas, se encuentran velando para evitar que grupos que esgrimen la violencia ocupen espacios y prosigan vandálicos actos que le hacen el juego a la ultraderecha y forman parte del plan de Estados Unidos para desangrar al país y hacer que Evo renuncie.

A su vez, el mandatario está esperando que la comisión internacional, en la que participa la Organización de Estados Americanos (OEA), finalice la revisión de los resultados de los comicios del 20 de octubre que le dieron la presidencia con más de 600 000 votos de ventaja, al lograr el aval constitucional por haber acumulado más del 10% estipulado sobre su más cercano rival, el expresidente Carlos Mesa, quien, con otros sujetos de la derecha, ya había afirmado que no aceptaría el resultado, si Evo triunfaba.

Mesa, a quien se le reprochó que le faltaba acometida para llevar el plan violento propugnado por el imperialismo, ha sido sustituido en ese papel por el ultrarreaccionario Luis Fernando Fajardo, quien este martes viajó de Santa Cruz a El Alto para trasladarse a La Paz e insuflar acciones antipopulares, pero las autoridades de este aeropuerto, además de evitar que la indignada ciudadanía lo atacara, lo custodiaron y, junto con su delegación, lo hicieron regresar a Santa Cruz.

Horas antes, Evo había iniciado reuniones de emergencia con dirigentes sindicales y de varios sectores sociales para planificar estrategias en función de hacerle frente al intento de golpe de Estado en curso. El mandatario pidió a la oposición el domingo renunciar a la violencia y evitar matanzas entre connacionales.

Evo no ha detenido sus labores de bienestar social, al inaugurar una carretera que une al municipio de Caracola, en el departamento de Oruro, con el de Coquería, en el de La Paz. La nueva vía favorecerá el desarrollo económico-social de esa región con la interconexión de áreas mineras y agrícolas con el corredor bioceánico en construcción.

Mientras el mandatario se ocupa de ejercer gobierno creando bienestar a su pueblo, crece la expectativa por el vencimiento del plazo dado por Camacho, autoproclamado presidente del denominado Comité Cívico Pro Santa Cruz, al Presidente para que renuncie.

La extrema derecha boliviana apuesta por la violencia y la confrontación para derrocar al gobierno recién electo, y con ese fin ha convocado a marchas y actos políticos en plazas del país, pero en esos lugares las fuerzas populares permanecen vigilantes.

Confirman plan golpista

La cadena informativa boliviana Árbol difundió recientemente 16 audios que confirman un plan golpista que, desde hace meses, llevan a cabo los opositores denominados cívicos, en contubernio con Estados Unidos y exmilitares.

De acuerdo con esa fuente, la primera grabación subraya el compromiso de los senadores estadounidenses Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, todos lamentablemente de origen cubano, en la acción golpista contra Evo Morales. El ministro de Gobierno de Bolivia, Carlos Romero, resaltó el ultimátum del Comité Cívico de Santa Cruz contra Evo como la más clara muestra del intento de golpe de Estado.

La escalada de violencia por la que atraviesa el país en los últimos días está enmarcada en una arremetida golpista contra el gobierno de Evo Morales y tiene varios operadores dentro del país. Tal es el caso de Mesa y Camacho; pero desde fuera de Bolivia, este movimiento es financiado desde Estados Unidos.

El objetivo no es otro que el de quebrar el proceso de transformación liderado por un indígena que ha llevado a Bolivia a una estabilidad social y a un crecimiento económico inéditos, basados en un modelo propio de redistribución de la riqueza.

Otro de los objetivos de la arremetida golpista es evitar la caída de los gobiernos neoliberales de la región aliados de Estados Unidos, como el de Chile y Ecuador, en los cuales el descontento social se ha desbordado.

Este movimiento golpista tuvo sus inicios con las plataformas ciudadanas del 21F, las que promovieron acciones políticas desestabilizadoras y encontraron apoyo en los medios de comunicación de propiedad de la oligarquía que quiere volver al poder, como Página Siete y El Deber, acompañados por decenas de «analistas», que no son otra cosa que viejos políticos neoliberales.

Asimismo, varias ONG’s, en su mayoría «ambientalistas» y con financiamiento externo, buscan menoscabar al gobierno de Evo. Entre ellas están Ríos de Pie, la Fundación Solón, Jubileo, Milenio, Fundación Tierra, y varias otras que manejan discursos similares.

Desde EE.UU., personajes desacreditados como el prófugo Carlos Sánchez Versain y Eva Sara Lanuda promueven la desestabilización del gobierno, buscando que en Bolivia se instaure un gobierno neoliberal favorable a sus intereses políticos.

Quienes están detrás de todo esto forman parte de un plan para derrocar al presidente Evo Morales a través de actos violentos y criminales, aprovechando la coyuntura de las elecciones del 20 de octubre, expresa el medio informativo Político, que presenta a Carlos Sánchez Versain como uno de los principales actores que planificaron todas estas acciones fuera de las fronteras bolivianas:

«Solamente hay dos clases de bolivianos: los que están con la dictadura y los que están con la democracia, y aquí estamos los que estamos con la democracia. Para derrotar a la dictadura necesitamos unidad de verdad», dijo hace unos días Sánchez Versain, desde Estados Unidos, rodeado de carteles que decían «Justice for Bolivia».

Las palabras del exministro de Gonzalo Sánchez de Lozada y uno de los principales sindicados por la «Masacre de Octubre» del 2003 cayeron mal hasta en los propios sectores movilizados; sin embargo, marcan el mismo lineamiento de buscar la renuncia de Evo, y no así una salida democrática.

Y aunque no lo mencionaron directamente, tanto Carlos de Mesa como Luis Fernando Camacho siguieron al pie de la letra el pedido de Sánchez Versain. El primero, al aceptar y luego rechazar la auditoría de la OEA, y el segundo, al pedir directamente la renuncia de Evo.

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