viernes, 20 julio 2018, 04:57
Jueves, 12 Julio 2018 09:27

Europa mira con recelo la impresión 3D por las posibles copias ilegales de productos

Escrito por  abc.es
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Regular el uso de las impresoras 3D ayudará a aumentar el uso de tecnologías y ofrecerá oportunidades de investigación y desarrollo», argumenta la Unión Europea.

La impresión 3D ha sido una de las tecnologías más disruptivas de los últimos años. Un concepto de producción que se ha trasladado a nivel industrial. Una innovación que ha empezado a moldear muchos sectores que la encuentran atractiva como herramianeta para reducir costes. Su impacto es notable y se ha experiemntado en numerosos escenarios que van desde la construcción, el diseño comercial de todo tipo de productos hasta el mundo médico. Todo un entramado de posibilidades que Europa ha empezado a mirar con recelo por la posible infracción en el derecho de propiedad intelectual en la industria en su conjunto.


Una familia en Francia, por ejemplo, ha empezado a vivir en una casa construida en 3D. En un entorno controlado como laboratorios se ensaya cómo se puede emplear para desarrollar órganos con capacidades funcionales, incluso hay quien le ha encontrado un encaje en la gastronomía. En numerosas empresas de todo tipo se ha introducido para lograr piezas de manera más rápida y sostenible. Incluso en el tradicional negocio de la fabricación de calzado se utiliza para el diseño del patronaje. Pero lo que ha empezado a preocupar es por sus posibles implicaciones en las copias industriales.


Ante el temor de un aumento de copias ilegales de productos comerciales, la Unión Europea ha aprobado recientemente una resolución que pretende regular la propiedad intelectual en el áqmbito de la impresión 3D. La propuesta pone de relieve que se ha hecho «accesible al gran público» este tipo de impresoras 3D «destinadas a los particulares» que encuentran a su alcance modelos digitales de todo tipo de productos para su fabricación casera.


La UE entiende que la impresión 3D tiene «un enorme potencial para transformar las cadenas de suministro» en la fabricación, aunque también considera que puede «ayudar a Europa a aumentar los niveles de producción» dado que «la falta de normas» ha limitado su utilización en sectores industriales clave, como, por ejemplo, el aeroespacial y el médico, odontológico.


Posibles riesgos pero sin un alcance masivo


Por esta razón, «regular el uso de las impresoras 3D ayudará a aumentar el uso de tecnologías y ofrecerá oportunidades de investigación y desarrollo». Un hecho palpable, aunque la UE deja clara su postura: «la democratización de la impresión 3D no parece, hasta la fecha, provocar problemas graves de violación de los derechos de autor». Aunque sí admite un «riesgo de falsificación» que recae principalmente en las obras de artes plásticas.Ventajas competitivas y ahorro de costes.


Europa, con ello, valora la posibilidad de instaurar bases de datos de archivos cifrados y protegidos o registros con el diseño de impresoras conectadas y equipadas con un sistema capaz de gestionar los derechos de propiedad intelectual. También ha instado la cooperación entre los fabricantes y las plataformas para poner a disposición de los profesionales y los consumidores archivos fiables cuya aplicación «no afecte en términos de coste a las actividades ya desarrolladas por los actores del mercado».


Ventajas competitivas


La impresión 3D, por los procedimientos de que se sirve, conlleva lo que el sector ha descrito como una suerte de «desmembramiento del acto de creación», en la medida en que la obra «puede circular en estado digital antes de tener forma física, lo que facilita su copia y complica la lucha contra la falsificación», aduce Europa.


«Son numerosas para las compañías de innovación. que, en particular, la impresión 3D les permite reducir sus costes generales cuando se desarrollan, diseñan y prueban nuevos productos o se mejoran los existentes», aducen desde la UE como una de las potencialidades ventajas de esta tecnología.


Pero, sin embargo, argumenta que esta tecnología «debería tener un efecto positivo en la creación de un mayor número de nuevos empleos cualificados, menos exigentes y menos peligrosos en algunos casos», lo que, con la creación de nuevos puestos técnicos, «daría origen a nuevas responsabilidades y requeriría que el sector de la impresión 3D ofreciese la «formación adecuada» con el fin de que los técnicos alcancen el mismo nivel que sus homólogos del sector manufacturero tradicional.

 

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