lunes, 18 noviembre 2019, 18:59
Jueves, 24 Octubre 2013 05:17

Carretilleros: ¿Eslabón intermedio de la cadena alimenticia?

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Es un término que pulula en la cotidianeidad del cubano actual: carretillero. Sus melodías pregoneras invaden toda la geografía citadina…


¡Aguacates maduros, plátano de vianda, la cebolla morada, el ajo de diente grande, la piña y la guayaba madura! En fin…

 

No es un fenómeno nuevo, eso sí, pero su adecuación a nuestra realidad de «país de maravillas» lo ha puesto de moda, casi más de dos siglos después de su presencia en la Plaza Vieja, la de La Catedral y la de Cuatro Caminos. Los primeros ecos de estos vehículos datan de la dinastía Han china, en el siglo II antes de nuestra era. Otro referente del asunto es el término carry, que en inglés quiere decir transportar.

 

Pero bueno, vayamos a la esencia. Antes del 1959 el fenómeno de los carretilleros era bastante común en La Habana. Sobre ese modo de gestión individual —ojo, que conste que esta etimología es de instrumentación reciente— basaban sus ingresos muchas personas con precariedades económicas y tensas situaciones en su entorno familiar. Hoy, en cambio, esa realidad difiere, pues me atrevería a decir que muy pocos de los carretilleros han tomado ese sendero por fuerza de la vida.


La esencia de su accionar es la misma: ofertar productos de diversa índole, fundamentalmente agrícolas, para facilitarle la compra a miles de personas a quienes, por una razón u otra, se les dificulta el acceso a los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) o los de Oferta-Demanda (MOD).


carretilleros-1

En esa condición hay un espectro variable de personas que van desde ancianos, hasta otros, profesionales o no, que, teniendo en cuenta sus horarios de trabajo, no pueden acceder a tiempo a los diversos escenarios antes mencionados.

 

Claro que, «país de maravillas» al fin, todo fenómeno se tergiversa, se distorsiona, incluso los protagonistas asumen roles torcidos.

 

Cabría preguntarse, por ejemplo, por qué muchos de los carretilleros, en lugar de estar moviéndose para expender su mercancía, plantan bandera en cualquier esquina, a la sombra de un frondoso flamboyán, sin literalmente sudar la camiseta. Más contraproducente aún resulta el hecho de verlos madrugar en Tulipán, 17 y K y algunos otros puntos de estas características, para acaparar grandes cantidades de productos de los que se descargan, como si sencillamente fueran una cofradía dispuesta a sentenciar: ¡El botín es mío! Eso no lo es todo, lo verdaderamente engorroso es cuando muchos tienen que comprarle esos mismos productos al doble o más del precio con el cual se comercializan en los MAE, y por si fuera poco, en ocasiones hasta sucede este «trapicheo» producto-precio en las inmediaciones de las instalaciones de comercialización agropecuaria.


No es un comentario festinado ni un análisis superficial. Soy natural de Mulgoba, municipio Boyeros, un reparto que bien pudiera denominarse Far-Far Away, como el pantano habitado por el ogro Shrek. En mi barrio coexisto con al menos 15 carretilleros, conozco a diez, me he entrevistado con cinco, incluido uno que vende dulces. En su mayoría centran su quehacer de forma estática, los vehículos exceden las medidas estipuladas o legisladas por el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social. Aquellos con los que platiqué no están empapados acerca de la declaración jurada de productos a comercializar, y por ende, el tributo que abonan sobre la base de sus ingresos personales no es del todo verídico. Sucede que sin el ojo del amo, no engorda el caballo. Hay quienes incluso han sido requeridos con multas alarmantes. Sin embargo, al cabo de los días vuelven a su desenfadada y distorsionada realidad.

 

carretilleros-3

El fenómeno no es exclusivo de mi barrio. Diariamente recorro casi 50 kilómetros entre mi casa y el trabajo, hago escalas en Altahabana, cuando acudo al Cerro Pelado en busca de alguna historia deportiva, mi razón de ser en esta profesión de la palabra. Con alguna regularidad voy a Playa, Centro Habana o La Habana Vieja, mi destino inicial es Plaza de la Revolución. En mi trayecto he comprado cosas, las he necesitado, he cargado y luego, me han quedado fuerzas para sentarme a escribir, como ahora.

Que conste que no dudo de lo operacional que resulta para muchos esta «nueva» forma de adquisición, cuando la mesa está casi a punto de servirse, Cronos acecha y la necesidad de buscar una alternativa de nombre guarnición es apremiante. Solo que como muchas otras cosas en nuestro «país de maravillas», desde su institucionalización oficial en el 2011 no ha tomado aún por los cauces correctos.

