jueves, 21 marzo 2019, 16:14
Domingo, 11 Diciembre 2016 07:17

Gala de Campeones de lucha: cierre de año para dictar la ruta

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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La pertinaz lluvia impidió que la sala Kid Chocolate fuera el avispero habitual de amantes de la lucha, vitoreando a sus gladiadores favoritos. De cualquier manera, la Gala de Campeones de la lucha cubana sirvió para cerrar el año 2016 y dictar la ruta entre tackles en el inicio de ciclo rumbo a Tokio 2020.


Fueron en definitiva 22 batallas, algunas que evidenciaron nuevamente cruentas rivalidades, otras lanzaron algunas luces sobre titularidad, amén de las ausencias del gigante de ébano grecorromano Mijaín López (130), y los libristas Yowlys Bonne (61) y Alejandro Valdés (65), inmersos en la Bundesliga alemana, además del también clásico Yasmany Lugo (98), alejado de los colchones por una lesión severa en su tobillos derecho, sufrida durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, lid en la que fraguó plata.

Así, en la libre femenina Yusnelys Guzmán blanqueó 5-0 a Amanda Hernández (48 kg); Eliannis Valdés pegó a Ángela Álvarez (55); Lienna de la Caridad Montero soportó los embates impetuosos de la novel Dayselis Rodríguez y la inclinó 5-2 en  los 58; Lilianet Duanes barrió 7-0 a Laura Herin (53); Rachelis Carón pegó a Yitzi Ramírez (60); Jacqueline Stornell continuó con su racha ganadora y dispuso con par de tackles vertiginosos 4-0 de la prometedora Angelen Llanes (63); Mabelkis Capote fue superior 3-0 a Danielli Arbolaes; y en un pleito tenso de principio a fin, con constantes movimientos técnicos y contraataques letales, Yudaris Sánchez mayoreó 15-6 a la experimentada Katherine Videaux (69).

Filiberto Delgado, en su estreno al frente del colectivo técnico, expresó que en sentido general, las féminas deben pulir la efectividad en las entradas a tackle, diversificar sus variantes ofensivas y elevar la defensa, fundamentalmente a las piernas.

VESTIRSE DE CLÁSICOS

La posibilidad de ver nuevamente en acción al flamante as bajo los cinco aros, Ismael Borrero (59 kg), captó la atención de todos los presentes. El santiaguero de 24 años no defraudó. Con su habitual seguridad y parsimonia se limitó a decir que todo estaba bien y lo reafirmó al recetarle 6-0 con demoledor bombero incluido a uno de sus sempiternos rivales domésticos, el espirituano Javier Duménigo.

El resto de los desenlaces siguieron el guión del favoritismo, con Miguel Martínez (66), Luis Gutiérrez (75), Daniel Gregorich (85), y Oscar Pino, en calidad de victoriosos, a quiénes se sumaron Dayron Salomon (71) y Reinier Pablo Díaz (98).

En lo personal, el cambio de reglamento que comprende la eliminación de la posición de cuatro puntos ordenada cuando se llegaba a dos pasividades, no me satisface. Los actos se limitan en su mayoría a intentos de agarres, empujones, y prima la intensidad del trabajo físico arriba. En la Gala, salvo contadas excepciones como Borrero y Luis Gutiérrez, escasearon las proyecciones y el trabajo para desbalancear tras un pase atrás, igualmente se vio un tanto disminuido. Varios combates bajo este sistema se definieron por amonestaciones derivadas de dos pasividades.

SE BUSCA TITULARIDAD EN LA LIBRE

Las mayores emociones las deparó una vez más el estilo libre. Pugna por la titularidad e intentos de demostrar que las primeras figuras no pueden darse el lujo de flaquear, matizaron los desafíos. En el primero de ellos Alexie Álvarez sacó mejor provecho de su proyección de mayor magnitud para imponerse pese al abrazo a dos al novel espirituano Cristian Damián Solenzar (61); Luis Mario Miranda sudó fuerte la camiseta para vencer 4-2 al agramontino Lázaro Hernández en los 86; Lázaro Carbonell aprovechó las ausencias de Valdés y la presencia de Franklin Marén en los 70 kg para hundir por superioridad técnica de 10-0 a Rodelkis Manual; el propio Franklin se impuso por 8-4 a Ernesto Sánchez (70).

El concierto de ganadores continuó con la sonrisa de Reinieris Salas 4-1 sobre Andrés Ramos en los 97 kg y lo selló Luis Esteban Quintana en apretado 1-1 sobre Liván López.

A propósito de su sonrisa Salas manifestó que el haber doblegado a Ramos, un gladiador fuerte, proveniente de los 125 kg y que le exigió, es un medidor interesante en su nueva categoría de peso, pues justamente urge de elevar los parámetros de fuerza máxima, potencia y resistencia a la fuerza en su ascenso de 86 a 97 kg: “Este comienzo me ha servido para borrar el sinsabor de Río. Dos torneos (mundial de lucha Palhavani y Golden Grand Prix de Azerbaiyán y dos preseas de plata. Dios poco a poco va colocando los contrarios en mi camino. Respecto al ruso Abdulrashid Abdulaev, mis respetos para él, es un gran gladiador, pero nunca salgo a luchar pensando en un rival específico. Siempre me trazo metas, entiéndase medallas al máximo nivel universal y olímpico. En este inicio de ciclo las voy consiguiendo.

Respecto a Abdulaev, quisiera volver a enfrentarlo, dada su calidad, y ya lo voy conociendo mejor. El desconocimiento de nuestro primer encuentro no me volverá a golpear, como tampoco el déficit de fondo físico”.

Ese es el panorama, la lucha despide el 2016 con el beneplácito de extender a siete su cadena ininterrumpida de cetros en ediciones de Juegos Olímnpicos, única disciplina capaz de hacerlo. La primera categoría en el mes de enero en Santiago de Cuba, será la próxima escala de acercamiento a la realidad, entre tackles, volteos, bomberos y desbalances.

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