viernes, 21 septiembre 2018, 04:31
Miércoles, 28 Septiembre 2016 07:57

Pasajero: instrucciones para sobrevivir

Escrito por  Cinthya Cabrera, especial para CubaSí
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Foto: Kaloian Santos Cabrera Foto: Kaloian Santos Cabrera

Llegue usted a la intersección entre la Avenida 23 y Calle G, entre lunes y viernes, preferiblemente, entre las tres de la tarde y las siete de la noche. Dirija su mirada al parque frente al Castillo de Jagua.

Asómbrese.


Observe la cantidad de personas. Ilusiónese. No estime aproximados. Abandone su cerebro al placer de las hipótesis: habrá una segunda parte de “Juan de los Muertos” y convocaron a un casting para extras en el papel de zombis (¡apúrese, al fin su oportunidad en el mundo del cine!); mejor aún: uno de los conciertos de Silvio por los barrios. (¿Será? No, no parece); acaso entre la muchedumbre anden Mayito, Haila o Pablito FG con los concursantes de “Sonando en Cuba”.


Salga de dudas, que usted no es la especulación de La Habana.


Pregunte.


Desilusiónese.


La muchedumbre está esperando dos ómnibus: el P-15 y la recién estrenada A-95.


Sepa usted que antes, cuando la A-95 era 195, en ese lugar de la Calle G solo paraba el P-15: la gran cosa amarilla que abarca una maratónica trayectoria: Alamar-Guanabacoa-Regla-La Habana-Vedado. Capturar un P-15 es más complejo que cazar un Pokemón. Antes de mutar, la 195 era esperada bajo la sombra del Quijote, en la calle J. Por tanto, a pesar de que en G nunca ha disminuido el número de personas, el riesgo de disociación era menor.  


Pida el último. Un ejercicio muy bueno para su memoria. Arriésguese. No le queda más remedio. Usted debe llegar a casa.


Esfuércese. Si es usted capaz de memorizar al instante nombres y apellidos de las personas y retenerlos milagrosamente hasta el fin de sus días, pero en cambio es un pésimo taxonomista –como yo- tendrá entonces que multiplicar su esfuerzo n veces para recordar:


a)    La persona que va delante de usted en la cola (Sujeto A).
b)    La persona que va delante del Sujeto A, por si el Sujeto A desaparece.
c)    La persona que va tras usted, en caso de resolver algún que otro dilema natural de las colas.


Ha dado usted el primer paso. Sienta que usted no es un aspirante a pasajero más: es miembro de un equipo y juntos conforman la cola perfecta.


Ahora respire y tenga paciencia. El tiempo… el tiempo es relativo.


Mire pasar dos A-95. Asómbrese. La cantidad de gente no disminuye. Tranquilo. No se desespere.


¡Al fin! Note que lentamente llega un ómnibus anaranjado. Dude. Usted espera uno amarillo. Tenga la certeza. La inspectora de transporte grita: “¡El P-15!”.


Experimente el incremento en la velocidad de los latidos de su corazón. (¡Cómo cuando le mandaban carticas de “sí o no” en la primaria!). Conténgase. No muera de la emoción. No se adelante a los acontecimientos que el derroche de adrenalina apenas comienza.


Despreocúpese. La cola lo arrastrará hasta la puerta. (¿Recuerda? Usted forma parte de un equipo y juntos…).
Suba.


Asómbrese. Nunca pierda esa capacidad. Escuche el parlamento del conductor del ómnibus en un tono muy lejos de lo amable y lo educado: “Miren a ver, que no hay guaguas. Bastante que los estamos llevando”.


Cuidado. Evite usted disgustarse pensando que el transporte es un SERVICIO PÚBLICO (no favor ni caridad de nadie), que además usted PAGA por necesidad y que muchas veces, como otras tantas personas, ha abonado un peso SIN RECIBIR EL VUELTO los 60 centavos de cambio.


No se aflija. Ahora usted es, oficialmente, un pasajero.


Camine. Vamos, usted puede, inténtelo. Constate la falta de tubos para sostenerse durante el viaje.


Su cerebro sigue preocupadísimo y un ligero humo sale todavía de sus orejas debido al parlamento del conductor. Respire.


A partir de ahora, deberá tener en cuenta que el espacio también es relativo. Sienta en su piel el sudor y la respiración de los otros. Alégrese: está usted fortaleciendo su sistema inmunológico.


Observe cómo un tipo fuerte ocupa el asiento de un afortunado que ya se baja, mientras queda de pie, frente a él, una muchacha con un bolso enorme. Mire cómo el tipo finge dormir. Sienta que hay valores caídos ya en el mismo agujero negro que absorbió a Ulises 31 (si es usted mayor de 25 años, tararee la canción, es inevitable). Note que, finalmente, se bajará usted en la próxima parada.


Pida permiso. No pierda usted jamás tal costumbre. Llegue a la puerta. Sienta cómo es bajado generosamente del ómnibus. El sentido de equipo presente hasta el final.


Está usted de vuelta en el asfalto. Quédese parado unos segundos para estabilizarse. Note que usted ha sobrevivido. Felicítese. Camine hasta su casa. Ya lo peor pasó. Ya pasó. Como todo en la vida y como la vida misma.


Llegue a su casa. Quítese los zapatos. Respire. Ponga los pies en el piso. Haga tierra. Cierre los ojos. Piense en el agujero negro, en que mañana será otro día, en que usted debería regalarse un instante sin pensar. Deje su mente en blanco.


Relájese.

Posdata: Todo lo anterior puede experimentarlo usted en cualquier ruta de ómnibus habanera.

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Comentarios  

 
#27 teresa 08-05-2017 11:47
19 Lama, periodista.
Me he reído con su comentario a más no poder, muy bueno.
Y con el artículo de Cinthya Cabrera también tuve mi risa, está cómico.
Verdad que me insulto con las cosas; pero con estos comentarios los cubanos se ríen al final de sus propias desgracias.
Por eso voy al banco y cambio dinero en peseta, le doy el peso cuando me para fuera de parada, un chofer del A40 de Guanabo del carro 5458 de por la noche, delante de mí montaron dos pasajeros y le dieron 40 centavos al igual que yo y cuál fue su exclamación, que si la gente no tenía dinero, le dije que eso era lo que costaba, que por cierto siempre vienen llenos en la primera parada de la Habana, hasta con 10 personas, parecen que en la última parada le dan 5 pesos y se quedan sentados y los pobres infelices de la cola, sin 8 ó 10 asientos menos.
 
 
#26 Niki 29-11-2016 11:10
me encantó el artículo...me vi a mi misma en la parada del 18 plantas de Garzón de Santiago de Cuba, esperando la ruta 101. Solo le faltó mencionar que hay que quedarse con la mente en blanco pero muy pendiente a su bolso para que no se lleven la sorpresa de que cuando lleguen a casa les falte algo, como a mi por ejemplo....el celular..creanm e hablo en nombre de muchas personas que les ha pasado lo mismo.....
 
 
#25 yrn 24-11-2016 17:46
Hola a todos, felicidades a la periodista, me diverti mucho con su escrito, tiene razon en todas las cosas que dice, eos pasa en casi todas las rutas de la Habana.
 
 
#24 lona 27-10-2016 16:00
¿Por qué si en el NTV se dijo por un funcionario del transporte que los ómnibus DIANA sólo admiten 17 pasajeros de pié, en Santa Clara los ómnibus CUBANICAY que son del tipo DIANA tienen esccrito 20 pasajeros de pié y los choferes montan hasta 25 personas paradas como si fuéramos sardinas en una lata? ¿Acaso Villa Clara es un territorio aparte que no se rige por las instrucciones del MINISTERIO DEL TRANSPORTE o los choferes son tan inescrupulosos e indolentes que sólo piensan en la recaudación, por ciento del cual según el sistema de gestión implementado va para sus bolsillos? He visto y sufrido en carne propia este inhumano proceder y como algunas personas (ancianos y niños incluídos) han estado al borde del desmayo por la avaricia de estos choferes.
 
