lunes, 22 octubre 2018, 00:24
Domingo, 14 Febrero 2016 06:43

Emparejarse en Cuba: desafío y esperanza

Escrito por  Vladia Rubio / CubaSi
Valora este artículo
(7 votos)

La pareja no está en crisis sino algunos modos de ser pareja. Cuando los cimientos son de barro, la unión se cae con los primeros aguaceros

Es difícil encontrar investigaciones recientes y públicas sobre los motivos que hoy llevan a los cubanos, en partículas a los jóvenes, a formar pareja.



Luego de hurgar en más de una veintena de indagaciones que se aproximaban al tema desde diferentes ángulos, muchas de manera tangencial, los primeros resultados del proyecto de investigación «Adolescentes y jóvenes cubanos en los ámbitos de familia y pareja», que desarrolla el Centro de Estudios sobre la Juventud, aportaron luces sobre el asunto.



La pareja aún constituye un espacio valorado por las y los jóvenes cubanos. La mayor parte de ellos, indican los investigadores, tiene al menos un plan inmediato definido en ese sentido.



Aunque llama la atención que el 15,9 por ciento no tiene proyecto alguno al respecto, la mayoría tiene entre sus aspiraciones mantener o mejorar la relación que ya tiene o en encontrar su media naranja –como dirían las abuelas.
Sin embargo, este acercamiento sociológico confirma lo que empieza a ser un secreto a voces: unirse o casarse no está entre sus prioridades, “lo cual denota que la convivencia no necesariamente garantiza estabilidad en la pareja, además de las limitaciones externas que la dificultan”, apunta el texto, publicado el pasado año en la revista Sexología y Sociedad.



De los encuestados, solo un 7 por ciento manifestó su deseo de procrear en un futuro inmediato, ello, sobre todo entre las edades de 25 a 29 años.



Es sabido que prevalece la unión consensual sobre el matrimonio formalizado, pero no pocos insisten en que la situación económica es el valladar fundamental que está frenando la formación de nuevas familias (con o sin papeles). Sin embargo, en este estudio “los resultados encontrados denotan que las decisiones relacionadas con la conformación de la familia trascienden los problemas económicos que puedan vivir los/las jóvenes”.



Entre las cuestiones que están incidiendo para que los jóvenes formen familia propia las autoras de la investigación mencionan las concepciones que se tienen en torno a las relaciones de pareja, los proyectos de vida encaminados a la superación y el desarrollo profesional, y la participación de la mujer en la vida pública.



Motivos para emparejarse



La tesis doctoral “Estrategia educativa para favores la funcionalidad familiar en parejas jóvenes”, que presentara en 2010 la camagüeyana Isis Angélica Pernas Álvarez arroja claridades sobre por qué forman pareja los jóvenes.
Aunque sus resultados se apoyan en el trabajo con una muestra de 265 parejas camagüeyanas, de entre 18 y  30 años, lo cual hace imposible generalizar, al menos permite identificar tendencias que pueden encontrarse en otras geografías de esta Isla.



La estudiosa indica que el 79 por ciento de esas parejas refirieron que el motivo que los llevó a unirse fue la atracción física. Un 70 por ciento formó pareja por la necesidad de abandonar la familia de origen debido a la falta de comprensión  y un 63 por ciento se unió motivado por la necesidad de libertad y por la posibilidad para compartir con el otro.



Unas 333 parejas, el  91 por ciento del total estudiado,  declararon que en los inicios de la relación hubo más sexo que conocimiento del otro integrante de la pareja.



alt


Casi la totalidad de estos jóvenes, más del 92 por ciento, reconoció que les falta preparación para asumir la relación.
Deja pensando que entre las necesidades de estas parejas en el ámbito del aprendizaje para su buen funcionamiento, refirieran entre las más relevantes la necesidad de conocer a su pareja –su pasado, presente y planes futuros, sin violentar con ello sus decisiones, identidad o independencia-, la necesidad de comunicarse adecuadamente, de disfrutar de una sexualidad sana y placentera, de aprender recursos para enfrentar atinadamente las crisis, así como la necesidad de trascender, de dejar una huella positiva en su pareja, así como en posibles hijos y nietos.



“Estas necesidades cognitivas, acompañadas de gran carga emocional, -asegura la autora de la tesis-  corroboran la demanda de ayuda por parte de las parejas, de prepararse para funcionar adecuadamente en pareja”.



Y a renglón seguido comenta sobre la ausencia de espacios, en particular en los planes de estudios de los diferentes niveles educacionales, que preparen a los jóvenes para formar familia y así paliar el continuo ensayo- error que marca dichas relaciones.



En coincidencia con la investigación del Centro de Estudios sobre la Juventud arriba mencionada, esta autora concluyó también que la mayoría de las parejas analizadas por ella adolecían de expectativas, de misión, proyectos y metas concretas para su vida en común.



Les marcaban, como a una buena parte de las parejas cubanas, creencias erróneas, mitos y aprendizajes equivocados provenientes de la familia de origen. A la vez que -probablemente también aprendido en los hogares donde crecieron- soplaba en su contra dificultades en la comunicación verbal y extraverbal: omisiones, evasiones, ironías, reproches, hostilidad…



En la mayoría de estas parejas ambos eran hijos de padres divorciados, estaban unidos consensualmente y este nexo se extendía por unos dos años como promedio.



Posibilitar el drenaje de la cultura tóxica acumulada para la predisposición al cambio y  estimular a las parejas a compartir en lugar de competir fue propósito de esta indagación.



Y debería hacerlo suyo la sociedad toda porque la pareja es la semilla de la familia, un hasta ahora irremplazable espacio cuya estabilidad es un termómetro de la salud social. Pero aunque no todas las parejas lleguen a formar familia, esa cultura de paz y armonía que el mundo reclama a voz en cuello, empieza también desde el abrazo entre dos.


 Aunque algunos creídos en la más vanguardia de las vanguardias proclamen el fin de la pareja, de la familia, del amor; de todas formas el poeta sigue obstinadamente repitiendo, y no pocos le hacen coro: “Te am

Visto 3049 veces

Comentarios  

 
#5 Mariú 08-12-2016 18:07
Realmente este es un problema en el que hay que profundizar mas y lo digo no porque no este acuerdo con lo que han dicho sino porque es mucho mas que lo que se dicho. Conozco jóvenes ya profesionales y con bastante buenas condiciones de vida que NO encuentran pareja y el tema fundamental esta en la poca capacidad e inmadurez de muchos para hacerse responsable de los cambios que conlleva desde todos los puntos de vista una relación estable y duradera. Es posible que mucha de esa situación la tengamos los padres, pero no se que pasa que muchos jóvenes (ellas y ellos, pero sobretodo ellos), no están dispuestos a salir de la comodidad de la casa. Por eso digo que es un tema que lleva mas análisis.
 
 
#4 Rey 16-02-2016 07:32
Imagínense que cualquier casa en cuba vale cerca de 10000cuc, quien se puede comprar una casa cobrando un salario, y si hay algo que le pueda hacer daño a una relación es la convivencia con la familia, razones de sobra hay en nuestro país para que hayan muchos divorcios y pocos matrimonios formalizados
 
 
#3 Alejandro2016 14-02-2016 14:03
este es un tema que tiene tantas aristas como lecturas quieran hacérseles... el tema de las parejas siempre ha existido, pero como ser vivo y social que es sufre transformacione s con el paso del tiempo. Concuerdo con la autora cuando plantea que existen muy pocos estudios sobre este fenómeno, del cual ya se vienen sufriendo las consecuencias (envejecimiento poblacional, altas tasas de separaciones y divorcios, y un largo etcétera...) La comunicación es algo fundamental no concibo una relacíón donde no fluya un diálogo sensato y respetuoso entre ambas partes. Es que hasta en la intimidad hay comunicación, y cada pareja lo puede enriquecer a su gusto. Yo no renuncio a la idea del matrimonio, aunque para algunos sea un tema pasado de moda, todavía sueño con casarme y estar unido con ese círculo mágico en mi dedo con mi esposa.
Es muy cierto también que la situación económica ha tenido un impacto considerable en las parejas, desde las establecidas hasta las que están en fase de gestación. Se necesita mucha comprensión y tener los pies en la tierra para llevar una relación a buen puerto. Por el momento celebremos con un beso y compartamos con quien esté a nuestro lado esos momentos de felicidad, recordándole siempre que tengamos la oportunidad lo importante que es para nuestras vidas. Démosle mucho fuego a ese barro y no habrá huracán que nos mueva siquiera...
 
 
#2 delarosa 14-02-2016 13:28
Andres,yo particularmente cada ves que me he marchado de mi casa a sido por que me he ajuntado con mujeres,he vivido con suegras y cuñados,y siempre he tenido que regresar a mi casa con el rabo entre las piernas,a pesar de tener trabajo fijo por mas de 20 años nunca he tenido ni tengo la esperanza de tener algo propio,me veo condenado a vivir con mi hermana sobrinos y cuñado el resto de mi vida, y a demas solteron.
 
 
#1 Andrés R 14-02-2016 09:18
Desde mi punto de vista es dificil establecer una pareja en Cuba, en primer lugar por que el que se casa, casa quiere y hoy en Cuba la vivienda es una tarea pendiente y la mayoría de las personas que se casan viven agregados a la familia, ya ésto es un problema serio, además la sitiuación económica por los bajos salarios es crítica, no da para mantenerse uno, mucho menos para dos. Pienso que aquí esán las principales causas, lo demás es secundario, por que el amor en Cuba no se ha acabado. Conozco jóvenes que se han ido de Cuba que vienen a buscar su pareja aquí para establecerse en otros países.Lo que demustra que los jóvenes si quieren matrimonio.
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar