martes, 14 agosto 2018, 05:10
Martes, 13 Junio 2017 05:23

DE CUBA, SU GENTE: Los días se suceden y no se repiten

Escrito por  Diana Castaños/Especial para CubaSí
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No importa cómo se llame, ni qué edad tenga. Alguna vez fue mi mejor amigo. No tuvimos tiempo de ser nada más.

La piel es todo

cuanto queremos que los otros vean;
debajo de ella ni nosotros mismos
conseguimos saber quiénes somos.

José Saramago


Hoy regresa de su doctorado en California del Norte, se sienta en la sala de mi casa, y cruza las piernas y me habla, mientras le sirvo el almuerzo.

Congrí, bistec y mucha ensalada. A la segunda cucharada, le pregunto a quemarropa:

—¿Por qué te fuiste del país sin avisarme?

Pero él ya esperaba el mal augurio. Me conoce. Sabe que no le tengo miedo al maldito nombre de las cosas. Me responde de un modo que es, a la vez, inteligente y evasivo:

—Las personas somos tan celosas de nuestra identidad, por vaga que sea, y de nuestra autoridad, por poca que tengamos, que preferimos dar a entender que reflexionamos antes de dar el último paso. Que ponderamos los pros y los contras, que sí se sopesaron los pros y las alternativas y que, al cabo de un intenso trabajo mental, tomamos finalmente la decisión. Pero todo esto es mentira.

—Me da igual que sea mentira. Dime por qué me enteré por Facebook que te habías ido de Cuba.

—A nadie se le pasa por la cabeza la idea de comer sin sentir suficiente apetito y el apetito no depende de la voluntad de cada uno, se forma por sí mismo, resulta de objetivas necesidades del cuerpo; es un problema físico-químico cuya solución, de un modo más o menos satisfactorio, será encontrado en el contenido del plato. Incluso un acto tan simple como es el conectarse a internet para leer un periódico digital presupone un suficiente deseo de recibir información, que aclarémoslo, siendo deseo es necesariamente apetito, efecto de actividades físico-químicas específicas del cuerpo. Además, si persistiéramos en afirmar que somos nosotros mismos quienes tomamos nuestras decisiones, tendríamos que comenzar dilucidando, discerniendo, distinguiendo, quién es, en nosotros, aquel que tomó la decisión, y quién es el que después la cumplirá.

—O sea, que, según tú, no tomamos decisiones; son las decisiones las que nos toman a nosotros.

—Así mismo —me dice—. La prueba es que nos pasamos la vida entera ejecutando sucesivamente los más diversos actos sin que cada uno de ellos vaya precedido de un período de reflexión, de valoración, de cálculo al final del cual, y solo entonces, nos declararíamos en condiciones de decidir si iremos a almorzar, a conectarnos a internet para leer un periódico digital o a buscar a la mujer desconocida.

Pero ya nada me detiene. Ni sus frases rebuscadas, ni el supuesto procedimiento civil de los amores. La ventana de mi casa está llena de luciérnagas. He mirado el plato del almuerzo, he pensado en los límites y he roto las cadenas.

Lo beso.

—Maravillas de la maravilla. Amores de la razón y razón de los amores. He pensado que toda mi vida no vale el dedo meñique de este encuentro —me dice.

Entonces soy yo la que se pone insondable:

—Eso es porque los días se suceden y nunca se repiten. No se puede perder el tiempo ni las oportunidades. Como están las cosas… el día menos pensado te encuentras a quien tenías al lado… del otro lado de Facebook; y para entonces la oportunidad se habrá perdido.

—Quién sabe —replica.

Visto 2472 veces Modificado por última vez en Miércoles, 14 Junio 2017 06:01

Comentarios  

 
#16 Ima 07-12-2017 17:14
Me parece maravillosa esa frace que utilizastes Diana refleja exactamente lo que mucho somos y no nos atrevemos a decir. Gracias nuevamente por tus artículos.
 
 
#15 FFL 13-11-2017 13:08
Increible como una linda muchacha de apenas 30 años escriba estos maravillosos articulos si son ficcion buenisimos, si son realidades excelentes
 
 
#14 Telmy 16-06-2017 08:48
No entiendo cómo es tener un "mejor amigo" y que no te enteres de cosas como esas...es eso un "mejor amigo"?????????
 
 
#13 leydys 15-06-2017 13:53
Las necesidades fisicoquímicas de mi cuerpo me dicen que hay tres cosas que no puedo perder. MI AUTOESTIMA, MI LIBERTAD Y MI FELICIDAD, claro que te haría una cena, para hablar de mi FELICIDAD, preguntarte socialmente por la tuya, para explicarte que mi AUTOESTIMA enfermó un poco cuando la persona que compartía mi vida me tomo por una extraña cuando la decisión lo secuestro, y te agradecería la LIBERTAD que me dejaste para elegir que si tú me besas, puedo mostrarte que en tu ausencia no hubo tiempo perdido. Gracias Diana.

La piel es todo cuanto queremos que los otros vean;
debajo de ella nadie consigue saber quiénes somos
 
 
#12 Hector 15-06-2017 13:21
es verdad que la palabrería es muy fácil, linda y muy llena, pero cuando uno va a la realidad y pone los pies en la tierra nada que ver y es muy difícil...
 
 
#11 lopez 14-06-2017 14:33
me encanto lo que escribio manolito 1386 concuerdo plenamente contigo si eres de la forma como lo que escribes bien por ti.
 
 
#10 lopez 14-06-2017 14:29
hola diana muyimportante esto que escribiste siempre he dicho que el tiempo no se puede desperdiciar no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. hay que aprovechar al maximo el tiempo.
 
 
#9 Vivien 14-06-2017 12:51
La frase es de Todos los nombres (1998), José Saramago.
 
 
#8 Ernesto 14-06-2017 10:41
Diana ¿en qué texto de Saramago está la frase del escrito? Está tan genial que merece la pena descubrir el testo completo.
 
 
#7 admirador 14-06-2017 09:49
DONDE PUEDO ENCONTRAR EL RESTO DE LOS ARTICULOS DE DIANA CASTAÑOS? A VECES ESTN AQUI Y A VECES NO. POR QUE NO LOS PONEN SIEMPRE TODOS EN UNA COLUMNA SEPARADA, QUE UNO PUEDA VERLOS TODOS, SIEMRE?
POR FAVORRRR
 

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