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Viernes, 10 Junio 2016 05:24

Alicia Alonso aún «baila» en su mente y su corazón

Escrito por  EFE
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La legendaria bailarina cubana Alicia Alonso dijo hoy que continúa «bailando» en su mente y en su corazón, pese a haberse retirado de los escenarios hace más de veinte años.

La legendaria bailarina cubana Alicia Alonso, quien presentará este fin de semana en San Juan el nuevo espectáculo del Ballet Nacional de Cuba, Giselle, dijo hoy que continúa «bailando» en su mente y en su corazón, pese a haberse retirado de los escenarios hace más de veinte años.

«Yo sigo bailando en mi mente y en mi corazón», afirmó la mítica bailarina y coreógrafa en una rueda de prensa en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, donde el sábado y domingo próximos dirigirá la mencionada presentación.

La nonagenaria, acompañada de su esposo, Pedro Simón, quien la guió con las preguntas que le realizaron los periodistas presentes por sus problemas de audición, aseguró que el sueño de cualquier bailarín es no solamente danzar en su tierra, sino también viajar por el mundo llevando sus presentaciones.

«Ese es el sueño de todos los bailarines, el de mayor preciosidad que le puede ofrecer la vida: el aplauso de un público a un bailarín», sostuvo la artista caribeña, que ha recibido distinguidos galardones, entre ellos, un doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana, así como de otros reconocidos centros.

La presentación del Ballet Nacional de Cuba en San Juan será la primera en dos años en esta isla.

«Siempre me siento bien cuando me dicen Puerto Rico. Tan hermanos que somos y tan lejos que vivimos. Lo tengo que decir: ¡Que viva Puerto Rico!», gritó Alonso.

El espectáculo Giselle será protagonizado por la primera bailarina cubana Viengsay Valdés, quien acompañó en la rueda de prensa a quien dijo es la «guía y heroína de la danza en Cuba».

«Pertenecer a esta compañía es un privilegio y honor, por toda la responsabilidad y sentido hasta que llegas a ser primer bailarín», agregó Valdés, de 39 años y galardonada en destacadas ocasiones en Cuba e Italia.

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Comentarios  

 
#1 Colaborador Danzarío 10-06-2016 23:07
Como la mejor Giselle cubana de la actualidad, también bailara "Giselle" pongó esto como recordatorio... .


Brilla Anette Delgado en Francia, la “Giselle” cubana está considerada una de las mejores de nuestros tiempos .
Por: François Poirier.
Presenciar en París, o en su periferia, algo novedoso y deslumbrante, es cosa bien difícil, diariamente existen cientos de espectáculos en la ciudad luz, con el fin de encandilar a los espectadores, llenando la capital o sus contornos, de mediocridad o eventos sin interés, pocas veces se cumple el objetivo del beneficio deseado, por esa razón el Ballet Nacional de Cuba, me ha dejado extraordinariam ente complacido y hechizado, dirigido por la última gran leyenda de la danza viviente, que es Alicia Alonso, fundadora de dicha institución hace sesenta y dos años atrás, especializada en la más arraigada tradición romántico clásica, ver a sus jóvenes danzar, es como recrear un perfecto viaje al pasado en el país de las hadas, repleto de magníficas sensaciones, convirtiendo la experiencia en algo imperecedero, aún en las diferentes temporadas europeas del ballet “Giselle”, de origen y desarrollo francés, hecho que no impidió en lo absoluto para enaltecer la obra traída por los cubanos, en esta ocasión por solo dos noches en el Enghien-Les-Bai ns los días 23 y 24 de Abril, con facilidad se puede apreciar a través de sus actuaciones, el grado de sinceridad logrado por los caribeños; fue la joven Anette Delgado, la cual no me era desconocida, debido a su brillante interpretación de esta obra en París en el 2007, la responsable de la primera representación, extraordinariam ente bella y repleta de un vasto lirismo, cautivo a los espectadores, desde su aparición se sintió a la artista de excepción, dotada de una sensibilidad exquisita, con una precisa y soberbia técnica, demostró ser la heredera absoluta de lo que antaño fuera propiedad de madame Alonso, su escena de la locura conmovedora, todo esto superado aún más en el segundo acto, lleno de ternura y delicadeza, nos encantaría verla con sistematicidad en Francia danzando ese personaje, del cual sin duda alguna en la actualidad, es dueña absoluta dentro de la compañía a la que pertenece, magníficamente secundada de forma sublime por su partenaire, el primer bailarín Javier Torres, en un dúo de amor inolvidable, Yanela Piñera, en su maligno personaje de la reina de las wilis , excelente, demostrando control absoluto a cada aparición, el cuerpo de baile con una sincronización jamás vista en Europa; la coreografía concerniente a su directora, desde mi punto de vista es la mejor y más ilustrada de cuantas existen en el presente, estudiado hasta los más mínimos detalles, al concluir el ballet apareció en el escenario Alicia Alonso, rodeada de sus noveles estrellas, ocasionado un atronador aplauso, acarreado por el homenaje que se le tributa en el año donde cumple su novena década de existencia, ella ha podido trascender a los años e instalarse en una especie de estadio superior a la danza, para concentrarse en lo esencial, se encontraban en la sala diversas personalidades del mundo político y cultural de varios países, Abel Prieto ministro de cultura de la nación cubana, Pedro Simón director del Museo de la Danza en Cuba, Irina Bokova directora general de la UNESCO, Cyril Atananasoff máster francés de la danza, Dominique Roland titular del centre des arts. Vistiendo la despedida nuestro Señor Alcalde de la ciudad de gala Philippe Sueur concejal de Oise.

