viernes, 18 octubre 2019, 03:16
Viernes, 19 Mayo 2017 00:25

MIRAR(NOS): Sin máscaras, mostrarse tal cual

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Conozco a alguien que hace rato dejó de ser quien había sido. Es decir, se levantó una mañana después de darle vueltas toda la noche y le comunicó a su familia la decisión.

Normalmente, por agradar a los otros muchísimas veces la gente se calla lo que piensa que pudiera molestar al resto. Pero el caso es que uno nunca agrada del todo, que jamás se queda bien al 100% y entonces (pecando de egoísta) mejor estar en paz primero desde lo interno.


Ahora, como Orlandito anda vestido de mujer lo ofenden, no paran de ofenderlo. Primero trabajaba en mi bodega, ahora en el hospital. Perdí su rastro cuando me fui para La Habana, lo encontré hace poco y casi no lo reconozco debajo de tanto maquillaje. Insistió para que le llamara Ana Belén y lo (la) complací incluso porque no me costó mucho.


Ana Belén es el nombre de la cantante preferida de su mamá, a ella no la conoció y muchos le “echan la culpa” de su orfandad. No entiendo cómo, no encuentro explicaciones probables para ese fundamento.


Desde que íbamos a la escuela primaria, cuando ni sabía lo que significaba la palabra “sutil”, cantaba “de qué modo sutil me derramó en la camisa…”. ¿Dónde había aprendido aquellas palabras tan rebuscadas? Eran de Guillén, pero ni él ni yo conocíamos al Poeta Nacional.


Un día escuchamos sus gritos desde el baño de los niños y en mi cabeza, de nueve años, no entendía por qué lo habían dejado encerrado.


Después me fui a estudiar a Santa Clara, después de nuevo a Santa Clara y perdí su pista, perdí su trayectoria, se me escurrió entre las manos. Mi último recuerdo se remontaba a la tarde aquella cuando nos despedimos en el parque próximo a la secundaria. No era una despedida en sí misma, allí estábamos unos cuantos amigos pensando que jamás nos veríamos. A algunos jamás los vi, cada quien tomó su rumbo.


Hace unos meses, justo el día en que nació mi hijo, Orlandito/Ana Belén fue mi camillero(a). Me pedía que pusiera de mi parte, con un guiño en el ojo, delante de los médicos. No debían verme tan mal pero cuando caí en la cama de hospital, después de aquella cesárea, fue él/ella quien me cargó, y prometió ir a verme a la mañana siguiente o el lunes, cuando volviera a hacer guardia. No lo/la vi más.


Hoy brindo a su salud, por la valentía de mostrarse tal cual, de la forma en que quiere ser y no como los demás pretenden. Me alegro de conocer personas así de valientes. La gente no repara en eso pero es un ejemplo que inspira. Confunde cuando todos andamos con tanta máscara, de vez en cuando es bueno toparnos con el pasado.

Visto 1465 veces Modificado por última vez en Viernes, 19 Mayo 2017 05:31

Comentarios  

 
#8 luly 31-07-2017 09:20
mis respetos para la periodista, ¡felicidades! por este artículo tan bonito y sobre todo reflexivo, es cierto que tenemos muchisimas máscaras para tapar personalidad más grave y repulsiva que el hecho de ser homosexual, acabemos con los hipócritas de todo tipo que tenemos, primcipalmente en los principales cargos de todo tipo de empresa, institución en general.
 
 
#7 lucy 23-05-2017 12:26
bueno yo no tengo nada en contra de las personas de esa manera al contrario a veces ellos o ellas como quiera tienen mas sentimientos que otras personas supuestamente normales, para que el reproche son seres humanos igual que los demas, lo mismo pasa con las personas con VIH siempre hay alguien inculto en esta vida pero a todos hay que ayudarlos y darles las manos tal y como son.
 
 
#6 Arsenio 22-05-2017 10:49
Por favor querida, mira la vida desde otros prismas, el sexo no es lo único!!!!!!
 
