domingo, 17 noviembre 2019, 23:16
Lunes, 07 Marzo 2016 05:57

Brasil: ¿Se hará justicia?

Escrito por  Arnaldo Musa
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El expresidente brasileño Luis Ignacio Lula Da Silva denunció la maniobra mediática en su contra El expresidente brasileño Luis Ignacio Lula Da Silva denunció la maniobra mediática en su contra

El montaje reaccionario para desprestigiar a Lula forma parte de los planes imperialistas para evitar que el líder brasileño se vuelva a postular a la Presidencia, luego de impedir que la mandataria Dilma Rousseff termine su mandato.


Pese al control mediático y un plan urdido para eliminar de la vida pública a Luiz Inácio Lula da Silva, el imperialismo no contó con la gran movilización popular ante la detención del líder brasileño, por infundadas acusaciones que desde hace tiempo se esgrimen para desprestigiarlo.

Esta situación responde a una campaña de investigación sobre sobornos y lavado de dinero existentes en la empresa estatal Petrobras, en la cual Lula ha mostrado cooperación para que todo se haga limpio y con justicia.
Es de notar que en la mañana que detienen temporalmente a Lula ya había titulares al efecto preparados con anterioridad por Folha de Sao Paulo y otros órganos que responden a la derecha.

Además, y de esto no se dice mucho, el andamiaje reaccionario contra el dirigente del Partido del Trabajo se produjo horas después que el Tribunal Supremo de Justicia había decidido por fin iniciar un juicio sumario contra el  presidente de la Cámara de Diputados, el multimillonario Eduardo Cunha, acusado de haber aceptado sobornos por más de cinco millones de dólares a fin de facilitar la construcción y el uso de embarcaciones para la estatal Petrobras -a la cual trata de privatizar-, y a pruebas concretas de poseer cuatro cuentas bancarias por cerca de tres millones en Suiza.

Hay que destacar que el dinero de Cunha había influido para evitar que la justicia actuara sobre él, pero su desprestigio ha sido tanto que lo ha vuelto virtualmente inservible para suceder a Dilma Rousseff en un virtual golpe de Estado “blando” -como pasó en Uruguay-, el cual se ha seguido fraguando.

Desde este mismo portal había pronosticado que era una cuestión de tiempo para que se definiera este caso, que pudiera terminar con su gestión, pese a que sus millones de dólares y el apoyo de la oligarquía lo habían hecho hasta ahora inmune, reitero.

El caso de Lula, por supuesto, es muy diferente, y gira en torno a presuntos sobornos en el caso de Petrobras, además de la propaganda de que había adquirido un trasatlántico, una lujosa vivienda y hasta un helicóptero, todo inventado, como se ha demostrado.

O sea, no hay pruebas de delito alguno, y el ex presidente ha sido muy cooperativo, subrayo, pero el poder de la derecha, que cumple órdenes del Imperio, trata de enlodar su figura, por lo que se hace necesario que se extienda y fortalezca la movilización popular en su defensa.

En este sentido, Cunha había jugado un papel importante hasta ahora en el intento de lograr el “impeachment” para sustituir a Dilma, descalificar a los líderes del Partido de los Trabajadores (PT) y desmontar los avances sociales, económicos y políticos.

Como se aprecia, se trata de completar el trabajo iniciado en el ciclo de gobierno del Partido de la Social Democracia de Brasil (PSDB) en los años 90 con la destrucción del Estado, la regresión en los derechos democráticos y la sustitución de estos por servicios de pago accesibles a quien pueda comprarlos.

En declaraciones a Sputnik Nóvosti, la diputada del Partido Comunista de Brasil, Jandira Feghali, ya había denunciado las maniobras del PSDB contra el gobierno de Rousseff, cuando el expresidente Fernando Henrique Cardoso se reunió con dirigentes demócratas en Nueva York, con quienes acordó un cambio de gobierno en Brasil que favoreciese los intereses del capital privado y de Estados Unidos en Latinoamérica.

Se trata de aprovechar que la crisis económica mundial ha afectado profundamente a Brasil, cuyo gobierno ha luchado por evitar que ello repercuta en los programas sociales, pese a los esfuerzos en contra de la bancada legislativa de la derecha.

Pero hay mucho más, y todavía peor, como se recoge de los apuntes del teólogo Leonardo Boff:
“Las actuales discusiones políticas en Brasil, en medio de una amenazadora crisis hídrica y energética, se pierden en los intereses particulares de cada partido. Hay un intento articulado por los grupos dominantes, detrás de los cuales se esconden grandes corporaciones nacionales y multinacionales, los medios corporativos y, seguramente, la actuación de los servicios de seguridad del imperio norteamericano, de desestabilizar al gobierno de Dilma Rousseff.”

Pero toda esta cuestión no es solo una crítica a las políticas oficiales sino, como acabamos de leer, con el asedio represivo a Lula, el deseo de desmontar y, si es posible, liquidar al PT, por lo cual los intereses egoístas de quienes detentan aun espurios y enorme privilegios, sacarían de la escena a la fuerza social que pudiera cambiar el destino de Brasil.

Como conocemos, esto no ocurre solo en el gigante sudamericano, sino también en procesos similares en otros países de América Latina  -Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador, por ejemplo,- donde han surgido movimientos y jóvenes líderes entrenados y financiados por fundaciones de extrema derecha, calificados por analistas como los nuevos brazos de la Agencia Central de Inteligencia y el Departamento de Estado.

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Comentarios  

 
#1 Pionner 08-03-2016 10:51
Y eso que dice la prensa amarillista que dice que los hijos de Lula son millonarios , eso es verdad ??? , de donde salio la fortuna de los hijos de Lula si ninguno de los dos tiene negocios exitosos
 

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