GRANMA.....Giselle vive en el tiempo
TONI PIÑERA

Giselle es la obra cumbre del Romanticismo, y supone el anhelo máximo de la bailarina clásica por llegar a ser, perfección, paradigma interpretativo/ técnica de múltiples dificultades... ...Annette Delgado, primera bailarina del BNC, abrió la reciente temporada del clásico en las funciones dedicadas a la importante efeméride, y con un quehacer de alto vuelo artístico, dejó en claro que Giselle sigue viva a sus 170 años. Ella ha triunfado¼ En la coreografía de Alicia Alonso sobre la original, Anette se entregó en cuerpo y alma. El ballet es ante todo, un acto de estética, y ella como Giselle, junto al juvenil Dani Hernández (Albrecht, Duque de Silesia), volvió a cautivar al auditorio. Con su hermosa presencia-línea , el sentido poético que dominó todos sus movimientos, la suavidad y el efecto de la ligereza misma, bordó el personaje que logró su máxima expresión en un segundo acto para recordar, aunque toda la función fue un campo fértil donde demostró su magisterio, y, sobre todo, la madurez real de un personaje que ha hecho suyo, con esfuerzo y tesón......


New York Times ( Clive Barnes)……Traduc ción del inglés: Dania Chaviano…..

New York respondió como se merece a la visita de uno de los mejores ballets del mundo: el Nacional de Cuba. Un espontáneo aplauso inicial a Alicia Alonso, al entrar en la sala como espectadora de su obra, y una larga ovación final a toda la compañía fueron sólo el prólogo y el colofón a una noche de arte y perfección, de las que dejan huella en los recuerdos más placenteros. ………..
Alicia Alonso, con 'Giselle' llega al culmen del ballet…………………
Por supuesto, para que 'Giselle' sea una obra de arte, además de excelentes bailarinas de grupo, hace falta una Giselle de enorme categoría. Y Alicia ha encontrado su heredera ideal en Anette Delgado, bailarina soberbia. Más de medio siglo separan a ambas en escena, pero el tiempo es inútil nombrarlo cuando hablamos de arte. Anette es toda elegancia en los diálogos y toda seducción en el amor, toda delicadeza como espectro y toda pulcritud en los solos, toda jovialidad en el campo y todo dramatismo en la ultratumba. Nada consigue el siglo inexorable contra nuestra imaginación que ve a la propia Alicia en el cuerpo y el donaire de Anette: los pasos más difíciles, sola o a dúo, con una sencillez inaudita, el esmero en los pies, la onda finísima de los brazos, la pluma liviana de las manos, una muerte antológica para ese cuadro inmóvil con el que termina el primer acto.
No le fue difícil a Anette convertirse en la sucesora y rozar lo sublime, teniendo como maestra y espectadora a la grandísima Alicia Alonso y como tema artístico a la inmortal 'Giselle'.