 
#5 arturo manuel 20-05-2017 09:14
La discriminación en nuestro país, cualquiera que fuere el ropaje que vistiere, afortunadamente desde largos años atrás, está formalmente proscrita: tres normas jurídicas la acorralan.
Un mero intento integrador, que no pretende ser exhaustivo, de las causas que todavía provocan discriminación en Cuba, anatematizadas en los fundamentos legales esbozados (artículo 42 de la Constitución de la República, el 295 del Código Penal y el 2, inciso b) del Código de Trabajo), a cuya protección tienden (sin uniformidad), son: raza, género, discapacidades, territorio y orientación sexual.
A propósito de esta última, a tono con la jornada que hoy vivimos es prudente lo que pende en las lenguas de muchos cubanos.
En el hablar cotidiano del ciudadano pespuntea, ofensivamente, aquella, cuando se enfila a resaltar orientaciones sexuales repudiadas por el hablante.
Cuando algunos de los nuestros articulan sonidos de tal tono (el poeta y ensayista norteamericano Ralph W. Emerson afirmaba que “cuando el hombre abre la boca, se juzga a sí mismo”), amén de obscenos, resultan, por demás, ultrajantes y denigrantes de la condición humana de sus conciudadanos, quienes, por alguna razón u otra, no comulgan en el bando de los ofensores: estos últimos ya podemos sentenciarlos como discriminadores , o mejor, homofóbicos.
En el terreno de la homosexualidad se oyen muy a menudo diversas calificaciones encaminadas a sus practicantes: desde “pajaritos”, "maricas" hasta “invertidos”, pasando por la expresión “el que apunta, banquea” (esta última, corrupción idiomática del vocablo "baqueta": vara para limpiar el cañón del arma de fuego, clara alusión al falo) impidiendo el pudor escribir en esta hoja otros gruesos calificativos que ahora mismo pasan por la mente del lector.
A estos que así se pronuncian, podemos juzgarlos, merecidamente, como homofóbicos.
Me afilio al criterio emitido por Albert Einstein cuando, defraudado por acontecimientos de sus días, exclamó:
¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
 
 
#4 Inye 19-05-2017 12:22
No incluyo a los homosexuales en mi comentario, transcribo ..."y dejando el tema del homosexualismo a parte, que ya está trillado en tu columna...", me refiero a las máscaras que llevan los hopócritas y falsos, a los malos seres humanos, traicioneros y sin principios ni valores, pero que aparentan ante los demás, o sea, llevan máscaras puestas por la vida.
 
 
#3 Arquero 19-05-2017 10:33
Esto de la identidad de genero y la aceptación e las personas tal como quieran ser se ha convertido en una sopa de interminables ingredientes. Uno de los grandes errores (a mi modesto juicio) que con lo exagerado que solemos ser los cubanos es que esta defensa parece algo de moda y mucha gente que carece de conocimientos carisma, etc. se mete en el tema y hace mas daño que ayuda. La comunidad de estas personas que luchan por sus derechos van a tener que tomar aquel lema que daba titulo a una película de Titán¨- No me defiendas compadre..
 
 
#2 rafael echevarria 19-05-2017 10:00
inye me perece que has hecho una diferenciación entre los M y los homosexuales ¿o has metido a todos en el mismo saco?
 
 
#1 Inye 19-05-2017 09:24
Si, esto ya parece un baile de máscaras, y dejando el tema del homosexualismo a parte, que ya está trillado en tu columna, es cierto que la hipocresía y la falsedad están inundando nuestra sociedad, seres que muestran honestidad, honradez, cariño, solidaridad, pero que esconden sus verdaderos sentimientos, actitudes y acciones detrás de máscaras, yo los llamo "los triemes", o sea, 3M, los mesquinos, los miserables y los m..., y en mi criterio ya son tantos, que ahogan.
 

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