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Martes, 08 Octubre 2013 05:10

Estreno de cine: Melaza: Azúcar de nuestro propio costal

Escrito por  Justo Planas, especial para Cubasí
Los protagonistas de Melaza. Los protagonistas de Melaza.

Por ahí siempre preguntan cada vez que sale un filme cubano nuevo: «¿Está fuerte?» Nadie aquí necesita que le expliquen qué significa «fuerte». Y sí, Melaza está fuertísima; no ya porque hace flotar en la esfera masiva los trapos sucios nuestros de cada día que tan bien conocemos, sino porque el director Carlos Lechuga sabe retratar varias de las profundas contradicciones del ser cubano.


Y no se trata de contradicciones que nos acompañan de un tiempo a esta parte. Vienen en la genética de nuestra identidad desde hace décadas. Ya en los 50, Fernando Ortiz y Jorge Mañach —y desde mucho antes otros— se quejaban de «nuestra extraordinaria intransigencia mental», la incapacidad de adoptar «criterios firmes» y nuestra propensión neófita a actuar por embullo. En este sentido, el final de Melaza —que no contaré, claro está— es harto elocuente.


Melaza se inserta en la línea de películas cubanas de los últimos años y de las más jóvenes generaciones de cineastas que diseñan un universo opresivo con personajes alienados que buscan (o no) una salida a su profunda crisis de fe en el futuro. Ahí entran Fábula (Lester Hamlet), Larga distancia (Esteban Insausti), La guarida del topo (Alfredo Ureta), e incluso Memorias del desarrollo (Miguel Coyula) y La piscina (Carlos Machado). Otros hombres de cine que debutaron en décadas pasadas han intentado, en oposición, conciliar el presente con la comedia: La película de Ana (Daniel Díaz Torres), Esther en alguna parte (Gerardo Chijona), Se vende (Jorge Perugorría).


Puesta así en ese contexto, se identifica claramente la crisis económica de los protagonistas de Melaza como la punta del iceberg de una profunda crisis espiritual, donde el individuo intenta negociar un estado de equilibrio con su medio, pero termina mordiendo el polvo repetidamente; y con el derrumbe, perdiendo un poco de sí. Sin embargo, Carlos Lechuga ofrece quizás una tabla de salvación en eso que películas como Fábula nos han dibujado como una caída al abismo. Al individuo en Melaza lo salva la familia.


De hecho, si tuviéramos que diseñar la oposición dramática fundamental a la que apuntan las películas cubanas actuales de ese corte, se quedaría en los términos: espacio privado vs. espacio público. Los protagonistas de Larga distancia o Camionero (Sebastián Miló) sienten avasallados los lazos que mantienen con sus más queridos (la madre en este último caso), al punto de quedarse solos cuando algún factor de lo público irrumpe en sus vidas. Para Lechuga no existe barrera que amenace seriamente a una pareja, a una familia, bien consolidada, en posición de luchar por el otro y tolerar.


Es cierto que la pareja cubana promedio no resistiría ciertos embates que a los dos jóvenes de Melaza lejos de alejarlos, los acercó aún más. Sin embargo, aquí la película se nos erige como propuesta de un modelo de vida mejor armado sobre el perdón y la comprensión.


No hace falta decir mucho más sobre esta demoledora fábrica cinematográfica de producir melaza. El filme sabe explicarse él solito.

 

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Título original: Melaza
Dirección: Carlos D. Lechuga
País: Cuba
Idioma original: Español
Formato: 35 mm
Categoría: Ficción
Duración: 80 minutos
Año de producción: 2012
Guion: Carlos Lechuga
Producción: Claudia Calviño e Inti Herrera
Coproducción: Luis Pacheco, Paul Saadoun, Cyrille Pérez, Gilles Pérez, Samuel Chauvin
Fotografía: Ernesto Calzado y Luis Franco
Diseño sonoro: Rubén Valdés
Música original: Jesús Cruz
Dirección de arte: Alain Ortiz
Montaje: Luis Ernesto Doñas
Diseño de vestuario: Alicia Arteaga
Reparto: Yuliet Cruz, Armando Miguel Gómez, Lucho Gotti, Ana Gloria Buduén, Yaité Ruiz, Augusto Posso, Jorge Caballero, Enithzabel Castellón, Doris Gutiérrez, Félix Beatón, Waldo Franco, Carolina Márquez

