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Viernes, 19 Agosto 2016 01:26

Cuba Rio-2016: El Olimpo sonríe a los héroes de la entrega

Escrito por  Pablo Iglesias/Especial para CubaSí
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Nuestros púgiles no tuvieron piedad y, de la mano del cetro de su capitán, Julio César La Cruz, rescataron al llamado buque insignia de un naufragio visible.



Desde niño crecí escuchando, leyendo, observando historias, en las que héroes y villanos pugnaban a brazo partido por un botín o conquista. Extrapolando ese antagonismo a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, la jornada de jueves tuvo de ambos.

Nuestros púgiles, por ejemplo, encarnaron al más perfecto antihéroe sobre el cuadrilátero para sus rivales. Sencillamente, no tuvieron piedad y, de la mano del cetro de su capitán Julio César La Cruz, rescataron al llamado buque insignia de un naufragio visible. Una legión de diez hombres, el título reconquistado de la VI Serie Mundial, cuatro monarcas en el Mundial de la disciplina de Doha, Catar, 2015. Sin embargo, el casco sufrió una avería e hizo aguas más allá de las instancias de cuartos de final.

 
Aún, de imponerse el sábado Robeisy Ramírez vs. el estadounidense Shakur Stevenson (56 kg), y Arlen López (75) materializar otra sonrisa sobre el uzbeko Mektemir Melikuziev, pudieran superar el rendimiento de hace cuatro años en Londres 2012, donde se titularon el propio Robeisy y Roniel Iglesias, y además, se agenciaron sendos bronces Lázaro Álvarez y Yasniel Toledo.

Tres actos de puños

Enfrente tenía un oponente curtido, subtitular de Londres 2012 y doble plateado del orbe: el azerí Adilbek Niyazymbetov. Pero Julio César lo conocía a la perfección. Le truncó el sueño de proclamarse as del orbe en las ediciones de Azerbaiyán 2011 y Kazajstán 2013, este último ante sus parciales. En las dos ocasiones fue una especie de danza con lobos airosa, como igualmente ahora en Río, acudiendo a su estilo de riposta exacta para imponerse y sacar ventaja en los tres asaltos.

Guardia baja, torso indescifrable, adherido a su sobrenombre de «La sombra», no dio el más mínimo margen a dudas y mereció el favor de los jueces por triple 29-28, con un tercer asalto adverso que casi nadie atestiguó.

Robeisy no se rinde jamás. Pese a clasificar con el último aliento a Río, al titular bajo los cinco aros siempre hay que tenerlo en cuenta. Su asalto inicial frente al azerí Murodjon Akhmadaliev puso los nervios de punta por la paridad. Entonces selló los tres minutos con una combinación electrizante, precisos sus golpes, que hicieron mella en su rival, con récord histórico de 49 victorias y 17 derrotas, pese a contar solo 21 años.

La avalancha incontenible del cienfueguero no se hizo esperar. Dictó cátedra de efectividad, sus puños encontraron una y otra vez la anatomía de Akhmadaliev y su ventaja creció. Luego las fintas fueron su divisa, conectó y esquivó a placer y emergió airoso, pese a votar los jueces el tercer segmento 10-9 a favor del azerí.

Arlen López (75) no tuvo fisura alguna y borró todo vestigio de duda que le colocaron luego de su batalla de cuartos de final. Le tocó entonces pagar las consecuencias al azerí Kamran Shakhsuvarly, incapaz de poder conectar con precisión a la anatomía del antillano. Jab preciso, y combinaciones tanto boxeando a la izquierda como a la derecha, se erigieron sus armas victoriosas. El guantanamero de 23 abriles dominó por 29-28, 30-27 y 30-27, y busca culminar el ciclo a todo tren, luego de su estreno mundialista dorado en Catar.

Leonel, estirpe y resistencia

Hablamos de héroes, y el decatlonista antillano Leonel Suárez es uno indiscutible, como también el bólido jamaicano Usain Bolt, nuevamente rey del doble hectómetro con 19.78 segundos. El velocista más grande de la historia extendió su legado a tres ediciones bajo los cinco aros, y buscará nuevamente el triplete cuando integre la posta de 4x100 metros de la tierra del reggae.

De vuelta a Leonel y su legado trascendental entre los más completos del campo y pista, cualquier otro multiplista hubiese sacado bandera blanca.

