lunes, 20 enero 2020, 08:02
Lunes, 30 Diciembre 2019 06:22

Iván Silva: «El 2019 fue un año satisfactorio, de medición y enfoque»

Escrito por  Harold Iglesias Manresa / CubaSí
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El judoca yumurino confía en continuar creciendo para enfrentar el reto mayúsculo de Tokio. El judoca yumurino confía en continuar creciendo para enfrentar el reto mayúsculo de Tokio. Foto: www.judoinside.com

Iván Silva es un joven ambicioso, centrado, pero, por sobre todas las cosas, consciente de que debe continuar creciendo en los 90 kilogramos del judo, si de materializar el sueño de una presea olímpica en Tokio se trata.


Sucede que en esa categoría cualquiera de los 20 primeros hombres del ranking del orbe puede sacarte un sable, como se dice en el argot popular. Tal es así, que en el recién finalizado Másters de Qingdao, China, se impuso un judoca por debajo de ese rango.

Ante semejante situación rocosa de paridad, el yumurino nacido el 8 de enero de 1996 y fraguado al calor de duelos extremos con Asley González, busca a toda costa convertirse en un competidor completo, luego de establecerse en la élite, al convertirse en subcampeón mundial el pasado año.

A propósito de su año 2019, el discípulo de Julio Alderete, con balance de 36 sonrisas y 12 reveses en el lapso de 12 meses que culmina, para un notorio 75% de efectividad, dialogó con CubaSí:

«Después del oro de los Juegos Panamericanos de Lima, apenas hubo más de una semana de diferencia para encarar el Mundial. Llegamos con un objetivo de alcanzar una presea, pero por algunas cuestiones no pudo lograrse y terminé en séptimo lugar.

«A continuación, alcancé plata en el Grand Slam de Brasilia, el mejor rendimiento en la segunda parte de la ruta crítica competitiva del año. En los restantes tres certámenes caí en la segunda ronda.

«En lo personal, pudiera mencionar algo de cansancio y una planificación diseñada fundamentalmente a cumplir el propósito de coronarme en Lima. A eso le sumamos un nivel muy parejo en mi división. Un ejemplo: varios campeones mundiales perdieron en la primera ronda en Qingdao», explicó el ya clasificado a la cita nipona, atendiendo a su ubicación en el escalafón (tercero, con 4 423 puntos).

—Desde una perspectiva técnico-táctica, ¿estás en forma deportiva? ¿Encaraste esos certámenes bien, en ese sentido?

—Realmente estoy bien. La mejor forma debe irse obteniendo a medida que avance el año y nos acerquemos a la fecha de los Juegos. Así está diseñado el plan y el trabajo.

—Diversificar el repertorio técnico… ¿Por dónde anda ese elemento?

—Siempre hay que buscar perfeccionar el sistema de combate. La capacidad de trabajo y los volúmenes de randoris contribuyen en gran medida al desarrollo, incluso trabajando con compañeros en la preselección de los 100 kilogramos. En ese camino también andamos. No está agotado, ni al 100%, pero igual realizamos un esfuerzo grande para ampliar mi repertorio. Este año el empleo de técnicas de cadera, piernas y el uchi-mata, me ha hecho ganar considerablemente en confianza, además de manejar mejor mis peleas.

«En el judo actual, y en los deportes de combate en general, se trata de guardar una carta bajo la manga. Se hace mucho estudio de contrarios, ven videos de las peleas, por lo que es determinante disponer de varias armas que te puedan ayudar a definir un pleito».

—Los 90 kg, una división muy pareja. ¿Cómo lidia Silva con esa realidad compleja?

—Es algo que tengo incorporado. Actualmente incluso en primera ronda de una competencia puedes enfrentarte a un contrario fuerte, medallista universal incluso, por lo que se te exige muchísimo desde el comienzo de cada torneo.

—¿Satisfecho con lo que te dejó el 2019? ¿Componentes psicológico y motivacional?

—Satisfecho no. Siempre se puede aspirar a más. Nunca he sido conformista. Eso sí, hemos trabajado bastante en un año intenso con entrenadores, equipo médico, colegas de equipo… En lo motivacional, siempre positivo y con grandes metas. Sin perder el enfoque de luchar una medalla.

—¿Las perspectivas del judo, en sentido general?

—Creo que lo primero es que cada uno de los atletas con posibilidades logre la clasificación. Una vez que se encuentren dentro, tener el objetivo claro: avanzar lo más posible en busca de preseas. El trabajo que se ha venido realizando ha sido bien riguroso. En Río 2016 el judo masculino se fue sin preseas y ese es un reto que debemos superar ahora.

«Para el 2020 debemos iniciar con la tradicional gira europea, buscando consolidar y escalar posiciones, pero antes desearle el mejor fin de año al pueblo de Cuba y que nunca pierdan la confianza en nuestro deporte. Siempre salimos al colchón buscando dar lo mejor».

Desde 2013 hasta la fecha, según el sitio especializado www.judoinside.com, exhibe foja de 126 sonrisas y 58 fracasos (68.5%) internacionalmente.

Con la mente tan clara y fuerte como un ippon, confiemos en la consecución de su objetivo.

Visto 600 veces Modificado por última vez en Martes, 31 Diciembre 2019 06:12

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