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Lunes, 24 Agosto 2015 07:30

ESTRENOS DE CINE: Un viaje de diez metros

Escrito por  Diana Castaños, especial para CubaSí


El título de la película hace alegoría a la fragilidad de todo prejuicio cultural: los diez metros que, en una pequeña localidad francesa, separan el nuevo restaurante de una familia india de un prestigioso restaurante francés, que hasta una estrella Michelín tiene, representan un breve camino a recorrer para superar choques de raza, clase y cultura… si es que a uno le interesa hacerlo, claro.

Hassan Kadam (Manish Dayal) es un joven cocinero indio, con poca experiencia, pero mucho talento. La familia Kadam, lejos de su India natal y liderados por Papa (Om Puri), se establecen en el pequeño pueblo de Saint-Antonin-Noble-Val, en el sur de Francia. Este pueblo es un sitio idílico -tanto, que las trufas se encuentran a las orillas de los caminos-; la familia india quiere establecerse allí, pero la propietaria del restaurante francés vecino les hace la guerra.
La estrella Michelín es a la cocina francesa lo que la motivación o el móvil a una película de asesinatos y el humo del cigarro a cintas de Bette Davis. El director de Un viaje de diez metros, Lasse Hallström, lo maneja perfectamente, e intenta presentar una comedia culinaria donde la fusión de culturas y especias tenga el sabor de un plato tradicional con un pellizco de intriga. La cocina que se presenta en la película es, entonces, como la película misma. Solo que en la cinta los platos ganan estrellas Michelín, y en la pantalla grande, la película pasará al olvido tan pronto como haya cesado su proyección.

Con todo, Lasse Hallström conoce de fusiones (él hace mucho que amoldó su cine a las maneras de Hollywood); sabe combinar esta historia para que la variedad de ingredientes, desde las magníficas interpretaciones hasta el mensaje integrador e inclusivo, no produzcan el menor sobresalto al paladar.

Pero la gran estrella de Un viaje de diez metros es Helen Mirren (Madame Mallory, dueña del restaurante francés lujoso contra el cual el indio compite). Todo se cuece a su alrededor, incluso el cándido clima de ese pueblo, incluso el destino del protagonista de la historia, el joven Hassan Kadam, portador del talento necesario para ser el mejor de los chef.

La Mirren parece disfrutar mucho más de su papel de arpía que Om Puri, quien hace del padre del joven chef, condenado a reiterar una y otra vez su arquetipo de patriarca indio de maneras torpes pero de buen corazón.
En definitiva, una película comercial, que aleja aún más a Lasse Hallström de las obras que un día le merecieron ser considera el mejor cineasta sueco de su generación, como son Mi vida como un perro (1985) o Las normas de la Casa de la Sidra (1999).

Pero Un viaje de diez metros no es la primera cinta de Hallström en dejar a un lado la enjundia temática y las aristas emocionales. El director sueco ha resuelto emplear su inneglable talento en dignificar un cine, que, como los ultimos que ha realizado, se puede etiquetar entre las comedias sentimentales y los dramas amables.

De ahí que no sorprende que Un viaje de diez metros resulte una equilibradamente bien aliñada amalgama de clichés, que ni satura el paladar ni le regala ningún sabor inesperado. Una película que, como las últimas de las dirigidas por Hallström, maestro del ritmo fuido y la suave combinación de tonos, uno ve pegado al asiento y sin darle miradas al reloj, pero que tendrá una huella bien exigua en nuestra memoria.

Modificado por última vez en Lunes, 31 Agosto 2015 10:22

Comentarios  

 
#2 nathy 26-08-2015 11:59
Realmente no soy experta en cine, pero discrepo en algo del periodista. Tuve la oportunidad de tener este filme, hace más de un año, y pude encontrar en el mismo otras cualidades que no mencionan. Con formación pedagógica, actualmente dirijo el servicio gastronómico de una instalación. Busco en los filme que me transmitan algo más que entretenimiento , y este ha sido uno de ellos. Luego de verlo, varias veces, lo utilicé como parte de un taller de capacitación acerca de la formación de valores. Es un filme donde puedes encontrar el amor al trabajo, el apego a la cultura propia, sin denigrar otras. Incluso valores como la honestidad, puedes obtener en el análisis de cada personaje. Madame Mallori, da una enseñanza moral muy grande al actuar a uno de sus cocineros que seguramente les dejaran sorprendido. Sin dudas un filme que gustará.
 
 
#1 nn 25-08-2015 13:10
interesante. gracxias
 

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