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Sábado, 29 Septiembre 2012 04:46

Leuris Pupo: Cerrar el año a todo tren

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Cerrar el año a todo tren, sin defraudar a tantos parciales que siempre lo han apoyado, mucho menos ahora que sobre su areté pesa la condición de campeón olímpico.

Cerrar el año a todo tren, sin defraudar a tantos parciales que siempre lo han apoyado, mucho menos ahora que sobre su areté pesa la condición de campeón olímpico. Eso y la motivación adicional de que posiblemente despida el 2012 con su primera niña entre brazos hacen que el pistolero rápido Leuris Pupo encare por estos días cada sesión de entrenamiento en el polígono Enrique Borbonet, como si fuera crucial.

Lo notorio es que además ostenta la condición de puntero en el ranking mundial de su modalidad, algo sin precedentes para tirador cubano alguno y que él recibe por primera vez tras 15 años en el equipo nacional. Sin embargo eso no implica ni un ápice de arrogancia en su trato con la prensa, por el contrario ha puesto una dosis extra de diafanidad a su plática.

Su corona en Londres, gracias a puntería milimétrica que le permitió igualar el récord del orbe para finales con 34 puntos, le posibilitó dar un salto de 18 posiciones hasta la cima del escalafón apoyado en 3 690 unidades. A sus espaldas en el top, el indio Vijay Kumar (2 871), el ruso Alexei Klimov (2 856) y el chino Feng Ding (2 699), plata, cuarto y bronce por ese orden en la capital británica.

Con apenas 15 abriles llegó por primera vez a la habana y confesó que ahora siente la misma motivación circular por sus venas. Otra causa adicional a las antes mencionadas pudiera ser el hecho de que entre el siete y el 15 de octubre desenfundará su temible pistola Pardini en Granada, España, sede del III Campeonato Iberoamericano, y posteriormente, del 22 al 28 intentará refrendar su condición actual en la fase final de las Copas del Mundo de pistola y rifle, en Bangkok, Tailandia, donde competirá el viernes 26. Este último certamen de seguro le deparará otro mano a mano con Kumar, Ding, Klimov, Jian Zhang (1 985) y Christian Reitz (2 475), finalistas bajo los cinco aros. Por cierto, Klimov, con 37 años, es el más experimentado del top five.

A sus sesiones diarias les dedica tres horas, entre series de ocho, seis y cuatro segundos dispara entre 200-250 proyectiles. Luego toca el turno a algo que muchos coequiperos, incluso él no gustan mucho: el aspecto físico que contempla media de trote, caminata para disminuir la intensidad y cierre con planchas y abdominales. “Un complemento físico aceptable contribuye a elevar la concentración”, sentenció.

Para quienes lo vieron sonriente en la capital británica en su ascenso a lo más alto del podio cabe destacar que no siempre ha sido así. Desde su estreno en el nivel superior a Pupo lo ha perseguido el fantasma de sus armas, que en más de una ocasión le han jugado malas pasadas, algo que lo ha privado de otros resultados de relieve, fundamentalmente en citas panamericanas:

“Recuerdo que en mi estreno en las copas del mundo de 1999 (Munich y Milán) se me trabó la Walter —la marca de fabricantes con la que disparó hasta el 2008— y solo hice 140 puntos de 600 posibles, por lo que me descalificaron. Algo similar sucedió en Winnipeg ese mismo año, donde finalmente terminé quinto, y de Guadalajara… todos me vieron sufrir al no poder acceder a la final luego de trabárseme el arma en la segunda serie clasificatoria.

Después de Tailandia comenzaré a entrenar con una Pardini mecánica nueva, reduce el margen de fallos en relación con la electrónica que adquirí tras Beijing 2008. Veremos si con ella también puedo hacer historia.

Volviendo a la ciudad del Big-Ben se impone una interrogante, de seguro no es la primera vez que lo interpelan al respecto, pero el hecho de asumir nuestros encuentros periodista-atleta en un ambiente de familiaridad total le confieren otro matiz a su respuesta:

—¿Cuál fue el elemento clave para colgarte el oro estival en tu pecho?

—Concentración y deuda que tenía clavada desde los Panamericanos de Guadalajara. Era una espina clavada y no la única, pues en la Copa del Mundo de Milán no estuve bien, y en Munich quedé octavo, a las puertas de la discusión de los tres primeros lugares. Tenía confianza en poder acceder a la final olímpica y luchar por una medalla. Incluso, desde que llegué a la sede todo se comportó bien. En los entrenamientos tiré sobre 590, te confieso que eso me preocupó porque pensé que a la hora cero algo podía fallar, pero no, todo fluyó, estaba muy enfocado, fue mi día.

Cierre de año, octubre mes crucial, diciembre quizás también lo sea. Imaginen ustedes si logra agenciarse los cetros del iberoamericano y la fase final de la Copa del Mundo y además carga a su pequeña entre brazos antes del 31 de diciembre. Sí porque su esposa tentativamente dará a luz en los primeros días de enero. De adelantarse un poco para ambos el 2012 se convertiría en el año más importante de sus vidas.

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