sábado, 26 mayo 2018, 03:51
Miércoles, 29 Noviembre 2017 06:53

El «coma» de la telenovela cubana

Escrito por  Antón Vélez Bichkov / especial para CubaSí
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El gran reto de la actriz: convencer como villana. El gran reto de la actriz: convencer como villana.
A pesar de acercarse al fin, En tiempos de amar, la telenovela cubana del momento, no acaba de salir del «coma» que ella misma se impuso cuando supeditó toda su trama al accidente y posterior convalecencia de Manolito.

Viendo películas hechas especialmente para la TV uno aprende mucho sobre progresión dramática y de guión. Cada corte a comerciales representa un nuevo escalón en la historia que avanza ante nuestros ojos de forma incuestionable.


Los teleplays son controlables como un experimento hecho en condiciones de laboratorio. La telenovela es más tipo huracán: para donde sople el viento de la audiencia, allá irán sus rumbos, echando por tierra premisas y líneas narrativas.


Lo operativo se impone a lo programado y lo emotivo a lo racional. Si bien, todo guionista sabe que ni se improvisa, ni es tan libre el flujo… Todo está «escrito».


No en la telenovela cubana, que se redacta de principio a fin y debería ser ejemplo de estructura y escritura programada.


Gráficamente es una línea ascendente con una escalada de conflictos (de calidad e intensidad variada) y otra plana en que de vez en cuando borbotean situaciones «copiadas de la vida».


En tiempos de amar es claro ejemplo de lo último: a pesar de acercarse al fin, no acaba de salir del «coma» que ella misma se impuso cuando supeditó toda su trama al accidente y posterior convalecencia de Manolito.


Tras el primer punto de giro —demasiado grande o chico según se vea— no ha sucedido nada que mueva la trama de su eje. Ni la muerte de Manuel (Héctor Echemendía) que se suponía desencadenara la avalancha familiar…

 
Elena (Yía Caamaño) sigue tan antisocial e insoportable. Laura (Maykel Amelia), ha amagado alguna que otra reacción (más por iniciativa de la actriz que por libreto), pero no crece.

 
Armando (José Alejandro) no ha desarrollado anticuerpos contra la mujer, ni ha perfilado un atisbo de rebeldía (si la idea es mostrar la violencia «desde el otro lado», por dramaturgia toca que se rebele a menos que se pase un mensaje «equivocado»).

 
El Licenciado (Enrique Bueno) atornillado a su taller, por fin dejó la locación en el capítulo 50 y pico y eso para aspirar a un empleo que por definición no alcanzaría.


El televidente, bastante atento en ese aspecto, no lo pasó por alto, como otros mil baches fácticos no salvables con el susodicho argumento de la ficción.

 
Como previmos en otro comentario el padre de Laura poco hizo para alcanzar el cambio de equilibrio. Como entró, salió. Nada pinta su madre, la inexpresiva Amalia (Zelma Morales).

 
Lo mismo se puede decir del hermano de Pinar que, tras un sinfín de capítulos ausente, emergió con su alcoholismo extemporáneo e impostado.

 
Por muy «realista» que sea la premisa, la entrada o el retorno de un personaje en una serie siempre tiene que tener un fin. No importa si en la vida estos vuelvan porque sí.


El personaje no trajo soluciones. El «hacinamiento» del clan Ramírez no se hizo más agudo que en las emisiones de estreno. Momento en que se esfumó sin dejar rastro.


La única relación que sufrió dislocaciones y mostró inflexiones fue la de Silvia (Beatriz Viñas) y su carnicero (Roque Moreno). Y aun así ha sido demasiado breve si contrastamos capítulos con peripecias. También la actitud de Raulito (Justo César), el hijo, que no por eso hace más potable un conflicto ya demasiado visto en las pantallas.

 
Las líneas secundarias son aún más tímidas. Confieso me cuesta seguir, incluso identificar los conflictos. Salvo el núcleo de Alejandro Cuervo (los nombres de los personajes tampoco logré fijarlos), que le echó más leña a esta hoguera de enfermedades y desgracias, el resto hace una figuración de lujo.

 
Excesos. Al comatoso, cuya familia se turna para cuidarlo, se sumaron en su día dos «bajas» médicas: el anciano demente que trastoca la vida de sus hijos y el «patriarca» siempre alterado de Echemendía, fallecido a la postre.


Tarde, confluye la gastada subtrama con el cauce central, por medio de la permuta.


Vemos aquí: 1) duplicación del conflicto; 2) abuso del recurso médico/patológico; 3) multiplicación del efecto depresivo...


Sé que la TVC ve el género como un coctel de «conflictos», la «tribuna de la realidad y  el servicio público»; y que muchos autores buscan la identificación directa, entiéndase: lograr el rapport del público a partir de la representación «textual» de sus dramas.


Lamento informarles que eso no es una telenovela. Sino un boletín de salud pública.

 
Hay tramas enteras que se desarrollan en un hospital. Un caso es General hospital, soap-opera de la ABC, que lleva décadas al aire. La mayoría de sus dramas son de índole sentimental, en que el lado médico es secundario.

 
El mundo del culebrón está plagado de hospitalizaciones y decesos; la vida real de familias que parecen malditas por la cantidad de problemas de salud que las asolan. Pero la vida es una cosa y la novela otra.

 
Consecuencias: 1) rechazo (¿quién quiere ver tal via crucis en pantalla?); 2) tu trama se encoge sustancialmente.


El sufrimiento de las telenovelas es alegórico, no directo. El que permite, por transitividad, lidiar con el cotidiano que, entre otros, puede incluir cuidar a un enfermo terminal 24x7, por falta de apoyo familiar o condiciones.

 
La telenovela más clásica y efectiva se basa en situaciones posibles, pero no probables, con un pie en la realidad, pero a un metro sobre ella, amores de todos los colores, siempre en la batalla para su supervivencia y situaciones que van formando lo que Janete Clair, la Maga de las 8, llamó «el mientras tanto».


En materia de amores En tiempos de amar ha sido parca. No así en lo delictivo que se las arreglaron para entroncarlo con el «ala artística» de la forma más artificial. ¿Comprando Viagra?


El reflejo condicionado de realidad = ilegalidad/delito es peligroso y no sólo habla de los creadores, sino de los televidentes.


Villanas. Me piden comparar a las villanas y confieso que me cuesta trabajo. Cortadas por la misma tijera, incluso con reacciones a veces semejantes, hay un abismo entre Elena y La Baronesa de Lado a lado. No sólo por el calibre de las actuaciones (algo que hace sufrible a Elena y disfrutable a Constanza), sino en las gradaciones de la segunda.


Patrícia Pillar es una veterana de los medios. Bella, aún en su madurez, transita con firmeza y elegancia por cada una de sus escenas, incluso cuando pierde la compostura (algo fuera de su perfil engominado).

 
La mujer perversa, dispuesta a «fabricar un ángel», de repente se desmorona ante la demoledora ternura de un recién nacido y se deja dominar por el recuerdo del hijo que perdió siendo bebé. Su gran defecto no es que odie tanto, sino que ama demasiado…


Ante heroínas panfletarias, Constanza es un regalo de los dioses. O sea: del equipo de escritura que aquí muestra un especial tino para el diálogo y agudos juegos de palabra.

 
A Yía Caamaño le faltaba edad, madurez y libras (lo único que ganó junto con el tinte rojo) para sustanciar mejor a su Elena.


Obvio, la Caamaño no podía hacer milagros con un libreto como ese (su rol es sencillamente abrumador por la falta de matices y la vociferación constante).


Pero Julio César Ramírez que, según él, tanto trabajó con el reparto podría haber modulado los excesos de maldad y antipatía.


Tampoco acertó con Maikel Amelia. La palidez de Laura se hizo más aguda por el desempeño de la actriz (notoria ya por reforzar el tono gris de un personaje tan encartonado como la oficial de Tras la huella y que aquí sólo brilla por su proverbial belleza).


Su vida parece un suplicio, pero el único reto de peso que enfrentó fue la disyuntiva de viajar a México.


