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Miércoles, 23 Octubre 2013 19:30

ESTRENOS DE CINE: La llave de Sarah

Escrito por  Justo Planas, especial para Cubasí

En la presión del momento, Sarah, una niña de alrededor de 12 años, esconde a su hermano en un closet y lo encierra bajo llave mientras los guardias amenazan con llevarse a sus padres judíos y a ella hacia un sitio desconocido. Durante la primera parte del filme toda nuestra atención se concentrará en los esfuerzos de la pequeña por regresar a París, y abrir unas tras otra las puertas que mantienen preso a su hermanito menor. Mientras, se nos describe el itinerario que siguieron los judíos de Redada del Velódromo de Invierno, ejecutada en la Segunda Guerra Mundial no por los alemanes, sino por los franceses.


A la par, el director Guilles Paquet-Brenner, nos desplaza al París del presente y relata la vida de esa familia que ocupa hoy la antigua casa de Sarah. La superposición de estas dos historias que se dan en un mismo espacio nos conduce a la misma sensación de una interferencia de llamada o dos emisoras de radio que se nos cuelan en la misma coordenada.

 

Resulta inevitable el deseo de diálogo, de que lleguen a una sincronía para que el orden roto por el olvido y el tiempo logre conciliarse en ese —a fin de cuentas— mismo espacio. Aquella casa, por supuesto, deviene una analogía de toda la Francia, sobre la que la generación presente construye su futuro padeciendo una grave miopía de pasado. Ya el director Michael Haneke había abordado esta temática, la urgente necesidad gala de hacer frente a sus crímenes, en su película Escondido (2005), y Paquet-Brenner lo retoma en el mismo punto.


Huelga decir a estas alturas que a quien escribe, La llave de Sarah le parece una película excelente, entre las mejores estrenadas este año en el circuito de cines cubanos. El guion, adaptación del libro homónimo de Tatiana de Rosnay, avanza a partir de las analogías que origina la historia de Sarah con la de Julia, y logra trascender el caso puntual de estas dos mujeres, incluso se pone por encima de la revisión histórica del Holocausto (nunca serán suficientes este tipo de filmes), para analizar el sentido que tiene la vida para los personajes y los espectadores del presente y compararlo con el pasado. El azar o el destino ha llevado la historia de Sarah hacia Estados Unidos, y luego a Roma por medio de su descendencia, haciéndola cargar con la pesadumbre de aquella llave y aquel niño encerrado sin tener conciencia siquiera de que existieron alguna vez.


Este es quizás uno de los motivos rotundos que entrega Paquet-Brenner para observar directamente en los ojos del pasado: reconocer las cargas que heredamos de él. Está también sobre los hombros de Julia (interpretada por Kristin Scott Thomas) el peso de un aborto, más bien la posibilidad de abortar, como la solución más pragmática para avanzar hacia el futuro. El conocimiento cabal del valor de la vida, ahora que investiga la de Sarah y su hermano, lleva a Julia a comprender la dificultad, el egoísmo, de perseguir la felicidad sobre la muerte premeditada de una criatura en sus entrañas.


Pero más allá de estos elementos que elevan el filme a la categoría de obra de arte, La llave de Sarah se vale del suspenso, y de qué manera, para mantenernos con los ojos en la pantalla hasta que caen los créditos. Especialmente los espectadores interesados en el cine de corte histórico quedarán muy satisfechos.

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Modificado por última vez en Viernes, 25 Octubre 2013 14:03

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