miércoles, 17 octubre 2018, 02:55
Viernes, 06 Enero 2017 07:54

DE CUBA, SU GENTE: La felicidad tiene un límite, la locura

Escrito por  Diana Castaños/Especial para CubaSí
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Di una fiesta en mi apartamento. No porque fuera inicio de año. (No me gusta demasiado esa idea: si algunos días son declarados de fiesta es porque los demás no merecen esa categoría).

La di porque hay una época en nuestra vida en que la felicidad está en una caja de bombones, y es solo cuestión de abrirla. Anoche me sentía en esa época.


Invité a muchos de mis conocidos. Quizás demasiados. (Lo malo de la fraternidad es que eleva al infinito el número de nuestros hermanos).


Media hora después de que comenzara la fiesta tenía la casa tan llena de gente, que mis invitados tenían que apretarse para bailar. Entonces sucedió. Dio la casualidad que pasó justo delante de mis ojos. Fue entre mi vecina de 17 años y mi profesor de francés.


Él empezó, con su obvia vocación de maestro, a tratar de enseñarle a bailar break dance. Y ella comenzó entonces a perderse en sus ojitos verdes. Él a hablar —por encima de la música pop, a todo lo alto— del futuro, del fútbol, del folclor y de las fiestas. Y ella perdiéndose en sus ojitos verdes.


Cuando él se dio cuenta de su disposición a priori, le pidió hablar con franqueza. Le iba a contar, lo sé, de su novia y su bebé de diez meses, de cómo vivía agregado en un cuartico en Alamar y no sabía hacer más nada en la vida que dar francés. Pero mi vecina de 17 años lo interrumpió.

—Seamos francos —lo detuvo—: a nadie le gusta la franqueza.


Lo besó. Un beso expedicionario, vivaracho, saltarín, incansable, perspicaz, avanzado. Un beso de alguien de 17 años… Y el piercing de su labio se enredó con el piercing de la lengua de él. Acabáramos.


Me los llevé para mi cuarto, territorio hasta ese momento libre de invitados, y coloqué una lámpara sobre sus caras para poder zafarlos. Pero aquello estaba difícil. Y yo había bebido tres mojitos: en vez de dos piercing, veía cuatro. La única persona sobria en aquella fiesta era la novia de mi profesor de francés, que acababa de llegar.


Desde el cuarto sentimos la voz de ella, llamándolo. Apagué la lámpara, cerré el cuarto y salí al encuentro de la muchacha. Lo primero que hice fue darle un trago de ron Havana Club 7 años, que solo dejo para los momentos de gran apuro, como cuando leo textos de Carlos Drummond o lidio con trámites burocráticos en las oficinas de Vivienda.


Ella se tomó los tragos que le ofrecí de un tirón. Ahí empecé a hablarle. De las máscaras, del matrimonio, las masturbaciones. De Marcel Proust y de María Magdalena.


—Marcel Proust hizo del arte una solución para el asma —le dije, y esperé escuchar alguna risa.


Pero ella fue directo al punto:


—¿Sabes dónde está mi novio? —preguntó.


Seamos francos: a nadie le gusta la franqueza. No le dije. Me encogí de hombros y no hablé.


Pero ella sabía. Era su novio, después de todo. Fue directo al cuarto a buscarlo.


—No es la primera vez que pasa —me dijo antes de entrar y cerrar la puerta tras de sí.


La fiesta siguió. Sabina diría que como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Todo el mundo comiendo y bailando y el profesor de francés, su novia y mi vecina de 17 años encerrados en mi cuarto. Haciendo qué, me preguntaba.


En la fiesta hicieron un campeonato de dominó, de karaoke, par de juegos que no sé cómo clasificar, como ese de la escoba y el de las sillas que se van agotando… pero ellos no salían del cuarto.


De hecho… ya ha amanecido y aún no se han dignado a aparecer. Sé que tanto tiempo allá dentro solo implica que las cosas hayan ido demasiado bien o demasiado mal. Cualquiera de los dos extremos.


Supongo, por supuesto, que en algún momento, al menos uno de ellos abrirá la puerta de mi cuarto (he tenido que dormir en el sofá). Supongo que pudiera esperar hasta entonces para escribirles qué ha pasado. Pero, verán: mi editora está esperando por estas líneas.


Además… decía Carlos Drummond que las novelas y piezas teatrales sin conclusión son las más verídicas.

Visto 4821 veces Modificado por última vez en Sábado, 07 Enero 2017 07:27

Algún día escribiré sobre todo lo que he perdido: paraguas, novios, amigas, trabajos...

La verdad es que me la paso mirándole las axilas a la gente. No sé por qué. Ha sido así desde siempre. Desde que recuerdo.