La avalancha de carretilleros en la capital hacia febrero del 2012 era de alrededor de unos 3 200 registrados legalmente, según información aportada por Arián Piñero, subdirector provincial de empleo en La Habana, al semanario Tribuna. Hoy nadie dude que esa cifra se haya casi triplicado. Entonces, merece la pena reflexionar, y no solo eso, también urge actuar, en función del bienestar de muchos y de la instauración del deber ser en nuestra sociedad, perfectible siempre.

Me despido parafraseando a Carlos Rafael Rodríguez, quizás no por el filo de estas letras, sino por el hecho de que cada reflexión se convierta en una daga, la cual lejos de herir, solo aguijonee aquellos lugares y espacios donde la vida se escucha distorsionada.

Los dejo con algunas cuestiones legisladas e incumplidas sobre el deber de los carretilleros. Tanta compra-venta-carga y viajeteo me agotaron por hoy. Solo por hoy…


 

Carretilleros: El deber ser.  

 

Su desempeño favorece a quien prefiere no moverse de casa para adquirir determinado alimento o a quien vive a una distancia considerable del mercado más cercano y esté dispuesto a pagar un precio mayor.


Se incluye en esta actividad la persona que presta servicios de trasladar y/o transportar productos, objetos, medios, artículos, cargas, que generalmente por su contenido se clasifican en ligeras, valiéndose de un artefacto rodante.


En el caso del Vendedor de productos agrícolas en forma ambulatoria, es la persona que comercializa productos agrícolas en la vía pública, desplazándose de un lugar a otro sin un suelo fijo, valiéndose de medios propios para transportar los mismos, utilizando el pregón u otra forma de comunicación para realizar la oferta y que debe de cumplir con las regulaciones urbanísticas y las normas de vialidad existentes.


El medio móvil que se emplee no puede exceder en sus dimensiones de dos metros de largo, por 1,50 de ancho y 1,20 de alto, y acatar las más elementales normas de estética, acorde al entorno urbano donde se mueven.


Son obligaciones a cumplir por los que ejercen esta actividad los deberes expresados en el Artículo ocho de la Resolución 33/2011, y las regulaciones establecidas en la Ley 109 Código de Vialidad y Tránsito, y así no causar afectaciones a la seguridad vial, ni obstruir con su actividad el paso de los vehículos y peatones.


Para ello es importante: no comercializar ni estacionarse en los ejes de las vías principales y protegidas, ni a 10 metros por las vías transversales; como medio rodante deben respetar las señales del tránsito y las orientaciones de los agentes del orden público, procurando no utilizar las aceras, y transitar siempre a favor del sentido de la vía y, en el momento de tener que estacionarse, hacerlo en la franja correspondiente al parqueo de vehículos.


Tienen que ejercer su labor desplazándose de un lugar a otro, pueden hacer paradas momentáneas para expender el producto a solicitud de un cliente, sin provocar aglomeraciones de público.


La mercancía no puede sobrepasar de manera desproporcionada los límites de los medios que están utilizando, procurando una armonía a la vista, garantizar la correcta higienización, estado y conservación de los productos y los medios que utilizan, así como su procedencia legal de los mismos.


La disposición promueve un correcto porte y aspecto, que a pesar de lo rudimentario de su labor, enaltezca la identidad de la actividad. Si producto de la venta se producen desechos u otras suciedades que afecten el entorno, procurar limpiarlos.


Finalmente puntualizó que queda prohibido a estos cuentapropistas comercializar arroz, papa, chícharos y azúcar.


Se ha informado a cada carretillero las vías en que se regulan o donde se prohíbe este tipo de ventas, que incluyen la prohibición de estacionarse a menos de 100 metros de los mercados agropecuarios.

 

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Comentarios  

 
#14 hacher 26-10-2013 00:34
Señores y señoras...
Me encuentro anonadado por la gran variedad de opiniones las cuales respeto y estoy totalmente de acuerdo con ALBERTO Y JORGEL.
yA EN LOS AGROMERCADO LOS PRODUCTOS casi alcanzan los precios particulares sin contar lo que te roban en las pesas y en los mercados de la EJT tenemos hasta tarimas particulares y que hacen los inspectores ´nada ´ ¿por que? porque son corruptos y les permiten esto a los administradores a cambio de productos libres de costos, productos del mismo estado,, y luego van donde los carretilleros a imponerles sanciones administrativas para cumplir las cuotas estimadas, al final de mes cuando salen las estadistica te das cuenta de que el 98 % de las sanciones son a los cuentas propistas ..

