viernes, 21 septiembre 2018, 03:41
Viernes, 16 Junio 2017 08:26

MIRAR(NOS): Consenso

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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No pocas mujeres que conozco ponen en pausa sus proyectos de concepción.


La tesis o un viaje internacionalista son como un escalón previo, en primera instancia, porque pueden resultar la garantía casi absoluta de un techo propio.

Harina de otro costal cuando son los hombres quienes ya sienten el impulso de convertirse en progenitores. Nadie pondrá en tela de juicio que la prórroga femenina termina haciendo daño a la pareja, porque si no hay suficiente comprensión, puede ser que se busque afuera lo que no se tiene dentro. Y esta decisión puede conllevar a la debacle total de la relación.

Un amigo, mientras le comentaba el tema de hoy, me explica que muchos hombres necesitan probar su poderío «machísticamente hablando» cuando se ven multiplicados, repetidos en facciones o gestualidades de los más pequeños.

Como en los viejos tiempos, nosotras o tranzamos, o tranzamos, no hay variantes, aunque no en todos los casos. También conozco a los que esperan por sus parejas y, porque de todo hay en la viña, están también los que preparan sus mejores emboscadas para cogerlas en el descuido. ¡Claro! Ya esperar el fallo del otro es más bien un acto desleal y poco serio.

En este punto, seguramente hasta hoy había sido testigo de lo contrario, de cuando es la mujer quien tiene que ingeniárselas para que sea el marido quien piense más con la carne que la masa encefálica y allí mismo lanzarle la red.

Las más románticas entre nosotras defienden con ferocidad que una pareja no está completa hasta que no llega el hijo. Disiento, porque muchos logran la felicidad aun sin la presencia de un bebé, y no siempre porque hayan decidido poner pausa, sino porque la vida decidió por ellos sin consultarles cosa alguna.

Otras, que militan en el bando de las más combativas e intransigentes, pretenden retener a sus esposos mediante el nada persuasivo método de parir y parir, hasta que el cuerpo resista. Vuelvo a oponerme. La decisión de un hijo debe ser de ambos lados, es mentira que uno solo resulta el decisor porque la madre naturaleza nos haya dotado de los órganos capaces de sobrellevar por nueve meses o menos a una criatura en formación que, sépanlo, reconoce ambas voces: la de papá y mamá.

Un hijo tampoco pone en pausa los deseos y apetitos de la pasión. Hay que buscar el momento más propicio para rescatar, que no es lo mismo que regatear o mendigar cariño.

En una pareja, todas las decisiones deben ser llevadas a la mesa de diálogo o a la cama del entendimiento, según sea el caso o la circunstancia.

Visto 989 veces Modificado por última vez en Martes, 20 Junio 2017 17:58

En el mar la vida es más sabrosa, me cantaba mi abuela en una época tan remota, que ya no puedo precisar.


Hay una película cubana muy graciosa, protagonizada por Rosita Fornés, donde con algunos años de antelación su personaje se convierte en una gestora de permutas.

En algún momento indeterminado la gente siente que ha llegado al límite. No confundir con la culminación y/o materialización de un sueño.

Conozco a alguien que hace rato dejó de ser quien había sido. Es decir, se levantó una mañana después de darle vueltas toda la noche y le comunicó a su familia la decisión.

Ser madre es una de las cosas que más pavor causa sobre la faz de la tierra.

Basta que un soltero encuentre pareja para que le caiga encima un enjambre. No había reparado en semejante realidad...

De buenas a primeras me puse a pensar y decidí lanzarles a ustedes la interrogante. ¿Será esto todo? ¿Habrá algo después de esta existencia? ¿Tal vez aquello de la reencarnación, quizás lo que hablan de volver después de la muerte?

Normalmente, la gente anda bastante apresurada. Obvian los buenos modales y el mundo se va haciendo más aburrido cada vez.

En Cuba, ser hijo de padres divorciados no supone ningún problema. La complicación está determinada por factores relacionados con lo interno, con la forma individual de sortear obstáculos vinculados a las emociones.

Un estudio demográfico, bastante reciente, sugiere que más del 45% de las personas que salen de sus hogares lo hace con la resolución de no volver.

Comentarios  

 
#1 Dalia 18-06-2017 11:50
Muy buen artículo felicidades.
 

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