A continuación transmitimos íntegramente una nota del Ministerio de Salud Pública publicada en el periódico Granma sobre la decisión de permitir que los profesionales del sector que abandonen sus misiones de colaboración regresen a Cuba y se reincorporen al Sistema Nacional de Salud.
El Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, eliminado el pasado 12 de enero por el entonces presidente Barack Obama, que se instauró durante el gobierno de George W. Bush, en agosto de 2006, para estimular la deserción de nuestros médicos en misiones en el exterior, atentaba contra Cuba y también incidía sobre otros países, fundamentalmente del Tercer Mundo.
En este nuevo escenario, el Ministerio de Salud Pública reitera la disposición de permitir que los profesionales del sector que abandonen sus misiones de colaboración regresen a Cuba y se reincorporen al Sistema Nacional de Salud, como lo han venido haciendo desde el año 2014, de acuerdo con las regulaciones migratorias vigentes.
La colaboración médica internacional que Cuba brinda tiene como principios la voluntariedad y la atención integral a las necesidades de los cooperantes dentro y fuera del país, a quienes en el exterior se les garantiza un estipendio, atención a su salud, alimentación, alojamiento y transportación aérea y terrestre; en Cuba conservan la plaza laboral y reciben el salario íntegro, así como los beneficios de la seguridad social para él y su familia.
Actualmente en más de 60 países unos 50 mil trabajadores de la salud prestan servicios con profunda vocación humanista y solidaria, capaces de adaptarse a difíciles condiciones.
Estos servicios son ofrecidos mediante tres modalidades de colaboración: una en la que Cuba asume los gastos, otra donde los comparte con el país receptor y la tercera en la que se abonan los servicios prestados.
En esa última modalidad, si bien constituye un aporte económico que contribuye a la sostenibilidad y desarrollo del sistema nacional de salud, las misiones no pierden su carácter solidario pues nuestros médicos laboran en regiones adonde se niegan ir profesionales de los propios países; además, los ingresos por este concepto permiten sufragar la ayuda a naciones con extremas limitaciones socioeconómicas, contribuyen a la formación de decenas de miles de profesionales en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), así como sustentan las múltiples misiones cumplidas por el Contingente Médico Internacional Henry Reeve, como la labor desarrollada en el África Occidental, ante la grave epidemia que causó el mortal virus del Ébola, que lo han hecho merecedor del premio de Salud Pública otorgado recientemente por la Organización Mundial de la Salud.
Nuestros profesionales continuarán siendo la principal fortaleza del sistema de salud pública y un pilar en la materialización de los sueños de justicia para Cuba y otros pueblos del mundo.
Ministerio de Salud Pública
Comentarios
Bajo ningún concepto debemos justificar la traición con las posibilidades económicas del país en este sector. Mucho menos con personas que se encontraban en esa labor y la abandonaron sin importarle mucho el asunto. Tampoco podemos centrar nuestras necesidades en ellos como tabla salvadora. Debe ser con el esfuerzo de los que estamos, de los que no renunciamos a nada y que aún seguimos luchando.
Los derechos migratorios son una cosa y la traición es otra. No es lo mismo salir legalmente del país a desertar de una misión con la cual nos comprometimos de manera ética porque automáticamente convierte al comisor en traidor. Tampoco es lo mismo un repatriado que salió legal de su país a un desertor, eso es elemental en cualquier parte así como los castigos que merece tal hecho. Despojar estos criterios de su valor es muy peligroso para el tipo de sociedad que construimos. Nunca debemos permitir que se pierda la confianza en la justicia revolucionaria aplicable en estos casos y que no la debe relegar la condición de ser médico, ingeniero o deportista.
Tampoco se debe confundir la Declaración de los Derechos Humano que expresa que todo hombre tiene derecho a salir y entrar a su país y dejar al margen la responsabilidad que violó esa persona y que cae en el campo de la moral y de la práctica de principios existentes convertidos en Ley.
Lo correcto es que entren y se sometan a los patrones legales establecidos para la emigración en lo referente a profesiones y otros derechos de manera natural sin mucho ruido inmerecido, pero la traición es algo que los acompañará toda la vida, es algo así como las palabras que después de dichas es imposible regresarlas. Convertirse en ciudadanos notables es la única razón que los ennoblecerá nuevamente.
La oportunidad es un derecho, si se quiere humano, para emprender de nuevo el camino. Ahora en la construcción, en cualquier parte y solo después de demostrar lo que es necesario reintégralo a su profesión si es recomendable porque nunca dejaría fuera del análisis el remordimiento y otras cosas negativas que puedan surgir o tener en detrimento de nuestro pueblo que sufriría una vez más la traición. Incluyendo los derechos de sus colegas de profesión.
Fueron formados en nuestro país con el sudor de los obreros, con las limitaciones económicas de las cuales huyeron rampantemente, con muchos años de bloqueo sobre nuestros hombros pero que no limitaron que fueran formados, ocasionaron escases de profesionales de la medicina y muchas otras cosas más que no tuvieron en cuenta en el momento que abandonaron, no solo el país sino las ideas que los formaron e incluso la ética que juraron para que ahora de golpe y porrazo aceptar que se equivocaron y que se arrepienten para seguir recibiendo privilegios. Para mí no deja de ser una acción política que puede ser popular o anti popular, que no tiene en cuenta muchas cosas, que subordina la imagen del país hacia los enemigos en un momento muy oportuno con una obra de caridad, que para mí es inmerecida por el momento.