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Modificado por última vez en Viernes, 18 Octubre 2013 13:43

Comentarios  

 
#6 inmunidad 11-10-2013 09:52
Prospero el estreno ya está en los paquetes ilegales que andan por toda cuba, como su nombre lo indica es dificíl que la cadena de estreno lo programe, recuerda que la melaza es un derivado del azucar y los centrales en cuba y la desaparición de muchos de ellos es una cuestión muy sencible para los que vivimos en cominidades que dependian de la producció de azucar por la fuente de empleo y todo las
demás cosas, mi abuelo como muchos otros cubanos dejo lo mejor de su vida en una de esas grandes industrias, al igual que muchos de los llamados y honorables cincuentenarios que hoy suspiran por escuchar el silvato del central, aun cuando el hollin llenara sus casas y sus calles
 
 
#5 oyaima 08-10-2013 12:10
Amigo 3 Robert: Cuál realidad de Cuba cree usted que se debe dar a conocer????
...la educación y la salud gratis????
es falso qué en Cuba hay prostitución o jineterismo???? cree usted que este fenómeno ocurre solo en " época de crisis"...jajaj a
Amigo: nuestro vino es amarguísimo, pero es lo que tenemos... hay que reconocerlo y tomárnoslo.
 
 
#4 ernesto 08-10-2013 10:39
Esta historia es similar a una de un libro que salio en los 90 sobre la prostitucion en cuba, esto es mas de lo mismo, la inocente muchacha que lucha pero al final se prostituye y el luchador pero sin suerte que tiene que delinquir. Puro Sainete de los años 50, si me dicen que los escribió felix B. Caignet para la radio, se los creo.
 
 
#3 Robert 08-10-2013 09:34
Es muy difícil hablar después del profesor Rolando Pérez Betancourt. Pero tuve la oportunidad de ver la película sentado en la sala de mi casa sin dejar de descubrir más de lo mismo en la cinematografía cubana: una historia simple, actuaciones planas, muy recurrente la ironía para indicar problemas que a veces los retrotraen en el tiempo y se apela a ellos por los pelos buscando una identificación popular (carro altoparlante jajaj), es decir la aceptación del público que se identificará más con los problemas que quieren ver que las actuaciones; los diálogos y las escenas son simples “caricaturas” muy faltos de desarrollo o profundización intelectual. Si bien es una situación de miseria, como dice el profe Rolando, y lo relacionaba con su falta de interés con las películas mejicanas de su niñez, como tesis de soluciones se queda muy distante y hasta omiten la realidad que el cubano conoce y que quizás para el extranjero sea un refuerzo más sobre las ideas tergiversadas de nuestra Cuba (todos sabemos que paso luego de cerrar los centrales) , pero una vez más se recurre a los males que afloran en épocas de crisis y resalta el “jineterismo rural” como algo novedoso o el florecimiento de la prostitución como forma más fácil de solucionar el problema a pesar que existe un marcado “realismo socialista” en la película pero se queda a medias.
Lejos de ser hipercrítico, a veces veo marcadas exageraciones en las valoraciones y cierta complacencia en lo referente al destaque sobre la media para algunas actuaciones, que a veces me recuerdan a mi infancia cuando en la primaria se repetía de memoria los textos, y te aplaudían por el talento
 
 
#2 oyaima 08-10-2013 09:25
Tuve la oportunidad de ver ya el filme. La verdad que me conmovió mucho, está un poco duro el día a día de la pareja protagonista, pero nada que no sufran miles de cubanos en su cotidianidad. Muy bueno el desempeño de ambos actores.
Yuliet Cruz estuvo super bien, creo que es una persona muy carismática y es a mi criterio personal una de las actrices cubanas jóvenes que más le puede aportar al cine cubano.
De Armando M. Gómez, que puedo decir... bello...
 
 
#1 Prospero 08-10-2013 07:37
hola a todos me gustaria saber cuando es el estreno, no hablo de la habana hablo del oriente del pais
 

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