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Lunes, 19 Marzo 2012 22:44

¿Nazis en la Casa Blanca?

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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La escalada represiva que tiene lugar en Estados Unidos puso en escena otro capítulo: más limitaciones a las manifestaciones de protesta y la libertad de expresión.


La escalada represiva que tiene lugar en Estados Unidos puso en escena otro capítulo: más limitaciones a las manifestaciones de protesta y la libertad de expresión.

No se trata de un hecho aislado. Forma parte de los golpes que desde las sombras lanzan sus empresas transnacionales y el complejo militar-industrial para alargar su dominio sobre el planeta.

Ahora el turno correspondió a la enmienda HR-347, ya convertida en ley por el presidente Obama, y que entre otros asuntos prohíbe realizar protestas cerca de “edificios gubernamentales restringidos”.

También establece una fuerte multa o condena hasta 10 años de cárcel, para quienes entren o permanezcan en proximidades de edificios o zonas restringidas con intención de obstaculizar el funcionamiento del gobierno “o de negocios”.

Muy controvertida resulta la vaguedad y ambivalencia del texto en sus definiciones, pues no esclarece suficientemente cuáles son los “edificios de negocios”, o los que realizan “funciones oficiales”.

No hay dudas en cuanto a la intencionalidad de quienes redactaron la ordenanza: golpear, en primer lugar, al pujante movimiento Ocupemos Wall Street, u otros “Ocupemos”.

Medios de prensa comentaron desde Washington el voto a favor de 388 congresistas y los tres en contra, precisamente donde sus autoridades  posan como abanderados de los derechos civiles.

En la capital norteamericana manifestantes se colocaron cintas adhesivas en la boca para denunciar la pérdida de libertad de expresión y otros derechos constitucionales.

La nueva orden represiva sucede cuando meses atrás Obama y el Congreso aprobaron extender la vigencia de la titulada Ley Patriótica hasta junio de 2015.

Esa ley fue impulsada por el ex presidente republicano George W. Bush y restringió los derechos humanos y civiles hasta el extremo de controlar en librerías y bibliotecas las preferencias en lecturas.

Aquella prórroga de la referida legislación fue antecedida en Washington por la información de que las hordas racistas del Ku Klux Klan se han multiplicado en Estados Unidos.

Esto dijo un reporte de la organización no gubernamental Southern Poverty Law Center, cuando en octubre último abordó el incremento  de los grupos neo-nazis durante la administración de Obama.

Algunos llamaron la atención sobre el papel que desempeña allí el   Tea Party, de inspiración neonazi, hoy cortejado hasta por el más fuerte aspirante presidencial del Partido Republicano, Mitt Romney.

Según el Instituto Alemán para el Desarrollo Económico, el desempleo y el ascenso de la miseria estimulan posturas antidemocráticas entre jóvenes de las familias más afectadas.

Debilitados los cimientos de la sociedad norteamericana, su clase dominante se apresta a defenderse y tratar de frenar los estallidos sociales que en mayor o menor grado hacen  irrupción.

Por ejemplo, el 8 de enero último la Associated Press (AP) reportó que la policía de ese país utiliza cañones emisores de un ruido infernal para disolver manifestaciones de protesta.

Un periodista de esa agencia, Kimberly Dozier, reveló al mes siguiente un plan de “operaciones especiales, rápidas y ligeras, (con pocos hombres) que dejan escaso rastro”, u otras, “a cargo de militares locales entrenados por Washington”.

Al estilo, recordó Dozier, de lo que hizo en Pakistán el comando estadounidense que asesinó a Osama Bin Laden, hecho que por violar la soberanía nacional  provocó allí fuertes protestas.

Al prohibirse  ahora en Estados Unidos hasta las manifestaciones pacíficas, así como al asestarse otro duro golpe a la libertad de expresión, gana aún más fuerza el pensamiento ultraderechista.

Mientras los neonazis del Tea Party aplauden, lo más esclarecido y culto de la sociedad estadounidense ahonda sus preocupaciones de cara al futuro.  

Así las cosas, ¿pueden sus gobernantes asistir a la VI Reunión Cumbre de las Américas, solo apta, según ellos mismos, para los países democráticos?.

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Decenas de personas fueron arrestadas en Nueva York, cuando celebraban los seis meses del nacimiento del movimiento Occuppy Wall Street en Estados Unidos, informaron hoy medios locales.

Según la nueva norma, queda prohibido para toda persona cualquier demostración de protesta y la participación en todo tipo de manifestaciones.

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