domingo, 19 agosto 2018, 23:41
Jueves, 10 Mayo 2018 06:00

En fin, el mar: ¿ya no las hacen como antes?

Escrito por  Antón Vélez Bichkov / Especial para CubaSí
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Comentamos la telenovela cubana del momento, que en nuestra opinión tiene debilidades, pero no es «de lo peor» que se ha transmitido en los últimos tiempos...

Cubana, si tienes cuñado y vive contigo, ¡ojo!, que puede estar al acecho. Al menos, es la moraleja que nos dejan las últimas ¡tres! novelas del patio que, con previsión solidaria, nos «alertan» sobre tan «alarmante tendencia».


Jocosidad aparte, En fin, el mar repite esta y otras tramas, probando que el guionista criollo tiene, como dijimos en su estreno, un perfil estrecho, e insiste en una «realidad» terciada, breve, incluso cuando escoge un escenario «no habitual», como es el caso.

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Ahora, no es para afirmar que es de lo peor, como leo por ahí; mucho menos, si la comparamos con la previa, cuyo «triunfo» prueba lo caprichoso que puede ser el gusto.


Como todo es cuestión de fórmulas, cada vez que se quiere establecer un contraste, el público saca a colación Sol de batey (un clásico), Pasión y prejuicio (la mejor de todas) y Tierra brava (muy sobreestimada y con un éxito que aún no logro descifrar). «Ya no hacen novelas como antes», dicen con nostálgica insistencia.

 
Pues bien. Lamento no sumarme a la añoranza: las novelas cubanas que recuerdo siempre han sido así; palabras más, palabras menos...


Con el tiempo han ganado en ritmo, subtramas e intenciones (sobre todo en los 90, cuando se cuidaron más con la ilusa expectativa de exportarlas).


Pero en materia de guion, puesta y creatividad siempre han estado a la zaga y, a pesar de ciertos avances formales, la brecha con su congéneres sigue y crece, pues la telenovela ha evolucionado (y el público, rezagado, eso sí, tiene más opciones y no se conforma ni con las programaciones fijas, ni con la «realidad» como único atractivo).


Y no es una cuestión de recursos. Ahí tienen la argentina, hecha con «dos pesos» y sin embargo logra mantener un mercado interno e incluso conquistar algunos otros.


El video mató el oficio de la TV en vivo (*). Pero no tenía que matar el arte del libreto…


Con una progresión dramática muy tenue, la trama no se percibe, aunque va dando pasitos de tortuga.


Descubrí, no sin sorpresa, que se trataba de un Romeo y Julieta tropical por declaraciones del director. Hasta el capítulo 19, cuando empezó a hervir el caldo, nada lo anunciaba. De hecho, bastante tarde fue, para una trama de 70 episodios.

Un script-doctor (**) recomendaría plantear el nudo en el estreno y adelantar el detonante, quizás extremo, pero aceptable por el género y la forma en que se esbozó: el padre del novio muere en circunstancias dudosas; el padre de la novia carga con las culpas… No solo por unidad estilística y coherencia narrativa, sino para no traicionar al espectador, que no veía venir un giro tan radical. Para recoger hay que sembrar.

 
Ni siquiera pueden decir que fueron «enamorándonos» de los personajes, pues Marina y Javier han tenido un paralelismo que difícilmente los identifique como pareja, al punto que este dio confusas señales con respecto a Claudia durante todo el inicio.

 
Por otro lado, el trance entre las familias tampoco se sostiene una vez que se descubre que Justino no mató a Gonzalo (según informe pericial remitido, a contrapelo de la lógica, al ¡jefe de la empresa!).

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¿Qué sigue ahora? ¿Cómo atizar los odios de Capuletos y Montescos en la mitad que queda?

 
No bastan las reticencias de un suegro cascarrabias, ni la ceguera psicosomática de una madre desquiciada. Hace falta algo más, y ese «algo» es el que falta…


También una estructura ascendente/progresiva que resuelva el capítulo con eficiencia.

 
Como no existe, estos se tejen libremente, situando escenas al azar, sin sistema y van en caída inversa... dicho de otro modo: empiezan «alto», a veces, pero van decayendo...


Las situaciones, abundantes, es verdad, se resuelven en clave menor y sin fibra.

