martes, 18 febrero 2020, 04:02
Jueves, 12 Enero 2017 11:49

Béisbol cubano: El primer inquilino de la final

Escrito por  Lemay Padrón Oliveros, Especial para CubaSí
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ugada en segunda entre Tigres de Ciego de Ávila y azucareros de Villa Clara, en el último juego de la semifinal de la 56 Serie Nacional de Béisbol en el estadio José Ramón Cepero de Ciego de Ávila, Cuba, el 11 de enero de 2017. ACN FOTO/Osvaldo GUTIÉRREZ GÓMEZ ugada en segunda entre Tigres de Ciego de Ávila y azucareros de Villa Clara, en el último juego de la semifinal de la 56 Serie Nacional de Béisbol en el estadio José Ramón Cepero de Ciego de Ávila, Cuba, el 11 de enero de 2017. ACN FOTO/Osvaldo GUTIÉRREZ GÓMEZ

En todas las apuestas, tanto desde el inicio de la campaña, como para semifinales, y ahora para la final, la gran mayoría ha apostado todo el tiempo por Ciego de Ávila.


Ni siquiera las notables ausencias sufridas en esta temporada mermaron demasiado el favoritismo de los actuales campeones, el equipo más peligroso de Cuba cuando se trata de instancias decisivas.


Nada fácil les fue llegar a discutir nuevamente el trono, porque Villa Clara se plantó serio y les logró empatar la serie cuando parecía a punto de mate, pero los avileños lograron recuperar la ventaja ante el mismísimo Freddy Asiel Álvarez, algo que se dice fácil, pero muy pocos pueden presumir de haber derrotado al diestro naranja dos veces en un mismo cruce.


Probada la estirpe guerrera de los anaranjados, los Tigres no quisieron arriesgarse a llegar a un séptimo desafío, y en ese sexto sacaron por tercera vez seguida del box a Yosvany Torres (Alaín Sánchez al parecer no estaba listo todavía para volver a encaramarse en la lomita), otra cosa muy poco habitual en play offs, y fabricaron carreras de todo tipo. El diestro pinareño estaba empeñado en alcanzar su victoria número 100 de por vida, pero estaba escrito que no sería ante los monarcas de la pelota cubana, al menos en estas semifinales.


Esta vez no los pudo detener ni Alberto Bicet, que había sido su verdugo en salidas anteriores, mientras el jovencito Raidel Martínez mantenía en un puño a la tanda villaclareña.


Una vez más la defensa hizo mella en las aspiraciones naranjas, pero sus contrarios tampoco estuvieron inmaculados; lo que sucede es que Ciego en el pequeño José Ramón Cepero se hace casi invencible, y casi siempre encuentran la fórmula para doblegar a sus oponentes.


La grandeza de los equipos se demuestra en los momentos álgidos, y de eso tiene bastante para presumir esta novena, que está ya a un paso de lograr el tricampeonato seguido, otra de las cosas muy pocas veces alcanzadas en más de 50 años de Series Nacionales. Sería una más de las “pocas veces” que echarían por tierra los Tigres en esta postemporada.

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El primer inquilino de la final

Por Lemay Padrón Oliveros

En todas las apuestas, tanto desde el inicio de la campaña, como para semifinales, y ahora para la final, la gran mayoría ha apostado todo el tiempo por Ciego de Ávila.

Ni siquiera las notables ausencias sufridas en esta temporada mermaron demasiado el favoritismo de los actuales campeones, el equipo más peligroso de Cuba cuando se trata de instancias decisivas.

Nada fácil les fue llegar a discutir nuevamente el trono, porque Villa Clara se plantó serio y les logró empatar la serie cuando parecía a punto de mate, pero los avileños lograron recuperar la ventaja ante el mismísimo Freddy Asiel Álvarez, algo que se dice fácil, pero muy pocos pueden presumir de haber derrotado al diestro naranja dos veces en un mismo cruce.

Probada la estirpe guerrera de los anaranjados, los Tigres no quisieron arriesgarse a llegar a un séptimo desafío, y en ese sexto sacaron por tercera vez seguida del box a Yosvany Torres (Alaín Sánchez al parecer no estaba listo todavía para volver a encaramarse en la lomita), otra cosa muy poco habitual en play offs, y fabricaron carreras de todo tipo. El diestro pinareño estaba empeñado en alcanzar su victoria número 100 de por vida, pero estaba escrito que no sería ante los monarcas de la pelota cubana, al menos en estas semifinales.

Esta vez no los pudo detener ni Alberto Bicet, que había sido su verdugo en salidas anteriores, mientras el jovencito Raidel Martínez mantenía en un puño a la tanda villaclareña.

Una vez más la defensa hizo mella en las aspiraciones naranjas, pero sus contrarios tampoco estuvieron inmaculados; lo que sucede es que Ciego en el pequeño José Ramón Cepero se hace casi invencible, y casi siempre encuentran la fórmula para doblegar a sus oponentes.

La grandeza de los equipos se demuestra en los momentos álgidos, y de eso tiene bastante para presumir esta novena, que está ya a un paso de lograr el tricampeonato seguido, otra de las cosas muy pocas veces alcanzadas en más de 50 años de Series Nacionales. Sería una más de las “pocas veces” que echarían por tierra los Tigres en esta postemporada.

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