miércoles, 17 octubre 2018, 12:34
Viernes, 11 Mayo 2018 05:39

ARCHIVOS PARLANCHINES: Atrapando imágenes

Escrito por  Orlando Carrió/Especial para CubaSí
Valora este artículo
(3 votos)
Museo de la Imagen de Santiago de Cuba Museo de la Imagen de Santiago de Cuba

En el Museo de la Imagen pueden apreciarse 1 900 piezas regeneradas, clasificadas con rigor, y funcionando a la perfección, las cuales se ríen del paso del tiempo y le ponen zancadillas a la nostalgia.

Bernabé Bebo Muñiz, un hospitalario anticuario nacido en La Habana de 1925, se reafirma, en cada emboscada que le tiende la vida, como un individuo escrutador y tenaz en los hallazgos, que se brinca las fronteras a la hora de darle forma a sus caprichos. No por gusto fundó en 1992, en su casa de la calle 8 del santiaguero reparto Vista Alegre, el único Museo de la Imagen existente en nuestra nación y, probablemente, en América Latina.

alt
Museo de la Imagen


La trayectoria de Bebo, a quien conocí fugazmente en una de sus visitas a la capital, es realmente interesante: vinculado durante los años cuarenta y cincuenta a diversos espacios informativos en el extranjero, regresó de manera definitiva a Cuba en 1959 y, tras participar en la fundación de los noticieros del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y del canal Tele Rebelde, se radicó en Santiago de Cuba, donde montó los laboratorios del reporterismo oriental y, con el tiempo, asumió la jefatura de los camarógrafos del ICAIC en la provincia, antes de pasar, en 1975, a los Estudios Fílmicos de la Televisión como director de fotografía.

alt
La televisión siempre presente en las añoranzas de Bebo


No obstante, su olfato para encontrar buenas aventuras y burlarse de la rutina le exige más: laboró en varios largometrajes y documentales, y a partir de 1973, ante la sorpresa y escepticismo de sus amigos y familiares, comenzó a probar fortuna como coleccionista privado, a cultivar el arte del detalle, a la manera de un Homero clásico, sin sospechar que su nueva afición lo llevará a encontrar sus verdaderos amores: las siluetas, los volúmenes, los conjuntos, los destellos; la luz profusa; el claroscuro. En lo adelante, se convertirá en un anticuario obsesivo que le abrirá sus brazos a la fotografía, al cine, al video, a la pequeña pantalla y a la radio. ¡Su ambición no tiene muros!

alt
Vieja cámara fotográfica lista para ser reparada por este artista


Los colegas y personas, en general, que visitan su hogar, se sorprenden por la pluralidad de texturas que se observa en su Museo de la Imagen. Allí pueden apreciarse 1 900 piezas regeneradas, clasificadas con rigor, y funcionando a la perfección. Entre ellas, sobresalen un proyector de operaciones manuales del siglo XIX; un bastón de 1871, convertible en trípode de cámara fotográfica; un equipo para realizar fotos del tamaño de una moneda de cuarenta centavos, el cual data de los inicios de la centuria anterior; una de las primeras cámaras de televisión vistas en la Isla a fines de los años cuarenta, y una diminuta cámara Petal, de esa misma época, perteneciente a un peligroso espía cuyo nombre se lo tragó un tiburón.

alt

Junto a estos artefactos, atractivos desde el primer golpe de vista, se amontonan pequeñas cintas antológicas, filmadas, algunas, por el propio Bebo, en las cuales se pueden ver imágenes del sepelio del líder ortodoxo Eduardo Chibás, de la entrada de Fidel a La Habana en 1959 y de la Campaña de Alfabetización, entre otros muchos acontecimientos de la historia nacional.

alt
Sala del Museo de la Imagen dedicada al séptimo arte


Bebo Muñiz, fallecido en 2001, intentó fundamentar, en lo teórico, su Museo de la Imagen con numerosos ficheros y, en su afán por salvar una buena parte de la identidad nacional en el campo de lo visual, no tuvo nunca vacaciones. Tal entereza le valió la obtención de numerosas medallas, trofeos, placas y otras distinciones, como el Escudo de Santiago de Cuba, almacenadas por este hombre, siempre sonriente, en un cuartico de su vivienda al que muy pocos tenían acceso.

Dicen los que lo conocieron más a fondo que tenía la manía de la modestia, lo que importa poco: en cualquier recuento monográfico que se realice sobre el tema audiovisual su nombre estará presente. Los actuales comunicadores se lo deben. De momento, su biografía aparece en la obra Hijos de la luna, de mi autoría, diseñada para ayudar a los mozuelos ayunos de conocimientos que se arriesgan por los caminos de lo pintoresco.

Visto 562 veces Modificado por última vez en Jueves, 24 Mayo 2018 17:45

Los inquilinos de La Acera del café habanero El Louvre, llamados tacos, se enfrentan, con bastante periodicidad, en feroces duelos, los cuales, en ocasiones, terminan de manera cruenta.

Estos artistas, bautizados en los años cincuenta como «Los Guerrilleros», viven balaceras en diversos escenarios de la capital y viajan por el país con sus armatostes a lomo de mulas, arrastrando una vida roñosa y llena de estoicismo.

Comentarios  

 
#1 guere 11-05-2018 14:12
¿Cuantos cubanos habrán por ahí recopilando historia que nadie conoce?, sería bueno que los historiadores de pueblos, trabajaran está temáticas, que tanto contribuyen a la cultura y educación de las masas...
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar