miércoles, 15 agosto 2018, 00:48
Sábado, 02 Junio 2018 06:27

Macri y el FMI: Venduta argentina

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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El presidente Mauricio Macri ha convertido a Argentina en una venduta de entrega de la soberanía política y económica al imperialismo.

Quizás muchos no estén familiarizados con la palabra venduta, que realmente era un pequeño puesto comercial donde se vendía de todo. En los tiempos modernos, el presidente Mauricio Macri ha convertido a Argentina en una venduta de entrega de la soberanía política y económica al imperialismo.

Por eso se ha intensificado el hervidero de protesta contra Macri, debido al acuerdo de superendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, ya suspendido desde la gobernanza de Néstor Kirchner y dejado a un lado, junto con los “fondos buitres”, por Cristina Fernández, quien completó una época de esperanza para el trabajador asalariado y recordó los mejores momentos del auge del peronismo progresista en la nación suramericana.

Pero todo quedó atrás con Macri, quien incumplió promesas de campaña electoral, al aplicar políticas neoliberales que causaron desempleo, inflación y elevó la pobreza del país de tal manera que por primera vez miles de familias fueron despojadas de sus casas y durmieron a la intemperie, incluso en las principales calles de Buenos Aires.

Contra las enormes subidas de los precios de las tarifas del gas, agua y la electricidad, se pronunció una parte del legislativo argentino, pero no nos engañemos al respecto, independientemente de que apruebe algún recorte, porque detrás de ello puede haber una ambición electoral, no el bienestar popular, tal es la desconfianza con un Parlamento que apenas se opone a lo que quiere Macri.

Lo primordial es que el peso ha sido devaluado de tal manera que se cotiza a casi 25 el dólar (de 16), la inflación este año se ha disparado al 124% y no hay cifras exactas de cuantos son los millones de personas que están desempleadas y las que recurren al trabajo informal, como cualquier país pobre del Tercer Mundo.

La desvergüenza es tal que no puede ser ocultada por una mayoritaria prensa al servicio del neoliberalismo, en el que las empresas propiedad de los Macri campean a las anchas y se animan a participar en el “banquete” que se prepara junto al FMI para endeudar aún más a la nación.

“Se lo han robado todo”, reza correctamente un cartel entre los muchos que denuestan a Macri y su entrega al FMI, motivo por el cual son más numerosas y nutridas las manifestaciones en su contra y el brazo económico controlado por Estados Unidos.

Bajo la consigna “la Patria está en peligro. No al FMI”, miles de argentinos han estado marchando regularmente por las calles de la capital. En la más reciente concentración, ante el obelisco bonaerense, y antes de cantar el himno nacional, fue leída una proclama contra el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, la profundización del ajuste, el tarifazo, el avasallamiento de los derechos de los trabajadores y en defensa de la soberanía entre otras demandas.

De vez en cuando, se le sale la oreja fascista a las fuerzas policiales, y emprenden la represión para dispersas a los reunidos, aunque no ha llegado a tal grado de ferocidad como está sucediendo en estos días en Chile, donde el pinochetismo tiene fuerte arraigo.

En relación a la marcha del 25 de mayo último, conmemorativa de la independencia, la corresponsal Stella Calloni contrastó la convocada por las Abuelas de la Plaza de Mayo y el oficialismo.

En aquella se adhirió la oposición en su conjunto, lo cual reunió a todas las centrales sindicales, cooperativistas, movimientos sociales, partidos políticos y la Iglesia. En la oficial se vio a un presidente que, junto a su esposa, Juliana Awada, y funcionarios del gobierno, caminó aislado del pueblo con un fuerte dispositivo de seguridad en una Plaza de Mayo enrejada, al recorrer el corto camino entre la casa Rosada y la catedral metropolitana, donde debió escuchar uno de los sermones más críticos de los últimos tiempos.

“Ir al FMI no es inteligente” se atrevió a decir la Iglesia, mientras el presidente norteamericano, Donald Trump, aplaudía la decisión de Macri y “sesudos” críticos económicos adheridos al Imperio afirmaban al unísono que era una medida inteligente y la única posible para salvar al país.

Pero, ¿salvarlo de qué y de quién? Porque Macri, con medidas tomadas fuera del legislativo y esgrimiendo espurias leguleyas, ha desmontado lo que quedaba de bueno de los gobiernos kirchneristas y expuesto al país a un mayor endeudamiento, de tal forma que la propia presidenta del FMI, Christiane Lagarde, tras reunirse con el mandatario, expresó ladinamente, porque sabe lo que viene, que toda la responsabilidad –de cumplimiento, claro- queda del lado gubernamental.

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