sábado, 15 diciembre 2018, 17:24
Viernes, 02 Junio 2017 08:33

MIRAR(NOS): Mudanzas

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Hay una película cubana muy graciosa, protagonizada por Rosita Fornés, donde con algunos años de antelación su personaje se convierte en una gestora de permutas.


Hay una película cubana muy graciosa, protagonizada por Rosita Fornés, donde con algunos años de antelación su personaje se convierte en una gestora de permutas. Quienes la vieron sabrán que en Se permuta, como se nombra el filme, no en todos los intercambios ella resultó la más favorecida.

En todo caso, cuando se produce una mudanza, las posibilidades de ganar en todo resultan mínimas. Y la gente sabrá por qué lo hace. Si lo pensamos bien, a lo largo de la vida, incluso debido al crecimiento personal, vamos permutando resoluciones, credos y hasta sentimientos.

Con plena certidumbre, argumento que quien significó mucho en el pasado puede ser que ahora esté «muerto y enterrado», porque nos encargamos de borrar del mapa de nuestras vidas todo lo que hizo daño, o simplemente lo que nos viene en gana, que no todas las veces es perjudicial. Porque, ¿no le ha pasado que se arrepiente de una decisión, pero muchas veces teme volver sobre sus pasos? Tranquilo, si ha sentido esa profunda nostalgia por su pasado reciente, entérese de algo: ser humanos implica errores, retrocesos, vueltas en V hasta el punto de partida.

A algunos nos cuesta reconocernos culpables, y ni qué decir de los momentos de humillación, de pedir disculpas con el corazón en un puño. El orgullo carcome y se traga las palabras que quisimos decir. Culpamos al azar y a no encontrar la ocasión propicia, como si hiciera falta música de fondo para declarar afecto o arrepentimiento.

Me viene a la mente el recuerdo de una conocida que pedía disculpas a todos, incluso por lo que no había hecho. De un modo que entonces me parecía falsa humildad, pronunciaba cada letra frente a cualquier receptor: «Si hice algo que te molestó, te pido disculpas; si algo de lo que hice pudo causar que me trataras así, te pido disculpas».

No tendré que decirles que provocaba la risa en más de uno, nadie llegaba al total entendimiento de sus palabras, pero al menos el mal rato pasaba y los ánimos se calmaban. Han pasado los años, la madurez llegó igualmente a mi vida y ya no pido disculpas por cosas que no he hecho. Permuto odios, y eso no quiere decir que jamás me enfade o que mi obsesión sea todo el tiempo repartir amor. ¡Ya quisiera dedicar mis horas a tan noble propósito! El tiempo me apremia, y también permuto obligaciones tediosas; en la medida de lo posible las voy dejando para luego, y en primer lugar ubico aquellas que me satisfacen más, aunque debo reconocer que no siempre puedo hacerlo.

Visto 1195 veces Modificado por última vez en Lunes, 05 Junio 2017 09:13

En algún momento indeterminado la gente siente que ha llegado al límite. No confundir con la culminación y/o materialización de un sueño.

Conozco a alguien que hace rato dejó de ser quien había sido. Es decir, se levantó una mañana después de darle vueltas toda la noche y le comunicó a su familia la decisión.

Ser madre es una de las cosas que más pavor causa sobre la faz de la tierra.

Basta que un soltero encuentre pareja para que le caiga encima un enjambre. No había reparado en semejante realidad...

De buenas a primeras me puse a pensar y decidí lanzarles a ustedes la interrogante. ¿Será esto todo? ¿Habrá algo después de esta existencia? ¿Tal vez aquello de la reencarnación, quizás lo que hablan de volver después de la muerte?

Normalmente, la gente anda bastante apresurada. Obvian los buenos modales y el mundo se va haciendo más aburrido cada vez.

En Cuba, ser hijo de padres divorciados no supone ningún problema. La complicación está determinada por factores relacionados con lo interno, con la forma individual de sortear obstáculos vinculados a las emociones.

Un estudio demográfico, bastante reciente, sugiere que más del 45% de las personas que salen de sus hogares lo hace con la resolución de no volver.

No me quedan claros algunos detalles y tampoco vienen al caso, pero imagine, usted que lee, por un segundo la reacción del mundo entero.

Todavía no han pasado quince días desde la celebración del Día Internacional. Mientras escribo, me divierto pensando en los posibles comentarios a continuación.

Comentarios  

 
#3 Inye 05-06-2017 11:04
Arrepentirse no vale la pena, está bien que trás un error cometido, se reconozca y se asuman las resonsabilidade s de nuestros actos, pero... ¿arrepentirse?, y por otro lado, para atrás, ni para coger impulso, a lo hecho, pecho, como dice el refrán. En cuanto a pedir disculpas, solo cuando es estrictamente necesario, ir por la vida disculpándonos por todo es ridículo, muestra de falta de carácter, inseguridad, y hasta cobardía, si se tiene en cuenta ejemplos como los de tu conocida, que pedía disculpas hasta por respirar.
 
 
#2 santi 02-06-2017 12:39
Perdón, es la fragancia que despide la violeta, cuando se levanta el pie que la aplasta. RD
 
 
#1 Arquero 02-06-2017 09:45
Liz me suena a amargo y duro tu articulo. El papel de sepulturera te quita frescura. La vida me parece que te ha golpeado y sigues algo mareada o molesta. Todo pasa y tu conocida a lo mejor era una persona que los mismos golpes de la vida la habían llenado de inseguridad y por eso reaccionaba así. Se puede permutar esas cosas que dices de credo, resoluciones y sentimientos pero ojo nunca debemos dejar de ser fieles a nosotros mismos a lo que somos. Las permutas son por lo general parejas casa de dos cuartos por otra igual no todo el mundo tiene la suerte de cambiar un cuarto en la Jata por una casa en el Vedado.
 

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