miércoles, 17 octubre 2018, 02:56
Miércoles, 13 Junio 2018 12:11

Coreógrafa británica suma teatralidad a Danza Contemporánea de Cuba

Escrito por  PL
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La coreógrafa británica Lea Anderson monta hoy una obra para Danza Contemporánea de Cuba (DCC) que exige una teatralidad poco usual en la compañía insignia del baile moderno en esta isla.



Nunca había venido a Cuba y la actual oportunidad era demasiado emocionante para dejarla pasar así que me interesó desde el principio y, en segundo lugar, la reputación de los bailarines era otro atractivo y la música cubana es fenomenal, expuso la creadora, considerada un icono de la danza en Reino Unido.

Anderson llegó a esta capital como parte del programa Islas Creativas, auspiciado por el British Council Cuba para impulsar la comunicación cultural entre ambas naciones, y su nueva pieza se estrenará a fines de septiembre en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

La obra se titula Los amores de Marte y Venus y la idea proviene de un documento de principios del siglo XVIII encontrado en Reino Unido, que registra datos de la primera pieza puramente coreográfica realizada en Londres, por John Weber, el primer coreógrafo inglés.

De acuerdo con la artista, la descripción da cuenta de un relato clásico entre Marte, Venus y Vulcano (dioses de la mitología romana), pero en el documento se explica con palabras, no con imágenes, ni con diagramas, el desempeño de cada personaje en la danza, por tanto cuesta imaginar cómo se verían.

En conversación con Prensa Latina, Anderson ofreció algunos detalles de cómo por estos días reinterpreta el texto y junto con los bailarines cubanos construye una versión moderna del clásico antiguo.

Mis métodos de trabajo siempre son interesantes o poco comunes para los artistas, trabajen en Europa u otros lugares, y aquí encontré fantásticos bailarines, contó la fundadora de compañías como The Featherstonehaughs y The Cholmondeleys.

La creadora tiene un tipo de artista preferido: excelente bailarín, con un sentido nato de cómo actuar y con conocimientos de música, según precisa.

Aquí tengo mayor posibilidad de encontrar bailarines de ese tipo que en Londres, opinó la autora de más de 100 coreografías y una fama de transgresora.

Me interesan los ritmos combinados y cómo eso contribuye a contar una historia. En Europa, en estos momentos, la musicalidad se está disipando, es difícil encontrar bailarines que puedan responder de manera clara a la música o que tengan musicalidad, confesó.

Una vez más, Anderson trabajará con el compositor Steve Blake, quien propondrá en exclusivo una versión musical del texto y proporcionará la estructura de las frases danzarias.

Cuando se emplea música clásica conocida las personas tienen una reacción fija hacia la pieza porque ya la han experimentado antes, yo prefiero que la música sea nueva, que se escriba expresamente para la danza, porque le añade algo especial, afirmó.

A juicio de la coreógrafa, los diseñadores de vestuario y escenografía brindarán una visualidad muy moderna y fuerte, de modo que el trabajo de su equipo y de los bailarines completan esta reimaginación del documento.

El espectador tal vez aprecie la obra como una serie de historias de amor, tema muy universal, mas Anderson insiste en el intento de reflejarlo de una manera bastante moderna.

De acuerdo con la creadora, el montaje deviene un camino de aprendizaje mutuo entre ella y DCC, una compañía con un estilo marcado y filosofía propia que hace 33 años dirige el Premio Nacional de Danza 2018, Miguel Iglesias.

Luego de su estancia en La Habana, Anderson volverá a Irlanda para hacer otra obra, después viajará a Perú por invitación de la Universidad de Lima como profesora de coreografía para jóvenes creadores.

Retornará a Cuba otras cuatro semanas con el propósito de ajustar el estreno de Los amores de Marte y Venus.

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