domingo, 20 mayo 2018, 15:26
Domingo, 14 Enero 2018 08:33

Rusia-China: Asociación estratégica integral

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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Las más recientes balandronadas del imperialismo norteamericano contra Rusia y China recibieron la firme respuesta de ambas naciones de rechazar el espíritu de Guerra Fría predominante en la Casa Blanca.

Las más recientes balandronadas del imperialismo norteamericano contra Rusia y China recibieron la firme respuesta de ambas naciones de rechazar el espíritu de Guerra Fría predominante nuevamente en la Casa Blanca, y sirvieron para destacar la posición común de ambas naciones en el enfrentamiento a la política exterior del gobierno estadounidense.

Moscú y Beijing lo reflejan en el apoyo a la legitimidad del gobierno de Bashar al Assad en Siria, la solución del conflicto de EE.UU. con la República Popular Democrática de Corea por medios políticos y diplomáticos y la oposición al despliegue del sistema THAAD de Estados Unidos en Corea del Sur. Al respecto, el propio presidente Xi Jinping aseguró que "daña gravemente los intereses estratégicos de seguridad de China, Rusia y otros países de la región”.

Ambas naciones han entendido que solo marchando de la mano y en razón del respeto a los intereses propios y al Derecho Internacional podrían hacer frente a la embestida imperialista exacerbada por el controvertido presidente Donald Trump.

La amenaza de Estados Unidos con sus bases militares en las fronteras rusa y china lograron el efecto del entendimiento de Moscú y Beijing de que el complemento de sus economías y sus capacidades políticas, económicas y militares es necesario para hacer frente a la realidad impuesta por el Imperio, al tiempo que defendían su soberanía y sus propios intereses.

No son meras palabras decir que China y Rusia han desarrollado una confianza estratégica y política mutua de alto nivel, porque los hechos hablan: ambas naciones resolvieron los conflictos fronterizos históricos y han convertido la línea fronteriza de 4 300 kilómetros de longitud en un vínculo de amistad entre ambos pueblos.

Tras el desplome de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, con la cual la República Popular China sostenía relaciones diplomáticas desde 1949, el gobierno chino reconoció el 24 de diciembre de 1991 a la Federación Rusa como sucesora legal de la URSS.

Desde entonces mantienen en buenas condiciones las relaciones bilaterales, adquiriendo en los últimos años un carácter especial, basada en la confianza y la igualdad de derechos y, en este contexto, el fortalecimiento de vínculos tanto comerciales, como políticos y militares integran una estrategia económica y sobre todo geopolítica para enfrentar a los poderes hegemónicos de Occidente.

Este fortalecimiento se corresponde con el deterioro de las relaciones de ambas naciones con Estados Unidos, aumentado durante la actual administración, preocupada por la cada mayor ruptura de la posición dominante del dólar, a la que han contribuido hasta naciones naturalmente aliadas de Estados Unidos.

Cooperación fundamental en este 2018

La cooperación económica ruso-china es una importantísima parte integrante de las relaciones bilaterales: China es, desde el 2010, el socio comercial más importante de Rusia, la que a su vez se encuentra entre la veintena de los socios comerciales principales de China.

El proyecto chino "Un cinturón, una ruta", en el cual Rusia tiene una fuerte participación y al que se opone EE.UU., es visto por muchos como una iniciativa puramente económica y comercial, que se centra en enormes proyectos de infraestructura, principalmente de transporte y energía: carreteras, puentes, gasoductos, puertos, ferrocarriles y centrales eléctricas.

Hace unos días, Xi afirmó que está dispuesto a trabajar junto con su homólogo de Rusia, Vladimir Putin, para consolidar la confianza política y estratégica mutua y expandir la cooperación pragmática integral entre los dos países.

Tras recordar que China y Rusia celebrarán este y el próximo año eventos de cooperación e intercambios a nivel de administraciones locales, auguró que ello estimulará las interacciones en este ámbito y ayudarán a popularizar la idea de que las dos naciones comparten una vieja amistad y buscan un desarrollo y una prosperidad comunes.

No hay dudas de que esto se conseguirá si repasamos que en el recién finalizado 2017 Rusia ha apoyado la ya nombrada Franja y la Ruta propuesta por China, y esta hizo lo mismo con la Unión Económica Euroasiática, concebida por Moscú.

China y Rusia han planteado elevar el volumen del comercio bilateral hasta los 200 000 millones de dólares y las inversiones chinas en la economía rusa hasta los 12 000 millones de dólares hacia el año 2020.

Hay que poner de relieve el avance constante de los proyectos estratégicos a gran escala de ambos países, y el florecimiento de la cooperación bilateral en materia de innovación y agricultura, así como en los intercambios sociales y mediáticos.

Rusia ha subrayado su papel de potencia militar y fortalecido su economía, pese a sanciones, y su relación con China hace que el escenario político sea diferente, porque limita cada vez más la amenaza constante de Estados Unidos.

La coordinación estrecha y eficaz de ambos países en los asuntos internacionales y regionales, han contribuido mucho a la protección de la paz y la estabilidad mundiales.

Y en el plano militar, China se moderniza y pone al Ejército en función de ello, mientras Rusia recupera su papel de disuasión ante las constantes amenazas del imperialismo norteamericano.

Se ha demostrado que esta interacción entre Rusia y China es un factor que garantiza y mantiene la estabilidad en los asuntos mundiales, a pesar de la hostilidad imperial aumentada por Trump, quien ha obligado a sus aliados a mantener sanciones contra Moscú que lo único que ha hecho es acelerar el acercamiento ruso-chino, especialmente en el campo energético.

Así se desarrolla esta asociación estratégica integral, todo un desafío para las ambiciones imperialistas y un paso de avance en el establecimiento de un nuevo orden mundial.

Ambas potencias están a punto de alcanzar un nuevo acuerdo sobre suministro de gas tras firmar un histórico contrato multimillonario en mayo. El estrechamiento de la alianza preocupa a Occidente, ya que representa un desafío para las ambiciones de EE.UU. y puede establecer un nuevo orden mundial.

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