te pongo de ejemplo solo dos establecimiento s de tantos en el municipio de 10/ 10 , el agro de la EJT de santa catalina y 10 de octubre tenemos tarimas particulares y no pr3ecisamente de productos agricolas y estoy es cosas del administrador del local que esta rentando espacio estatal y esta llenando sus bolsillos y lo de los inspectores..
Otro lugar es el mercadito de la llamada COPA en santacatalina y parraga al lado del cine alameda ahi los inspectores se despachan como si fueran su propia casa y los trabajadores todos te roban en el pesaje y los precios no me explico por ejemplo si el queso fundido sale a la plobacion en general a 25 pesos la libra po que ahi esta a 30 pesos y los inspectores no hacen nada, hace unos dias
en venta de carne se le llamo la atencion al carnicero por parte de la poblacion o sea le formaron tremendo lio por el pesaje y llamaron al administrador y la respuesta fue que la pesa estaba mal y sigue el mismo individuo vendiendo y robando aunque se alterna por los diferentes puestos dentro del local pero es lo mismo, los inspectores entran vacios y salen por detras con las javas llenas a pegarles las multas al carretillero o al cuentra propista porque este no le resuelve nada.
caballeros
de quien es la culpa ????

mia????
 
 
#13 Jorgel. 25-10-2013 14:30
ES VERDAD QUE EN OCASIONES INDIGNA LOS PRECIOS QUE PONEN LOS CARRETILLEROS EN TODAS PARTES PERO HAY QUE TENER EN CUENTA ALGUNAS COSAS. PRIMERO: ELLOS SE QUEDAN CON LA DIFERENCIA ENTRE EL PRECIO DE COSTO Y EL DE VENTA QUE NO ES TAN GRADE COMO PARECE NI INDIVIDUALMENET E VENDEN MILES DE TONELADAS ( EN LOS MERCADOS LOS PRECIOS ESTAN PRACTICAMENTE AL NIVEL DE LOS CUENTA PROPIA) Y CON ESO DEBEN PAGAR LA SEGURIDAD SOCIAL MAS LOS IMPUESTOS QUE SI SON CUOTAS FIJAS TODOS LOS MESES VENDAN O NO VENDAN ADEMÁS DE ALGUNA QUE OTRA MULTA Y TRATAR DE VIVIR CON LO QUE LES QUEDA. SEGUNDO: SI ES TAN LUCRATIVO EL OFICIO PORQUE NO ANDAN EN AUTOS O MOTOS Y CON CARRETILLAS Y VESTUARIO ELEGANTE, HABRIA QUE VERNOS A ALGUNOS DE LOS QUE ESTAMOS ESCRIBIENDO Y CRITICANDO SENTADO EN UNA COMPUTADORA EN EL LUGAR DE ALGUNO DE ELLOS, A PLENO SOL EMPUJANDO UNA CARRETILLA, GRITANDO PREGONES Y LEVANTADO DESDE LAS 3 O 4 DE LA MAÑANA, TAL VEZ LA OPINIÓN FUERA OTRA.
CONSIDERO QUE LOS CARRETILLEROS SON NECESARIOS Y LO SEGUIRAN SIENDO TAL VEZ CON OTRO NOMBRE INCLUSO EL DÍA EN QUE SOBREN LOS PRODUCTOS PUES SIEMPRE LAS PERSONAS EN LA CASA NECESITARAN DE ALGUIEN QUE SE LOS ACERQUE.
PIENSO QUE EN EL REPORTAJE SE DEBIÓ PROFUNDIZAR MAS EN LAS CAUSA Y CONDICIONES ASÍ COMO LAS MOTIVACIONES DE LOS CARRETILLEROS Y NO LIMITARSE A ENFOCAR EL PROBLEMA DE UN SOLO LADO.
 
 
#12 Alberto 25-10-2013 12:33
Harold:

No son los carretilleros quienes ponen en peligro al Socialismo. Por favor, dirijamos las miradas a los problemas más medulares. Quisiera un honesto trabajo periodístico, con tanta "agudeza" como las que aquí leo sobre el fracaso de las políticas implementadas por el Ministerio de Comercio Interior. De nuevo, centremos nuestros esfuerzos en las verdaderas amenazas.
 
 
#11 maria 25-10-2013 11:18
A mi me parece que poco a poco pero no muy poco poquito se debe ir entrando en camisa todos los problemas perniciosos para la población, es el caso de las ópticas son un desastre una verguenza, y cuento esto aqui en medio de las viandas porque estoy altamente indignada, resulta que mi hijo lleva un lente en un solo ojo despues de pasar por muchos dolores de cabeza solo lo pude resolver por divisa a 32 CUC o sea si hubiera necesitado dos serian 64 CUC un familiar me mando el liquido que ya lo tengo en mis manos pero aun el lente que mande hacer desde el 28 de agosto y aun a esta hora no esta el lente ¿Hasta Cuando? espero que las cosas entren en control poco a poco porque es demasiado para un ser humano. Saludos....
 