Cierto que éticamente es un conflicto «fuerte»: ¿dejar al marido en coma o irse a México? Pero en la práctica ¿qué pasaría? ¿Alguien, mínimamente normal, tendría siquiera la duda? Por ende, ¿de qué valdrían las embestidas de una persona malintencionada para empujarla a emigrar o al menos viajar en esa hora?


La intriga tendría que ser mayúscula y muy bien articulada para que, inducida por el engaño, Laura se fuera con el padre que acaba de conocer... y le deje ¡el bendito cuarto! a Elena. O sea, todo su esfuerzo —por el cuarto— es en vano.  


Al final, y es lo más grave, Laura lo único que tiene en la vida es un cuarto, porque no hay en esta mujer nada que la haga envidiable como la famosa luciérnaga del PowerPoint que de seguro todos vimos en algún momento de nuestras vidas.


Y otra vez es defecto del guion…


Actores vs. libretos. En reiteradas ocasiones los actores comentaron los ajustes que tuvieron que hacer a los textos. Algo lamentablemente usual y al mismo tiempo necesario (también lamentablemente).


Los actores no son marionetas y tienen que sentir lo que hacen. Pero viven emociones fragmentadas, personajes descuartizados por el modelo de grabación, desconectados de la lógica ascendente y acumulativa que debe tener toda trama y que se supone cuiden los autores que no sólo sienten mejor el pulso de sus criaturas, sino que accionan todos los mecanismos para sacarle el jugo al drama.


Dicho de otro modo: el actor se da el lujo de alterar algo de lo que tiene un dominio parcial y regular.  


Aquí no puedo evitar ponerme del lado de los guionistas, por muy cojos que fueran sus libretos y abogar por un método más dinámico de escritura y de producción que permita a todos dar lo mejor de sí sin atentar contra la obra y responsabilidad del otro.


De la dirección poco inspirada ya hablamos en par de ocasiones. También del equipo autoral. Me atrevería a deslindar el trabajo por estilos: veo la huella de un Luberta en el segmento criminal y de José Víctor Herrera en el adolescente. De poco le valió la experiencia con Blanco y negro ¡no!, sin dudas descollante y superior a esta.


La música de Raúl Paz, defendida por muchos, suena poco en los capítulos. No tiene marco. Restaría señalar la «unidad» de cierto colectivo teatral que como una «gran familia» migra en pleno de obra en obra. O todos o ninguno.


Por cierto ¿quién se habrá robado los papeles de Elena? ¿A usted le interesa? A mí tampoco. Hay suspensos que no se sustentan. Y lo que es peor… fatigan.

Visto 1932 veces

Existe en los pasillos del ICRT el mito que en equipo se escribe mejor. La ciencia lo contradice, afirmando el valor del individuo, por encima del grupo si la idea es creatividad y eficiencia.

Cuando se alterna en el mismo horario dos telenovelas, no se puede evitar que la gente las compare. La propuesta cubana no consigue emular con la brasileña... y no precisamente por una cuestión de recursos.

Comentarios  

 
#60 William Vargas 09-02-2018 16:03
El problema que tanto agobia a este sociedad es la mordacidad por criticar lo ajeno y no lo propio.
Estoy muy de acuerdo con la reseña de Antón Vélez Bichkov, pues críticas como esa hacen falta para la mejora de nuestra producción televisiva. Acoto también que el crítico se excedió un poco, pues no resaltó mucho lo bueno (aunque sea poco) del material. Pero por lo demás, tiene mi apoyo. Los cubanos lucimos a veces de "hipócritas", pues desmenuzamos al vecino (sin importar su nacionalidad. pero OJO! cuidado con compararnos con ellos, porque eso sí sería una "falta de respeto". Tenemos que aprender a ser críticos y autocríticos. Saludos
 
 
#59 avb 09-01-2018 23:01
'Ildefonso', ya le respondí en el otro tema. Y hablé con la misma sinceridad y menos bilis que Ud. me achaca a mí, pero tiene para regalar.

Le confieso que pensé que fuera alguien del equipo que 'dolido' me enfiló los cañones. Esos dardos están ¡tan envenenados! Ahora tengo dudas.

Si bien en mi interacción - amplia - con el medio me he dado cuenta que el arte de la palabra no es su fuerte. Cuando es tan crucial para el creador y el artista.