PRENSA ESPAÑOLA A LOS PIES DE ALONSO Y EL BALLET NACIONAL DE CUBA....Otro diario, La Opinión, publicó en primera plana una foto de Anette Delgado, escoltada por el cintillo, La Heredera de Alicia Alonso levita en el Palacio de los Congresos...... De la Giselle encarnada por Delgado afirma: es dulce, pero no empalagosa, sencilla pero elevada, ingenua pero no simple, y destaca su coherencia interpretativa en el desdoblamiento de la campesina terrenal del I acto a la willi evanescente del II, que no descuida ni un instante los requerimientos técnicos del personaje, sin la menor duda, la mejor de dicha compañia y una de las grandes del actual universo del ballet mundial..

“Anette Bella Giselle” al Regio di Torino con il Ballet Nacional de Cuba

Torino, Teatro Regio, Stagione d’opera e di balletto 2014-2015
“GISELLE”

… Nella recita serale il ruolo della protagonista era affidato ad Anette Delgado, perfetta sia nell’interpreta zione sia nella tecnica, precisa, molto dolce caratterialment e, insomma una Giselle deliziosa, minuta, completamente convincente. Molto bella la scena in cui Giselle si presenta per la prima volta, porgendo variazioni nei salti e fluttuando, senza mai perdere il carattere fondamentale del personaggio: l’innocenza. Il I atto, per contrasto, è nel complesso molto “forte”, per la recitazione e per il lavoro di gruppo, che deve essere tecnicamente leggero ma drammaticamente sensibile....

New York, Brooklyn

by Eric Tauband

....as Annette Delgado appeared to plead for his life, what had been beautiful became miraculous. Of course we've been privileged enough to see some great Giselles in New York this summer, but for the completeness of her portrayal, her evocation of the Romantic and otherworldly, Delgado's in a class by herself (yes, even compared with a Cojocaru or Kent). I recently wrote in praise of Paloma Herrera's surprisingly lovely Romantic arms, but, after seeing Delgado, indeed, all the Cuban women, I realize I spoke too soon. Delgado's arms could've come off a lithograph of Grisi or Elsller. It's fashionable, even when describing classical dancing, to praise spontaneity, or it appearance, over the studied, planned and, dare I say it?, rote. The former's seen as vibrant and full of life, the latter as mannered, dull, dead (and not "dead-ballerina " exciting). I can't think of a single thing Delgado did that looked spontaneous, yet her every movement was stunning and a marvel of precision: the dainty feathering of her fingers, the correct, almost quizzical lift of her neck, above her carefully dropped shoulders, the openness in her chest and the infinitely angled shadings of her acadmic upper-body placement. The Cubans live and breathe efface, ecarte, epaulement, which live and breathe for them......It's not just these stylistic niceties that gave such wonder to Delgado's Giselle, but how they were combined to give new, or, rather, rediscovered, meaning to parts of the role that had long seemed familiar, and to have given up all their secrets. Take Giselle's soubresauts. You're probably used to seeing them as most ballerinas do them today, with the upper body bobbing up and down, arms echoing the legs' push to give some added kinetic and visual oomph to the jumps. With a good jumper, it's often quite stunning, but ever-so-slightl y incongruous, as if Giselle were saying to us, "look, I'm a ghost. See how high I can jump!" (cough-Osipova) . Delgado's arms and shoulders, floating unconcerned above her pretty and powerful footwork, seemed almost entirely unaffected by her soubresauts, which became a brief miracle of propulsion. It's not the height of her jump that convinces you she's a ghost, but how spookily oblivious she seems to be to the very fact that she's leaping so high. Suddenly, these few steps made sense to me in a way that I'd never seen (or, more likely, noticed) before. It's like seeing a Balanchine ballet staged with detail and nuance by someone who remembers, and throughout the evening, the Cubans presented the familiar packaged with such little epiphanies from the past. Had I the note-taking ability, I could easily go on for pages about the beautiful surprises of Delgado's portrayal (and the elegant if slightly overmatched Hernandez). There's so much richness crammed into such brief, ephemeral moments, I teared up at the beauty of it all, and that it was disappearing so quickly before me. Suddenly, the mime-heavy Giselles I'd so recently praised - Peter Wright's staging, Alina Cojocaru's dancing - seemed ever so slightly heavy handed: literal when they should be of magic....
 

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