 
#10 loquillo 25-10-2013 09:35
Es muy elocuente para mi el pregón
Caballero se acabó el abuso, ahora viene el atropello de un carretillero.
Con sinceridad la ONAT es capaz de controlar la veracidad de lo declarado en el pago de impuestos? Cuántas personas han sido sancionadas por los tribunales por evasión fiscal? porque no se habla de este tema en CUBADICE o en la MESA REDONDA
 
 
#9 Robert 24-10-2013 14:58
Cuidado señores, no porque los precios sean altos, que a nadie se obliga a pagarlos, destruyamos nuestra idiosincrasia como hemos hecho con otras cosas. El Estado no garantiza a menores precios para competir los productos y cuando lo hace, las ofertas son muy comparables a la bolsa negra e incluso la estimulan. Y si son en MN… vírele la cara a la calidad.
Sí porque se nos puede ocurrir ilegalizar a los carretilleros como causa de la situación deficitaria que tenemos en los productos y todas las causas que esto genera en la oferta y demanda y no como un efecto controlable a partir de arreglar nuestra economía sobre todo en la producción de alimentos. Que paguen el impuesto, que gestionen sus productos dentro de la legalidad y luego que funcionen en la oferta y demanda para garantizar su sustento e incluso su permanencia en el mercado. Esta presión lo necesita el mercado estatal el cual debemos depender todos. Es una cadena, los carretilleros compran a precio súper altos, después aplican el mismo principio y nosotros sufrimos porque no tenemos la opción natural, la estatal a la que estamos habituados. El problema no está en ellos, está en el incremento de la producción agrícola y la enorme cantidad de aspectos que están incluido en ello, no seamos terroristas e insultantes y vayamos a la raíz del problema. Todos sabemos de las categorías filosóficas: causa-efecto, necesidad-casua lidad, contenido-forma ; eso no está obsoleto es ahora que más nos hace falta para actuar.
Miren mantengamos nuestra cultura y que el pregonero siga pregonando y al menos haciendo reír en medio de la penuria, pero con control. Yo tuve la oportunidad de ver como cada semana venía al Nuevo Vedado un “camión carretilla” del chino Chang y la existencia de un Minimax de lujo y como se compraba en uno y otro según el poder adquisitivo de las personas y también quien no podía hacerlo y se iba a la plaza a buscarlos. Y también como mi Madre quedaba en deuda en ocasiones con el carretillero porque con el Minimax ni hablar. Resolver esta asignatura está pendiente hace rato.
 
 
#8 Jorge Luis 24-10-2013 11:22
El incumplimiento sistemático de la ley con amplia impunidad, desacredita la autoridad del estado y desmoraliza al ciudadano disciplinado. Después "nos rasgamos las vestiduras" y nos pregutamos las causas de tanta indisciplina social y de que prolifere el delito y la corrupción. La no exigencia del cumplimiento de la ley, aún siendo esta cuestionable, se constituye en la práctica en un estímulo a su incumplimiento y contribuye al sentimiento de impunidad del que hacen gala los transgresores. Desde luego, la "represión" no es la única y ni siquiera la más recomendable solución.
 
 
#7 aebc 24-10-2013 10:52
todo muy bien,articulo y comentarios,per o donde esta la solución para resolver todas la ilegalidades, que al final los dañados somos los que trabajamos.
 
 
#6 Amauris Domínguez Me 24-10-2013 10:10
A estas alturas estoy más que convencido que Cuba es el país del relajo.
No hay sociólogo, económico, político o científico que me convenza de lo contrario.
Y sin embargo existen leyes, leyes y más paquetes de leyes legislando y regulando,a veces hay más de una sobre el mismo tema, pero de cumplirse hay mucho trecho.
Surge una nueva entidad ya sea jurídica, o natural y trabaja bien los primeros días, luego se apropia de ella el cubaneo, y cuando digo de ella me refiero tanto a los que allí trabajan, como los que tienen que fiscalizarla, regularla...en fin el cuento de nunca acabar.
 
 
#5 Carlosglez 24-10-2013 10:06
Si,hay que coger a todos esos carretilleros y demostrarle con hechos el daño que le hacen al pueblo de Cuba, como es posible que un país donde la salud y educación sean gratuitas se quiera abusar de esta forma del pueblo Cubano con esos precios enormes, compran productos extremadamente a bajos precios y los revenden a esos precios en fin es un abuso por partes de ellos MUY BUEN REPORTAJE PERIODISTA SE LA COMIÓ EN TAN BRILLANTE TRABAJO.
 

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