 
Recuerden a Marina dejando al niño en casa de Omar, porque este lo retiene a la fuerza; parece que viene una tormenta, un gran embate, pero las nubes se disipan pronto: la joven no es enfática –no le da el talento, ni el texto–, sigue una plática mediana y jurídicamente inexacta sobre los «derechos» de cada uno; para terminar conversando como si nada con Javier, tras aceptarlo entre tácita y mansa.


¿Guion o puesta? Ambos.

La revelación del paradero de Cristina tampoco tuvo garra (los veteranos se salieron bien, pero no pudieron suplir las faltas de la dirección y los novatos, Dalaytti en especial); la justificación fue inverosímil, pues irse del país, incluso en lancha, hace tiempo no es ningún pecado que haya que ocultar con leyendas y nebulosas.


Pero nada como la desaparición de Gonzalo dada por elipsis y, por ello, de modo omiso.


El mar, textualmente, se tragó los datos y la tensión de la secuencia. Los personajes discuten, acaba el capítulo sin mayores señas, empieza el otro, en cortes varios vemos el bello mar esmeralda, el barco… y de pronto las ¿búsquedas? ¿De dónde? ¿Por qué?


Siendo un punto muy dramático, la inquietud de Justino y su tripulación se da por referencia. Descubrirlo, orientarse, reaccionar y actuar en consecuencia le sumaría minutos en pantalla –algo vital en una narrativa larga– y nutriría la emoción, materia prima de cualquier telenovela bien escrita.

 
Cierto es, que el dúo de autores trató de jugar con el misterio de la muerte, pero abusaron del tono novelero, haciéndolo poco creíble y anulando con ello la intriga.

 
Otra vez el delito no le rinde a la villana, que recibe remesas, está en 500 tejemanejes y trabaja en la fábrica, donde tiembla ante la supervisora (de novela, porque hay pocas así) ¿para robarse dos paquetes de pescado?


La trayectoria de Omar es confusa: primero parece un tipejo violento, capaz de todo para retener a la mujer y al hijo; de hecho, le advierte que no intente llevárselo; pero ella se lo roba, se arma la trifulca, y luego él casi le ruega, invocando sus «derechos».


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En general, su rol con respecto a Marina ha decaído y hoy es un personaje sin rumbo.


Directamente ligado a él, el itinerario de Baby no se conecta con la línea protagónica, pues si Marina ya es pasado, no se justifican las intrigas al efecto, ni su solidaridad repentina. Ni siquiera por el natural rapport que se establece de mujer a mujer.

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El alambique del alcoholismo no para de destilar melodramas, como no paran las fábricas de ron, ni las frustraciones. Pero ya es hora de ir a otros temas.

En resumen, como pasa muchas veces, En fin, el mar luce más trepidante en los avances que en el capítulo mismo. Y en ello hay responsabilidades compartidas.


¿Qué nos haríamos entonces, si no fuera por las grandes actuaciones de Enrique Molina y Obelia Blanco? (cuya clase se vio en el diálogo tras el altercado en el velorio, en que Molina también se lució, amén de que la escena no estuviera bien resuelta).

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Contrario a lo que se comenta en la web, En fin… tiene razonables desempeños.


Empezando por Alberto Joel, un galán de amplio rango que sabe matizar sus emociones. Muy a pesar del papel, francamente indigesto.

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La lista la siguen Porto, Belissa (colosal, a pesar de sus pocos años), Yailín, Yazmín, Cruz y Edwin… También Susana, Rolando, ‘Paz’ y ‘Eli’ (cuyos nombres desconozco).

 
Y es raro en un texto tirando a flojo (con momentos); lo que prueba compromiso con los roles y dirección de actores. Si no la hubo, al menos un fogueo respetable.


La musicalización le resta impacto. Los mismos acordes, omnipresentes, cansones, sin temas de tensión no le hacen justicia a las pocas escenas fuertes y dan aire monótono.


Canciones hay (según Angelito Bonne), pero no las ponen. La del par central se oyó por primera vez en el ¡capítulo 34! A mitad de trama. ¿Para qué hacerlas entonces?


Atizar la polémica en torno de la despedida, es hacer ruido por gusto. Es obvio, que el tema se escogió por su cadencia, no por su letra, ya que nada tiene que ver con el foco de la fábula. A menos que sea un recado de la dirección a las posibles críticas (***).

 
Sea como fuere, no veo apología al machismo y contra la liberación de la mujer, pues está en tono de ironía.

La imagen sigue mejor en exteriores, que en estudio, a pesar de incómodas tomas en ángulo estilo novela colombiana y al molesto barrido (ya del área de la edición).