 
#23 jorge 03-10-2016 10:31
no debieran existir asientos especificos para embarazadas e impedidos, pues cuando se monta uno de estos cualquier asiento debe ser para estas personas, y ya es un mal que se va extendiento q las mujeres no se paren para darle el asiento a una embarazada cuando no hay hombres que se lo den, no ha sido madre o no lo sera algun dia? incluso cuando un hombre va con un paquete tampoco ellas lo ayudan. y despues hablan de nosotros !!
 
 
#22 Eduardo 02-10-2016 23:58
Sin dudas genial descripción. Solo olvido a la anciana que subio en la parada siguiente y un "un tipo fuerte" le cede el asiento. Dos paradas después se baja y deja al "tipo fuerte" continuar de pie hasta el final del recorrido. Sin dar las gracias, o avisar que se queda al menos. Olvido a las damas que al ver una embarazada gritan un hombre que ceda el asiento sin percatarse que solo un anciano varón esta sentado entre muchas mujeres más jóvenes. Ni sueñe que se levantan, antes empujan al anciano que para eso es varón
 
 
#21 Any 02-10-2016 13:58
Ja, ja, ja!!! Me encantó este artículo, nada como la ironía del cubano que se ríe de sus desgracias para no llorar. De cualquier modo, es la mejor manera de afrontar las cosas malas del día a día: con una gran sonrisa. Y a quien dice que eso solo pasa en La Habana, lo invito a que visite mi ciudad de Holguín y haga uso del trasporte público en los horarios de la mañana o del atardecer (cuando la mayoría va o sale de centros de trabajo o escuelas), que de seguro recordará cada oración de este artículo. Solo que aquí la ruta que recorre el holguinero promedio es más corta y la tortura, aunque es igual, dura menos tiempo. Pero es sin dudas una triste manera de empezar o acabar el día y un trayecto donde aflora muchas veces lo peor de algunos seres humanos, llenos de malas intenciones, vulgaridad y descortesía... Miseria humana!! Por si fuera poco la mala situación del trasporte, ellos se esmeran en hacerla peor! De todos modos, gracias Cinthya, por hacerme reír con tu artículo diferente y original.
 
 
#20 lama 01-10-2016 12:13
escribiendo el mensaje anterior recorde una cosa,donde esta el triarticulado que a tantos bombos y platillos dijo que resolveria el transporte en la habana,
nada el bloqueo las piezas de repuesto y debe estar por alli lleno de polvo en alguna base de transmetro.
 
 
#19 lama 01-10-2016 12:12
periodista
por lo que parece usted vive en guasnabacoa y ha hecho el cuento del regreso,si hace el de ida se llevara todos los caracteres de la pagina
soy pasajero diario del p15 y coicido con usted,cuando aparece que es extraño, puede pasar hasta hora y media en la parada lo que le cae arriba usted debe saberlo
yo monto la guagua en la parada de la central de la hata a las 7 am, ya despues de pasar 3 rutas a50, 3 a95 ,2 rutas a30, las demas son fantasmas exceptuando las de guanabao que no pertenece a omnibus urbanos,monto en el P15 y se demora 40 minutos hasta el semaforo, alli 10 minutos en cada parada tratando de cerrar las puertas y mas de 300 personas dentro, despues rompe todos los record de velocidad en el anillo del puertoal igual que dentro de las calles de la habana,cuando te bajas no sabes si llegaste a marte o a saturno por que estas igual que el aparato que hay en el parque lenin el cosmonauta.
 
 
#18 ELIESER 29-09-2016 14:48
increible, me encantó la forma de contarlo...
 

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