lunes, 20 agosto 2018, 17:57
Jueves, 09 Agosto 2018 05:53

Tarea urgente: Mnangagwa a prueba en Zimbabwe

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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Emmerson Dambudzo Mnangagwa Emmerson Dambudzo Mnangagwa

El mandatario en funciones y cabeza del gubernamental Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico, Emmerson Dambudzo Mnangagwa, fue electo presidente de Zimbabwe con 2 460 463 votos.

Pese a tener en contra la propaganda occidental y la promoción de disturbios de la oposición al conocer los resultados, el mandatario en funciones y cabeza del gubernamental Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (ZANU-PF), Emmerson Dambudzo Mnangagwa, de 76 años, de gran trayectoria política y revolucionaria, fue electo presidente de Zimbabwe con 2 460 463 votos, el 50,8% de quienes ejercieron ese derecho, más que su principal contrario, el dirigente del partido Movimiento por el Cambio Democrático, Nelson Chamisa, quien obtuvo el 44,3%.

Hubo 23 candidatos presidenciales, y no fue necesario recurrir a un segunda vuelta, al obtener el ganador más del 50% de los votos, en tanto la participación fue superior al 75%.

El evento transcurrió plácidamente y sirvió para que Mnangagwa se mantenga en la presidencia, que había sumido interinamente, luego que el ejército depuso incruentamente al entonces mandatario y líder histórico Robert Mugabe, de 94 años, quien durante cerca de 40 ejerció el cargo, poco después de que el país se librara del colonialismo británico.

En esta ocasión se trató de tres procesos electorales —el del presidente, parlamento, y el de los integrantes de los gobiernos locales—, por lo cual fueron tres métodos de transmisión de resultados. “Estamos haciendo todo lo posible para acelerar el resto del proceso”, explicaron las autoridades electorales.

A pesar de que se admitió a observadores norteamericanos, europeos y africanos, se dijo que nadie había realizado presión al respecto, no hubo trampas ni fraudes y se hubiera recurrido a las autoridades policiales si alguien hubiese violado las leyes electorales.

Lo cierto es que la nación africana siempre ejerció una política anticolonialista y antiimperialista, además de lograr éxitos en su desarrollo, pero la crisis internacional, el sabotaje económico de poderes neocoloniales, desastres naturales y erradas acciones en lo interno la pusieron al borde de la hambruna.

Mugabe, quien nombró primero vicepresidente al recién electo, para destituirlo después, alegando falta de fidelidad, no cabe duda de que ostenta una trayectoria de lucha a favor de su pueblo, reconocida por  Mnangagwa, cuyas primeras palabras fueron de elogio a Mugabe y asegurar que él y su familia seguirán gozando de todas las garantías y el respeto.

El nuevo presidente es conocido popularmente con el sobrenombre de Cocodrilo, pero no como dice la prensa británica por tener ambiciones, sino porque dirigió un grupo con ese nombre (Crocodile Gang), durante la lucha armada contra el colonialismo, tomó poblados, recuperó tierras arrebatadas por los colonos a los campesinos y asaltó objetivos militares, entre ellos un tren con pertrechos. Hecho prisionero, estuvo diez años en prisión, donde, a pesar de la difícil situación, prosiguió sus estudios, y ya en libertad estudió y se graduó en las universidades de Harare y Londres.

Especialista en construcción, este abogado es un enamorado de la economía y encabezó disímiles ministerios bajo la égida de Mugabe.

Salir del pozo

Zimbabue aspira a salir del pozo en el que se encuentra y lograr instituciones fuertes y creíbles. Huir de la corrupción y de los escándalos y asociaciones nocivas.

Como máxima autoridad, el líder más longevo del mundo basó su política en la eliminación de la legislación racista y en la reconstrucción de la economía. Precisamente, algunas de sus medidas para mejorar las finanzas terminaron siendo clave para que se desarrollara la compleja situación actual. Entre éstas figura una reforma agraria que permitió la ocupación de cientos de granjas, tras autorizarse su expropiación sin indemnización, y que provocó consecuencias negativas para el sector, por la falta de control.

A ello se sumó una política de control de precios y del cambio de divisas extranjeras. Todo, finalmente, confluyó en un gran problema que hizo conocido al país en sociedades de todo el mundo: la hiperinflación superó un 5 000% y generó que en el 2009 la moneda nacional fuera eliminada, comenzando a utilizarse otras divisas.

Esta crisis económica, que generó altos índices de pobreza, vino de la mano con una grave inestabilidad política, que durante el último tiempo se vio marcada por las disputas entre la oposición y el Ejecutivo; la esposa del Presidente y el entonces vicepresidente, Mnangagwa; y entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas.

Pero más importante que estas disputas internas, de las nuevas autoridades debe salir la disposición de sacar de la crisis humanitaria al país africano.

Allí centenares de miles de niños requieren asistencia especial debido al agravamiento de las penurias de alimentos. Esa crisis amenaza a más de seis millones de zimbabwenses, que representan alrededor de la mitad de la población del país.

Unos 600 000 niños necesitan la asistencia de iniciativas de nutrición selectiva, y la desnutrición crónica afecta a grandes sectores de la población. Resulta cada vez más difícil obtener servicio de atención de la salud, y faltan los medicamentos básicos.

Cerca de 1 700 000 personas, entre ellas 408 000 mujeres y 935 000 niños, carecen de acceso al agua potable y a instalaciones de saneamiento ambiental.

Siete distritos del país han sufrido brotes de cólera, debido, principalmente, a la falta de acceso al agua potable y a medios seguros de eliminación de los excrementos, así como a las condiciones de higiene deficientes. El cólera amenaza ahora con propagarse a otros puntos del país.

Unos 150 000 niños necesitan con desesperación que se les proteja de la violencia, el abuso y la explotación.

Unos 600 000 niños han quedado huérfanos debido al VIH/SIDA y unos 2,2 millones de habitantes de Zimbabwe (o un 30% de la población adulta) viven con VIH/SIDA.

Y estos son algunos de los detalles trágicos más relevantes, una dura tarea que pondrá a prueba al Presidente electo de Zimbabwe.

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