 
Con todo y eso, la novela consigue ser refrescante por momentos, sin el aura depresiva de la anterior, sobre todo con el personaje de Socorro, sus paisajes, cortinas, diálogos con cierto vuelo, por lo cual es complejo hablar de involución como afirma el público.

Su verdadera involución no reside en que esté por debajo de las anteriores (no lo está), en los elencos desfalcados por la inmigración, la desidia o la desprofesionalización del gremio (todo cierto); está en no querer evolucionar –amén de mil factores objetivos– y mantenerse, con afeites, fieles a un modelo que se ha probado ineficiente.


El problema es, justamente, que las novelas las siguen haciendo como antes –lo que en proporción al tiempo y la competencia las hace desfasadas–. Los que no somos como antes somos nosotros (aun y cuando el gusto ande de paseo… y demorará en volver).


(*) Durante los 60 y 70, la Televisión Cubana tuvo una rica producción dramática que incluía dos aventuras, dos novelas, varios humorísticos, El Cuento y el Teatro ICRT; el advenimiento del video-tape hundió al dramatizado en una rutina productiva ineficiente y desgastante.


(**) Consultor de guiones, que señala sus errores y aciertos; rol que en Cuba debían desempeñar los asesores, que no tienen herramientas para ello.

 
(***) Tanto fue el cántaro a la fuente, que cambiaron el tema de despedida por otro no menos irónico. ¿Mensajes implícitos?

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Inteligente y apasionada, esta bella actriz cubana defiende la imagen genuina, curvas incluidas, de la mujer latina, declaró en entrevista online en CubaSí.

El actor cubano Alberto Joel García visitó nuestra Redacción y respondió las preguntas que enviaron los lectores.

Comentarios  

 
#45 maguero 09-08-2018 09:01
Nos escudamos en la falta de recursos , ciertamente existe , pero tambien existe la falta de guionistas , porque escribir una novela no es tomarse un vaso de agua , pongo como ejemplo la serie Zoologico que tuvo sus errores pero gusto mucho y mostro los problemas de la marginalidad , sus causas y consecuencias y mostro que esa juventud marginal puede sarvarse en nuestra sociedad cosa que he vivido , mostro una parte de los problemas de un sector de la poblacion y demostro con actores jovenes y de renombre que se puede hacer una buena serie , fue tan buena a pesar de algunas critica que cuando se proyecto en la TVC ya media Cuba la habia visto por el llamado Paquete , un guion como LCB la otra guerra mostro una lucha contra bandidos que engancho al televidente con actores capaces de darlo todo y demostro que cuando se quiere se puede. gastan recursos en obtener series violentas del extranjero y peliculas y sin embargo no son capaces de producir buenas series como lo fueron "En silencio a tenido que ser", "Julito el pescador", "para empesar a vivir" y "algo mas que soñar" esos guionistas desaparecieron y fue en tiempos dificiles cuando no existian muchas de las tenicas de hoy, pero señores habia que quitarse el sombrero porque las actuaciones eran de primera. por eso comentarista desde la TVC hasta los artistas de hoy puedo decirle que la calidad a decaido nuestra TVC carece de calidad. Ahora solo se puede decir que la Television Serrana tiene documentales de mas calidad , que los musicales , series que produce el ICRT. sin un solido Guion , una eleccion de sus actores dudo que vuelvan a tener la calidad de las novelas de antes.
 
 
#44 Juan 03-08-2018 16:52
Por cierto, se me olvidaba apuntar que el término de "script-doctor" , (que el articulista se ve obligado a explicar con una nota al pie, para que los simples mortales puedan entender de qué habla), en español es el dramaturgista de toda la vida. Lo que pasa que "script-doctor" , por ser en inglés, tiene más swing :))))))
 
 
#43 Juan 02-08-2018 18:24
Dice el autor del artículo, sin explicar razones, que los asesores de TV "no tienen herramientas" para analizar los libretos, después que él nunca logró colar un proyecto suyo en el ICRT.
¿Resentimiento. .?
 
 
#42 H 11-07-2018 15:07
La novela, no tengo mucho que decir de ella,, la verdad en mi opinión solo de ver el Título se te quitaron las ganas de verla,, me quedé con las ganas de que entrevistaran al director para que explicara el significado del mismo.
Como siempre el mismo problema de siempre en las novelas cubanas actuales, el guión no sirve, no engancha y mucho menos entretiene, los personajes mal construidos, los actores no convencen con su trabajo o sea no trasmiten o ministran al espectador con su actuación, la novela te puedes dar el lujo de perderte los capítulos que quieras que cuando la vuelves a ver está en el mismo lugar,, no pasa nada!!! allí no hay trama ninguna.
es mi opinión yo actor que se respete no me presto para una cosa tan mal hecha.
 
