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Domingo, 09 Marzo 2014 06:23

Armas Made in USA: El cinismo del negociante

Escrito por  Arnaldo Musa, especial para Cubasí
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Más muerte y dolor causa la mayor venta de armas norteamericanas. Más muerte y dolor causa la mayor venta de armas norteamericanas.

Mientras lleva al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial, el imperialismo norteamericano utiliza todo tipo de subterfugios para aumentar las ganancias de su industria armamentística.

Estados Unidos escandalizó y amenazó con sanciones, por el despliegue temporal de tropas rusas en zonas periféricas de la República Autónoma de Crimea -que ahora permanecen alertas fuera del territorio de Ucrania- para evitar represalias contra la población rusoparlante a manos de los golpistas ultraderechistas que tomaron el poder en Kiev, ayudados por Washington y sus principales aliados europeos, como parte de los planes imperialistas de cercar cada vez más y más a Rusia.
                                                                                            
Pero no vamos a tratar el caso ucraniano, en el que jugará un papel importante el próximo referendo para decidir el futuro estatus de Crimea; sino del ingenio de los fabricantes de armas para dirigir el poder que emana del Pentágono, a fin de llenar aun más sus arcas.
      

Así, se inscribe la teoría de que Estados Unidos provoca guerras cada cierto tiempo para incentivar la carrera armamentista, no importa si ello conlleva la creación y el aumento del accionar de entes a los que en la superficie acusa de terroristas, pero por debajo los incentiva a actuar sin importar el daño de acciones indiscriminadas, suicidas o no.
                                                                                                             
Cuando amenazó con agredir a Siria, de lo que desistió ante la firme e inteligente posición rusa, ya había logrado extender una conflagración con aparente características de guerra civil, pero que fue alimentada por mercenarios y elementos fundamentalistas de 83 países armados, financiados y apoyados logísticamente por aliados de Estados Unidos en la región, como Arabia Saudita y Qatar, que le depararon  multimillonarias ganancias a los comerciantes de armas norteamericanos.
                                                                                                          
En este contexto se dice que el principal objetivo de la agresión a Siria es Irán, que debe pasar también por la eliminación del molesto enemigo de Israel en el Líbano, Hizbullah.
                                                     

La moral del inmoral
                                                                                      

A veces se dice que Estados Unidos aplica una política de doble moral, cuando pienso que lo de “moral” no se ve por lado alguno, como revela su apoyo al grupo terrorista Al Qaeda, a pesar de la persecución y asesinato de algunos de sus líderes por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que tanto coadyuvó en su creación.
              

Así, Al Qaeda lucha junto a mercenarios y opositores al gobierno de Bashar al Assad con armas compradas por sus padrinos a Estados Unidos, en lo que el analista internacional Carlos Martínez considera en Rebelión como parte de la política gubernamental norteamericana para renovar su stock de armamento, y que así pasó anteriormente con Libia.
                                                                                                   
"Hay un ciclo por el cual cada dos, tres, cuatro años, se hace necesario un conflicto bélico y, por tanto, bombardear un país. Así se renueva la carrera armamentista, sometida a la presión de un poderoso 'lobby' industrial del que forma parte, por ejemplo, el senador republicano John McCain", explica Martínez.
                                                                     
El experto recuerda que "desde la caída del muro de Berlín, EE.UU. no ha hecho sino ganar terreno y recursos naturales. Siria es uno de los pocos países del mundo que no quieren someterse a Washington… Al final, se trata de una lucha entre el Imperio y un pequeño país que no forma parte del mismo".
                                                                                
Al mismo tiempo, mientras benefician a la agresiva política norteamericana, las satrapías del Golfo compran abundante armamento a Estados Unidos para dotar a Al Qaeda y otros grupos con el fin de llevar el terrorismo, además de a Siria, a Paquistán, Iraq, Libia, Egipto y la zona del Sahel (norte de África).                                         

En esos países se dedican a eliminar a todo aquel que no comulga con su credo (chiítas, alawitas, cristianos, kurdos, judíos y laicos, entre otros), y siempre han contado de una manera u otra con el apoyo de la aviación norteamericana, principalmente los drones.
                        

Mientras tanto, Damasco está apoyado por Irán, Hezbolá e Iraq, que se halla actualmente gobernado por la mayoría chiíta y, en consecuencia, es un aliado de Siria. Tal vez por ello Al Qaeda haga estallar diariamente bombas allí, asesinando a la población chiíta.
       

Con múltiples focos de conflicto alrededor del mundo, Estados Unidos necesita muchas armas, que es su principal negocio, por ser el mayor fabricante y vendedor del mundo, no importa los millones de vidas que ello cueste.
                                                                                                            

Y es que allí, por cada tres personas pertenecientes a las fuerzas armadas, hay otras cuatro en empleos relacionados con el sector militar.
                                                                                                                   
Las actividades militares y las conexas absorben en todas partes una proporción mucho mayor de las categorías de personas más calificadas, parte de la muestra de lo que representa el enorme presupuesto militar en el Producto Nacional Bruto norteamericano.
                                                                                                          
De ello viven los “halcones” de la guerra, esos cínicos negociantes que coadyuvaron a la entronización del neofascismo y su asalto al poder en Ucrania.

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