lunes, 22 julio 2019, 22:43
Martes, 31 Julio 2018 10:39

Leonel no creyó en lesiones

Escrito por  Lemay Padrón Oliveros/Especial para CubaSí
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Leonel Suárez (centro) dominó el decatlón en Barranquilla; el colombiano José Lemos (der) fue plata y el también cubano Briander Rivero obtuvo bronce. Leonel Suárez (centro) dominó el decatlón en Barranquilla; el colombiano José Lemos (der) fue plata y el también cubano Briander Rivero obtuvo bronce. Foto: Ricardo López Hevia

Hay deportistas que da gusto verlos competir. No importa si son favoritos o no, si están a media máquina o aceitados hasta el detalle.

Simplemente es una delicia ver cómo se entregan, cómo lo dan todo por la disciplina que aman, y saben ganar y perder con vergüenza.

Es el caso del decatlonista cubano Leonel Suárez. A veces he quedado inconforme con sus resultados, pero nunca con su sacrificio, con su deseo de triunfo, y miren que son unos cuantos los que adornan sus vitrinas.

Pero el único decatleta de Cuba que tiene medallas olímpicas y mundiales ha sido blanco de las lesiones, particularmente en los últimos años. Problemas con la presión arterial hicieron soltar las alarmas cuando estaba en su máximo esplendor, y en las últimas campañas se han sumado percances de todo tipo, que le han imposibilitado cumplir sus entrenamientos como debe.

Sin embargo, a pesar de todo, Leonel corre, salta y tira como si nada. La prueba más reciente la acaba de dar en los Centrocaribes de Barranquilla.

En teoría, es una competencia muy por debajo de su nivel, pero el déficit con los entrenamientos hizo dudar que pudiera llegar a los ocho mil puntos, una marca de la cual se ha reído en numerosas ocasiones y ha sido habitual verla superada en su fructífera carrera.

Si sumamos a esto que un talento colombiano le puso las cosas más difíciles con registros importantes en algunas modalidades, las cosas no pintaban bien para el holguinero, a falta de solamente una prueba: los mil 500 metros planos.

Necesitaba sacarle unos seis segundos al anfitrión, lo cual significa como 50 metros de distancia entre uno y otro a la hora de entrar a la meta, pero eso no detuvo al cubano, que salió a comerse la pista.

Sacando el extra que solamente exhiben los deportistas de raza, Leonel reventó literalmente a su principal oponente y le impidió incluso entrar entre los primeros en la carrera final, con una diferencia entre ambos casi de media pista (400 metros), una barbaridad.

Valió la pena quedarme frente al televisor para ver este desenlace, rematado luego con unas modestas palabras que realzan aún más la calidad de este atleta, autor de una de las grandes hazañas de estos Juegos.

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