 
#41 LA FIERA 26-06-2018 13:22
Indiscutiblemen te.. todos ven la parte mala de la novela y nadie ve los pros y contras ke los artistas ,directores y demas personal pasa para poder producir un pequeñito programa , imaginese usted!!! una novela.. es una odisea, sin decir ke los artistas trabajan con ropas propias, porke no le dan ni vestuarios...
EL PROBLEMA NO ES LA NOVELA ..ES TODA LA TV CUBANA, LO KE PONEN Y TRANSMITEN A DIARIO, REPITEN LO MISMO TODA LA SEMANA EN CANALES DIFERENTES, ARTE 7 PONE LAS PELICULAS KE EN EL MUNDO NADIE KIERE Y LAS MAS MALAS EN LOS DIAS FELICES PONE LAS TRISTE Y VICEVERSA, LAS NOVELAS BRASILEÑAS TAMBIEN SON UN SIMPARA DE GRITERIA Y SUFRIMIENTO Y PARA TERMINAR LAAAAAAARGUISIM AS. Y NADIE DICE NADA DE NADA....!!!!
Y ASI SUCESIVAMENTE HASTA LOS MUÑEQUITOS ESTA DE TRUCO Y LOS REPITEN INSOPORTABLEMEN TE Y EL HORARIO NADA KE VER CON EL DE LOS NIÑOS.. NO CREENN!!! ES GENERAL.....
 
 
#40 Njulio 19-06-2018 17:31
Esta novela particularmente la aborrezco. No entiendo en que momento los productores, directores, programadores y artistas perdieron el buen gusto de entretener.

Recitan, contradicen gestos y dialogos, la musica inadecuada en las escenas y a veces no se entiende lo que se habla y a mi modo perticular de apreciar lo bueno, me perdonan la rudeza, esta no sera de lo peor pero lo discute.

Por cierto, tanto que hablamos de violencia domestica en la TV Cubana...hasta cuando nuestros niños aprenderan de primera mano como dar groseros galletazos cuando intentan "reirse" viendo A Otro Con Ese Cuento??? Por favor, nadie en el ICRT ve que eso esta mal????!!!!!
 
 
#39 roxy 19-06-2018 10:37
Estoy de acuerdo con los comentarios la novela es muy, muy pero muy mala, se ve porque no hay más nada, de verdad ni las actuaciones de los grandes actores sobresaltan, ellos también están sobreactuados, que mala actuación de esos personajes. Que dicen de las escenas de amor de Marina y Javier son falsos hasta los besos, de la ceguera de la madre, que dicen de la tonta de la niña que vende muñecas, Dios esos son ejemplos. Es fatal invertir recursos y presupuesto en novelas como esta.
 
 
#38 la mora 31-05-2018 14:46
De verdad que hay actores y actrices que han tenido una pésima actuación pero hay otros como Raymundo que me encanta desde que lo veo comienzo a reírme
 
 
#37 Lillipsy Bello 22-05-2018 16:59
Creo que el autor de este comentario con ínfulas de crítica es familiar cercano del director de la novela. De otra forma no entiendo que diga que no está pésima y, de paso, que Tierra Brava está sobrevalorada. Por favor, Antón, si en esta telenovela no se puede hacer ni un plano cerrado de ningún actor porque hasta los consagrados resbalan en su papel. A usted no le parece que Enrique Molina solo es un viejo gritón en esta novela? No le parece que el protagonista es el mismo arquitecto de alguna novela anterior? No le parece que Dalaitty tiene el papel por lo bonita que es, según los cánones de algunos porque de otros, no? En fin, a este mar le falta sal.
 
 
#36 rey 22-05-2018 11:25
avb, si ud. cree que Alberto Joel es un buen actor, debe revisar sus patrones. Todos los personajes los hace igual (a la baja), gesticula más de la cuenta, cubanea más de la cuenta, etc. Hay cosas que van con quien escribió el personaje, pero otras no. Ha crecido desde Habana Blues, pero no lo considero todavía un buen actor.
PD: Los responsables de vestuario debieron darle un poco de aire a su pitusa, el pulover naranja y la gorra de siempre.
 

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