Hay que tener tupé de llamarme impublicable y sin talento y ser tan cacofónico con sus 'lamentaciones' .

Lamento que algo tan lamentable (sic) pase por la moderación de Cubasí.

Que alguien me llame desmedido, pero me catalogue de gritón e histérico.

Y lo peor que me mande al ISA a estudiar 'criticología', una carrera que Ud. debe haber terminado con honores, pero que tristemente para vuestra merced y sobre todo para mí - que tengo taaaanto que aprendeeer - no EXISTE.

Como no existe Ud. (no como 'Ildefonso Cancio', nacido en Bahia, en 1890).

Quien está teniendo un ataque, que me voy a abstener de nominar, es Ud. Quien muestra saña de quien tiene cuentas pendientes es Ud. Quien está ofuscado y ofuscándome a mí es Ud.

¿Tenemos que agradecer? ¿Tipo obligación? O peor ¡¿limosna?! Mi conocimiento del tema, mi gusto estético y mi calificación extrema en el asunto me dan la potestad de EXIGIR y ENJUICIAR, cuando el resultado lo demande.

La televisión es del PUEBLO. Bastante largos que me quedan los escritos para decir con pelos y señales lo que veo mal y sobre todo POR QUÉ.

Vamos a respetarnos que Ud. no me conoce.

PS. Ud. es parte interesada. No me diga que no. Revisemos los IP y descubriremos quién es quién.
 
 
#58 Ildefonso Cancio 09-01-2018 18:45
Antón Vélez Bichkov, estoy verdaderamente sorprendido con su escrito, creo que efectivamente la critica debe existir y es un elemento importante para el desarrollo de toda obra, o de futuras obras, pero hay que hacer una critica verdadera, profunda, con real conocimiento de lo que se está hablando. No puede admitirse una crítica, llena de improvisación, de lugares comunes, de ensañamiento. Leo sus líneas y me parecen enfermizas, allí usted expresa un resentimiento desmedido hacia algo o hacia alguien. Lamento que Cubasi publique una cosa tan lamentable y con características tan endebles. Usted aspira a ser crítico, pues demuestre que puede hacerlo verdaderamente y no grite histéricamente con argumentos y observaciones pueriles, propias de un estudiante de secundaria básica, aprenda el oficio, vaya al ISA y aspire a la carrera de crítico, pero no se ensañe con esa ofuscación perturbada.
Sabemos que la novela tiene muchos defectos pero agradezca que ese espacio se mantenga, con errores o virtudes, pero que llegue a los televidentes de manera sistemática ese espacio. Si fuéramos a criticar de esa manera todo lo que aparece en nuestras carteleras estaríamos perdidos, verdaderamente perdidos. Hay cosas criticables, pero debe hacerse la critica, con el mejor ánimo al diálogo, usted lo que provoca es desafío, desconcierto.
 
 
#57 daniel amador 02-01-2018 11:41
todas las novelas tienen sus altibajos.todav ia no se ha hecho una perfecta,y aunque se haga,tambien la van a criticar,pues para eso si somos buenos,y x demas,a los criticos les pagan x hacer ese trabajo.centrem onos en criticar lo q de verdad hay q criticar.atte,g racias
 
 
#56 yo 20-12-2017 17:17
Oiga, Avb, usted mira que critica, que va, con todo lo que usted critica no hacen falta ni los críticos en cuba, ni los que hacen los comentarios en la página.
 
 
#55 avb 05-12-2017 21:13
Otra cosa: el problema no es que no vayan a ver a Manolito como repiten muchos (lo veían, al principio, incluso cuando las visitas a un comatoso parecen estar más limitadas).

En la vida real hay gente que no tiene quien lo cuide en un hospital.

El problema es que hayan transformado eso en una telenovela, que eso no genere situaciones y que le obliguen a gente que quizás tiene esa situación pasar por eso nuevamente.

Sólo alguien que no ha tenido ese tipo de problema puede ver 'atractivos' en cánceres, ingresos y enfermedades. Ojo no hablo por mí. Hablo en general.

Aun así se hacen muchos dramas médicos en el mundo. Pero todos rinden. Todos tienen mil dramas implícitos que afloran y más que recalcar el lado clínico del asunto, se van por el lado humano.

