domingo, 22 julio 2018, 17:44
Viernes, 29 Junio 2018 05:40

Trump: ¿Nerviosos sus funcionarios?

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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Un centro de detención de migrantes en McAllen, Texas, el 17 de junio del 2018. Un centro de detención de migrantes en McAllen, Texas, el 17 de junio del 2018. Foto: Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, vía AP.

El caso de los niños separados de sus padres por Donald Trump se ha ido convirtiendo en otro dilema para el actual gobierno estadounidense.


A ello contribuye la gradual distancia asumida por Melania Trump sobre el comportamiento de su esposo al respecto.

La agencia noticiosa española EFE opinó recientemente en Washington que en este asunto el aporte de ella fue decisivo para frenarlo.

Melania, desde el inicio, ha desaprobado la separación de menores y sus padres.

En tal sentido, su portavoz, Stephanie Grisham, dijo a EFE que «la señora Trump planea visitar más instalaciones en algún momento de esta semana».

En sus declaraciones, ocultó la ubicación de los lugares a visitar y se limitó a indicar que proporcionará «más detalles cuando estén disponibles».

Grisham durante una entrevista a la cadena CNN, aseguró que Melania «quiere seguir atenta a cómo están los niños».

Y añadió que «La Primera Dama está conmovida por lo que está escuchando y por lo que vio en Texas, y quiere ver y escuchar de nuevo por sí misma lo que está ocurriendo en estos lugares».

Como es sabido, el pasado jueves, ella viajó por sorpresa a la localidad de McAllen (Texas), en la frontera con México, y visitó un centro de detención de menores indocumentados.

Hasta el momento, las autoridades han reunido a 522 niños inmigrantes con sus familiares, mientras 2 053 continúan detenidos, según recientes datos publicados por el Departamento de Seguridad Nacional.

Otros ejemplos ayudan a comprender mejor hasta dónde llega el escándalo desatado en Estados Unidos por la separación impuesta a niños y padres inmigrantes.

Uno de ellos es el de la vocera oficial de la Casa Blanca, Sarah Sanders, a quien según medios locales, el Servicio Secreto de Estados Unidos anunció que le brindará protección a su vivienda a partir del próximo martes.

Ello surge después del escándalo público en un restaurante de Lexington, Virginia donde estuvo involucrada recientemente.

El otro, aconteció días antes con la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, quien también fue increpada la semana pasada con gritos de «¡qué vergüenza!» y «¡acaba con la separación familiar!» en un restaurante mexicano ubicado cerca de la Mansión Ejecutiva.

Ambos incidentes coincidieron en un período de gran crispación en ese país por la política en el tema de niños-padres inmigrantes llevada a cabo por Trump.

El tercer episodio está relacionado con Pam Bondi, Fiscal General de la Florida. Ella, a la entrada de un cine, fue increpada por un grupo de personas, que rechazan la política de «cero tolerancia».

Entre tanto, la congresista demócrata por California Maxine Waters apoyó esas protestas espontáneas e instó a «hostigar absolutamente a los funcionarios del Gabinete del presidente Trump en las calles».

Waters, en un mitin en Los Ángeles, expresó: «El pueblo estadounidense ha aguantado a este presidente lo suficiente. ¿Qué más necesitamos ver? ¿Qué más mentiras tenemos que escuchar?». Y la legisladora arengó:

«Si ven a alguien del Gabinete en un restaurante, en una tienda, en una gasolinera, tienen que crear su propia muchedumbre y echarlos».

Luego, Trump con su grotesco lenguaje habitual respondió a Maxine Waters:

«Tenga cuidado con lo que desea, el restaurante de Lexington que expulsó a Sanders más bien debería ocuparse de la limpieza de sus toldos sucios, puertas y ventanas».

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