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Miércoles, 22 Julio 2015 05:12

Patadas voladoras de Cobas evitan el Sahara de martes

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Ha llegado el momento en el que quiero salir a competir, dejar la bilis en una pista, dojang o arena. Ha llegado el momento en el cual la impaciencia derivada del estancamiento y el paso sólido de Canadá y Brasil me encriptan la piel, disparan mi tensión arterial…

Máxime cuando este lunes en el inicio serio del atletismo, no arañamos siquiera presea en nueve finales, mientras los anfitriones coronaron en cuatro oportunidades.

Por fortuna al parecer los taekwondocas cubanos están inoculados con el gen de la remontada. Nuevamente José Ángel Cobas (80 kg), —aún fresca en la memoria la lección magistral de Yania Aguirre— cargó todo el martes, la ira de la dupla de voleibolistas de playa, la resignación de los exponentes del campo y pista y la redención de Daima Villalón en sus piernas para con un peine de AK-47 rafaguear patadas voladoras con giro, que no creyeron ni en estatura, esquiva de su oponente Moisés Hernández (DOM), tres reclamaciones al video y una eterna conferencia final, con comisario técnico e informático incluido, sobre la efectividad de sus ataques a la cabeza de su adversario.

Y no se trata de menospreciar el esfuerzo de aquellos que se han entregado al máximo, que no han podido ante la superioridad de los rivales, que han sacado de la derrota una nueva experiencia para corregir el curso. Sucede que en lo personal, hasta este minuto y salvo excepciones, los XVII Juegos Panamericanos de Toronto 2015 dejan huellas de dolor, de sombra, de alerta de cara al final de esta cíclica travesía que cada cuatro años se repite y tiene su puerto final en Río de Janeiro 2016.

Tampoco pasa de forma exclusiva por meros análisis estadísticos, de sumatorias y pronósticos no cumplidos de lucha, ciclismo, remo, pesas y hasta judo endeudados con el oro.

Se relaciona estrechamente con la cantera, con el desarrollo indiscutible del deporte en América, con las expresiones de esa evolución atemperadas a la actividad del músculo en la actualidad, con el fenómeno lucrativo y de recursos que tan ligado marcha.


Esas son algunas variables nada despreciables. Si a ella le sumamos la enorme presión que se ha posado sobre los hombros de nuestras huestes a medida que pasan los días y que se manifiesta en un quinto lugar del medallero impensado, podríamos hallar algunas respuestas.

COBAS: UN PUMA SUELTO EN EL DOJANG

El diluvio de patadas lanzadas por Cobas ante un rival de kilometraje, mayor estatura, calculador y efectivo en su golpeo no fue su única virtud. Siempre apostó a la confianza en su táctica de combate, en materializar el esfuerzo del colectivo técnico y de los médicos, de valerse de su autoconfianza para imponerse cuando el reloj se antojaba un oponente más.

Tuvo que apostar a todo eso en la definición 10-9 sobre Hernández, e incluso en su 5-4 favorable frente al mexicano René Lizarraga, oro de Veracruz y plata en el Mundial del 2013. Antes manejó con mayor tranquilidad 8-5 al brasileño Andre de Oliveira y continuó viaje barriendo 18-6 al venezolano Javier Medina.

El cetro de Cobas, quien confía plenamente en que este miércoles su entrañable coequipero —conviven juntos desde los nueve años— Rafael Alba (+80) repita la dosis dorada, lo aderezó en Mississagua Daima Villalón (67) con bronce, en pleito en el que dispuso 9-3 de la costarricense Katherine Alvarado.

Sobre su revés en la fase preliminar 3-5 a manos de la estadounidense Paige Mc Pherson, expresó al colega Alfonso Nacianceno: “fallé mucho al irme atrás cuando iba ganando el combate. Me replegué y ahí ella marcó a la cabeza faltando dos segundos para el final”.

Su estreno fue soberbio con pollona de 12-0 sobre la chilena Patricia Figueroa.

CUANDO CALIENTA EL SOL… PLATA Y BRONCE EN LA PLAYA

Otra de esas finales en la que la inexperiencia y la presión combinadas se alían con tu contrario y te juegan una mala pasada. Tres parciales, un tie break en el cual se desmembraron y en consonancia sucumbieron 7-15 y 25 errores marcaron el revés de la dupla cubana de voly de playa Lianma Flores-Leila Martínez ante las argentinas Ana Gallay-Georgina Klug.

“Nos faltó inteligencia y aplomo para entablar una batalla pareja en el partido”, sentenció Lianma sobre el desafío, en el cual las albicelestes se comportaron con una precisión impecable. Solo fallaron un servicio y regalaron una decena de tantos en toda la ruta. 


Sus coequiperos Nivaldo Díaz y Sergio Pérez se repusieron de su derrota semifinal vs. Brasil y desbancaron por el bronce 2-1 a los hermanos chilenos Esteban y Marcos Grimalt. Sin embargo la dupla mexicana le hizo la gracia a los auriverdes y se llevó el gato al agua en la definición.

DEPORTE REY… ¿MI PIE IZQUIERDO?

Si algunos se cuestionaron la calidad del certamen atlético en el Estadio Panamericano de la Universidad de York, baste acotar que ya seis plusmarcas para citas multideportivas continentales han sido pulverizadas. En ese festín, lamentablemente, aún no ha cortado un pedazo de tarta ninguno de los nuestros. Ni siquiera en el de las preseas.

Hablábamos de los cuatro locales capaces de agenciarse vellocinos: Elizabeth Gleadle (jabalina-62.83 metros), Shawnacy Barber (pértiga- record panamericano de 5.80 m), Matt Hughes (3000m Steeplechase-8:32.18 minutos) y Mohammed Ahmed (10 000m-28:49.96).

A ellos se sumaron la brasileña Juliana Dos Santos (5 000m-15:45.97), la venezolana Rosa Rodríguez (martillo-71.61), y con primacías continentales el jamaicano O`Dayne Richards (bala- 21.69), la colombiana Catherine Ibarguen (triple-15.08 m) y la estadounidense Queen Harrison (100m con vallas-12.52 segundos).

Para nuestras huestes fue una jornada bien discreta, pues Yulemnis Aguiar (sexta en jabalina-57.87), Lázaro Borges (quinto en la pértiga-5.40), Yudileyvis Castillo (cuarta en los 5 000m-15:59.44) y las duplas de Dailenys Alcántara (14.04)-Liadagmis Povea (13.97) y Yirisleydi Ford (65.73 con cuatro fouls)-Ariannis Vichy (65.50 y tres faltas), quintas y sextas por ese orden en el triple y el martillo, respectivamente, ni siquiera se acercaron a sus mejores marcas.

A propósito de su grisáceo desempeño, la espirituana de 23 abriles explicó: Me venció el deseo de darlo todo, acariciar una medalla. Eso se tradujo en ansiedad, ahora es tarde para enmendarlo, pero lo acepto. De cada competencia se saca una nueva experiencia para el futuro. Hay vida y martillos que lanzar por delante”.

Como pincelada positiva Rose Mary Almanza (2:04.39) ganó su heat semifinal de la doble vuelta al óvalo y este miércoles discutirá el título, en carrera que no estará la otra antillana, Saily Diago, de pésimo rendimiento al culminar en la cola de su largada, expresión de una temporada 2015 verdaderamente endeble. Por último, en el salto largo, Yunior Díaz avanzó a la final con discreto brinco de 7.76.

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