Mi mejor amiga se fue para Rusia hace dos días. Me dejó a Christian, su hijo de ocho años, para que lo cuidara.

Qué les cuento de Daniel. Es hermoso. Y sexy. Y endemoniadamente viril. Es el dueño de una editorial española para la cual llevo par de meses trabajando.

Reinaldo es profesor de radio en el ISA. Su asignatura se llamaba Psico-exaltación Auditiva y trata sobre el efecto psicológico que provocan los sonidos en las personas.

Años sin ver a Yalina, sin saber de ella y sus tenis raídos, y entraba ahora en El Floridita, con el mismo viejo de antaño en silla de ruedas.

Hace unos años me enamoré de Darío Grandinetti. No de Subiela ni del personaje de El lado oscuro del corazón, ese que le llamaba nutria a su pene. No. De Darío Grandinetti, cuando aún tenía pelo.

Se llama Mariela y es autista. No del estilo Dustin Hoffman, que cuenta la cantidad de fósforos que han caído en el suelo de un vistazo y que grita «¡Rain-Man! ¡Rain-Man!».

Mi primo, trago en la mano, me confiesa lo que le pasó en la última consulta de fertilidad que tuvo.

Cuando estudiaba Periodismo, valoré durante un tiempo la posibilidad de cambiarme de carrera para Psicología. ¿Por qué?

El día en que no escribo al menos par de páginas, todo mi cuerpo se pone tenso, como en espera, y me es imposible dormir, por muy tarde que sea. He intentado de todo para, en esos casos, relajarme, pero es en vano.

Mi familia se ha pasado la vida esforzándose porque yo sea lo más normal posible. A estas alturas, ya debían haber perdido un poco de fuerza en su empeño y haber asumido que soy la oveja verde de la camada familiar.

Cuba está cambiando. El otro día entré, por pura curiosidad, a un hotel que queda en las afueras de La Habana, casi llegando a la Novia del Mediodía. Resultó ser un hotel privado.

Ella me ha pedido que si cuento esta historia, no ponga su verdadero nombre; quiere que la llame Virtud.

Qué puede pasar cuando un adolescente blanquísimo como la espuma y plagado de lunares…

La madre de Marcos es tetrapléjica desde que Marcos tiene doce años. Tetrapléjica significa que no mueve ni brazos ni piernas.

Comentarios  

 
#26 Baloncito 25-01-2017 01:09
lo maximo. Diana volvio
 
 
#25 Anais 21-01-2017 21:58
Lo máximo tu historia y manera de contarla. Cómo ha pasado el tiempo, quién diria que llegaríamos tan lejos. Te deseo miles de éxitos. Besos.
 
 
#24 Annia 20-01-2017 15:17
Hola hace poco descubri mediante un amigo tus articulos y me quede enamorada del talento y la magia que tienes para escribir, que bueno que existen aun personas tan interesantes, besos.
 
 
#23 Ray 18-01-2017 13:37
Me encanta lo que escribes, son historias tan de la realidad que si son ficticias entonces es muy bueno lo que haces, al final todo en la vida es una obra de teatro, cada cual interpreta su personaje a su manera..... Gracias por sentirnos complices en tus historias... Felicidades
 
 
#22 Butterfly 12-01-2017 12:25
Estoy de acuerdo contigo Elio. Enseguida pensé en un "menage a trois", no estoy muy segura que esté bien escrito jajaja. Una verdadera locura para muchos y una divina noche para otros.
 
 
#21 vangelys 10-01-2017 21:01
Genial cuento Diana...jajajaj a....despues de leer tanto de tus articulos es evidente que la sexualidad forma parte del ABC en tu vida...genial historia....jaj ajaj saludos....
 
 
#20 Carlos A. 10-01-2017 13:51
Felicidades. Estas mejorando, mantente por ahí.
 
 
#19 Elio 10-01-2017 10:54
Diana, segun como comentaste que la novia de tu profesor ya había vivido "desapariciones " así y fue enseguida al cuarto a buscarlo, no es de extrañar lo que haya pasado es buen disfrute entre ambos pues de seguro "ya ha pasado" antes.
 
 
#18 Orestes 08-01-2017 17:09
Diana leo de cuba , su gente desde que lo descubrí jaaaaaaa no tenia maquina con conexión a Internet o intranet, nunca había hecho un comentario de tu trabajo ya que en lo único que pienso cuando termino de leer y analizar es "esta muchacha esta loca" y me sonrío. Bueno tu trabajo , pero un poco loco en el buen sentido de la palabra. Feliz año nuevo.
 
 
#17 Any 08-01-2017 13:52
Muy buen artículo, sigue así!!
 

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