Podemos pensar que en ETA lo intentaron. Pero no les salió. Como mismo estaba la novela hace seis meses está hoy.

La característica principal de esos dramas médicos es su corta duración: 45 min., máximo hora y media, cuando hablamos de cine.

Hay películas magníficas hechas a partir de temas tan sensibles como Lorenzo's Oil o Magnolias de acero.

El Dr. House convertía la enfermedad en un 'policíaco' en que el problema no era la convalecencia, sino descubrir la dolencia. De tan esquemático se volvía aburrido.

De Anatomía de Grey ni hablemos.

La vida sigue jugó con el tema del coma y no podemos afirmar que fuera una historia trepidante. Al contrario. Sólo la producción de la Globo podría darle atractivo, pues era somnífera.

O sea... ok, ¿quieres partir de esto? mueve tu trama.

El problema es que no hay: ¿por qué insistir en un cuarto cuando puedes comprarte una casa? Elena es bandida por 'mala'. Pero no le saca provecho a su 'ilegalidad', ni tiene un fin.

Ahhh, el lío es que cuando se escribió esta historia aún no estaban en boga las compraventas. Y con todo y eso se hacían mil trucos ¿por qué obsesionarse con la tajada cuando puedes tener el melón?

Esos son problemas de guión. De técnica narrativa. De imaginación. De sentido común... y de asesoría.

¿Quieren algo más 'constructivo' que esto?
 
 
#54 avb 05-12-2017 20:26
@Vilma. Estimada, la guionista aquí debías ser Ud.: ha creado en su cabeza un idilio que ninguna novela de Brasil le gana. Y mire que ellos son más realistas de lo que Ud. piensa.

¿'Humor' en las carencias cotidianas? ¿En las broncas, en el transporte malo y ese etcétera gigantesco que Ud. quiere encerrar y resumir nuestra realidad 'tan compleja' y que la telenovela cubana nunca ha tocado, justamente, porque se han encargado de reproducir esos cliché de lo que es la 'cubanía' (o mejor dicho el cubaneo que hace tiempo vino a sustituirla).

Esas pueden ser sus realidades, pero no son las realidades de otro segmento de la sociedad que, a su vez, puede tener aspiraciones que van más allá de 'divertirse' con sus problemas.

Para eso está Pánfilo. Cuya función de 'alivio humorístico' se desgastó y hoy cumple a medias.

Si algo falta en las novelas cubanas es espontaneidad y frescura para que las historias fluyan con esas 'virtudes' que Ud. describe. Y sobre todo PLURALIDAD temática.

Viendo el intento de violación de ayer vemos cuán limitada está la imaginación del libretista promedio y el 'pacto ficcional' del espectador (o sea, lo que el público está dispuesto a creer como 'real'), cuando dos novelas seguidas presentan ¡exactamente la misma situación! (el cuñado que trata de violentar a su cuñada).

Lo vimos en La sal del paraíso. Aquí se repite con mínimas variaciones. No basta que sea una situación dilatadísima, pues está latente desde el capítulo 2 ó 3. Es que es ¡improbable!

En un caserón donde viven todos, la mujer del comisor inclusive, la 'tentación' debe ser graaaaaande... La foto en el celular no justifica, ni estimula a nadie, porque Armando debe ser subnormal para creer que Laura 'esconde' una personalidad libertina.

En JR Fiallo, el director, dijo que a la telenovela criolla se le 'cobra un realismo' que le toca a otros espacios, pero es que la novela cubana vive del cuento de que nos presenta ¡la vida misma! (por reclamos como el suyo de 'vernos en pantalla' a las 9 de la noche).

No entiendo, entonces, si la premisa es 'realista' ¿cómo se permiten esos gigantescos baches que sólo le restan puntos formales a la obra y no le agregan ningún plus 'narrativo'?

La justificación del director de que el Licenciado vaya a buscar empleo en el hotel (¡y peor! que el gerente diga: (textual) "¿Ese hombre ya empezó a trabajar aquí...?" "No" "¡Qué bueno!") para enriquecer la trama no se sostiene.