Dos temporadas casi completas alejado de la alta competición. Operación e inserción de células madre en su rodilla, y luego, cuando parecía que las aguas tomarían su nivel, una varicela inoportuna en el mes de mayo. Con todo eso lidió el doble medallista de bronce en Beijing 2008 y Londres 2012.

Por si no bastara, realizó su mejor registro de campaña con 8 460 puntos, divididos en 11.21 segundos-814 unidades en 100 metros; 7.14 metros-847 en longitud; 14.27-745 en bala; 2.07-868 en altura; 48.15 segundos-902 en 400 metros; 14.48-913 en 110 c/v; 47.07 metros-810 en disco; 4.90-880 en pértiga; 70.05-925 en jabalina; y 4:30 y fracción-756 en los 1 500. Su coequipero Yordani García no pasó del escaño 18 (7 962), en extenuante prueba en la que el estadounidense Ashton Eaton igualó la cota olímpica (8 893).

«Han sido dos temporadas muy difíciles, mi hermano. Intenté tirarle con todo a la prueba, pero el déficit de entrenamiento me pasó factura en la parte técnica de eventos como la longitud y la bala. Sin embargo, me sentí muy bien en los 400 y el disco, sin contar la jabalina, mi mejor evento. Pero había perdido muchos puntos en la primera fecha. De cualquier manera, salí a fajarme», me expresó vía electrónica, Facebook mediante, justo antes de empuñar el dardo.

Y sí que se batió con los mejores, remontando de la posición 17 en el epílogo inicial hasta el sexto puesto.

Otros héroes y villanos tuvo la jornada atlética. Cualquier duda, pregúntenle al balista Joe Kovacks (21.78), quien se vio desplazado de la gloria por su novel coequipero Ryan Crouser, con 22.52 que pulverizaron la anterior primacía, en poder del alemán Zimmermann desde Seúl 1988.

Liderar el consuelo

Comandar la final B, o sea, liderar el segmento de consuelo. Con eso se tuvieron que contentar los kayacistas Reinier Torres-Jorge García en el K-2 a mil metros. Sus 3:18.768 minutos distaron en demasía de los 3:10.781 vencedores de los alemanes Marcus Gross-Max Rendschmidt. La laguna Rodrigo de Freitas continúa siendo un escenario viscoso para los nuestros, cuando solo quedan cifradas esperanzas en un bote que posee, en este minuto, más pedigrí que opciones: el C-2 de Serguey Torres-Jorge Dayán.

Comienza el conteo regresivo de la magna justa en suelo carioca. Varias naciones ya concluyeron su accionar. Otras mantienen la expectativa hasta el último segundo, esperanzadas en que sus figuras rompan vaticinios precompetencias y materialicen hazañas.

Este viernes, por Cuba, con el listón bien alto dejado por los exponentes del estilo grecorromano (cinco hombres que se agenciaron dos títulos y una plata), comienza su andar a tackle limpio la escuadra de lucha libre.

Yowlys Bonne (57 kg) se estrenará frente a Abbos Rakhmonov; mientras el bronce de la capital británica, Liván López (74), intentará hincar en la Arena Carioca las rodillas del nacionalizado español Taimuraz Friev.

Fenómeno creciente este de las nacionalizaciones. De Cuba, formados en nuestras escuelas, han competido con rendimientos loables el voleibolista Osmany Juantorena; los atletas Libania Grenot, finalista de los 400 metros; Orlando Ortega, subtitular de 110 c/v; el vallista largo Yasmani Copello (bronce); el púgil Orlando Sotomayor; el gimnasta Danell Leyva; e iniciará su ruta el gladiador Frank Chamizo, con grandes opciones de cetro en los 65 kg de la libre. Héroes para muchos, villanos para otros tantos.

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Ya era hora, me repetí una y otra vez para mis adentros. Julio César La Cruz (81 kg) hizo lo que sabe: bailar sobre el ring para regalarle a Cuba su primera medalla de oro en el torneo boxístico de Río de Janeiro.

El boxeador Julio César La Cruz calificó de gran orgullo personal y colectivo el título conseguido hoy en la final de los 81 kilogramos del torneo de boxeo de los XXXI Juegos Olímpicos, con sede en el Pabellón 6 de la Arena Riocentro, en esta ciudad brasileña.

Comentarios  

 
#1 PATRICIA 19-08-2016 19:29
muy bien merecidas para ti mi amor esa medalla.
 

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