Tampoco que si fuera por la 'realidad' la novela no duraría más que un capítulo.

ETA la mata su 'realismo'. El chapoteo estéril en lo cotidiano sin intencionalidad artística. La 'realidad' siempre es más rica que la imaginación.

Los abismos entre la novela cubana y la brasileña -ya lo dije en un trabajo que Ud. puede leer líneas arriba- no son de orden económico, sino narrativo.

Los guiones deficientes y las mil subjetividades por los que estos tienen que pasar para salir del papel al aire.

Si aquí en Cuba se hicieran TELENOVELAS de verdad al cubano le gustarían más cosas de las que Ud. afirma. Gracias por leer y comentar.

PS. El 'carnicero sato' no es gracioso (ni siquiera carismático). Daysi le imprime algo de humor a su personaje. Pero Beatriz está muy seca para que la 'amemos' y nos solidaricemos.
 
 
#53 vilma 02-12-2017 10:56
Las novelas del Brasil no se critican porque son un cuento de Hadas para encantar, son de otro país y en Cuba siempre lo mejor es lo de afuera, así pasa con todo no solo con la Novela así es el cubano esa cultura no cambia. TV. Globo es un negocio con muy buenos recursos del mundo capitalista, escenografía de impacto, vestuario, peluquería, maquillaje y siguen el criterio del publico y según las personas opinan van cambiando guiones y finales solo para complacer. Además en Cuba gustan las novelas a lo Cubano, con nuestra cultura llena de limitaciones y la cruda realidad, siempre con buen humor, las escenas de la mujer del carnicero dan mucha risa y las situaciones de este carnicero satísimo y con amor libre más gracia da, ahora veremos cómo se siente ya que la mujer tiene un novio. a mí me gusta la novela, solo que falta una familia más pobre que esta familia con una casa menos amueblada y con problemas para cocinar el plato de cada día y para comprar ropa y zapato, sin dramas todo con buen humor, que hablen de lo cotidiano los mandados si entro el pollo de pánfilo, de las discotecas, las broncas, lo malo que esta el transporte, temas cotidianos, familiares en el campo que llegan, la internet y la familia de afuera, del noticiero, pánfilo, tele sur de un solo TV en la casa. las mujeres y la novela los hombres y la pelota y lo que se forma cuando va a empezar la novela y está bateando industriales. Son diálogos, conflictos Cubanos del día a día, son temas que manejado en tragicomedia llegan mejor al público Cubano. Tienen que tener en cuenta que la novela es para entretener ya que los jóvenes muchas veces no pueden salir por falta de dinero y a los adultos nos pasa lo mismo. si vamos a ver TV. que valga la pena
 
 
#52 Mayda.com 02-12-2017 10:28
Los terminos en que se han encarado los delitos, los conflictos y los enfermos podemos bien criticarlos porque vivimos en Cuba todos y sabemos bien como son aqui las cosas, quizas las novelas brasileñas mientan en ese sentido pero no sabemos. Es increible que Elena sea una delincuenta dirigente y que robe descaradamenre y ademas sea mala con TODOS sus subordinados y NADIE, sea capaz de hacer algo!! si al menos estuviera de acuerdo con alguien, Manolito en coma y ya nadie de la familia va al Hospital, el borracho toma y no tiene dinero, Armando juega y se endeuda y nadie se da cuenta que ya no botea, en fin esa novela se ha alejado mucho de la realidad que vivimos, quiso abordar temas de actualidad pero le agragó demasiado de ficción, por que la vemos? para eso, para criticar, para ver que se hace por parte nuestra en cuanto a dramatizados y porque al final, si nos encanta en ese horario meternos los televidentes en la piel de otros aunque sea algo increible!!!!
 
 
#51 maria 02-12-2017 00:56
no quiero criticar la telenovela cubana porque la he visto muy pocas veces y la brazileña es del tiempo antiguo q tan poco gusta sin enbargo acaba de finalizar una colombiana a las 11 de la mañana q si ha gustado mucho a los televidentes pero empieza otra q tiene un monton de años porque no dan una telenovela que este en onda con todas las edades esta que se ha empesado a dar a esa hora me imgino no tendra televidentes que la vean es de muy mala calidad
 

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