sábado, 17 noviembre 2018, 10:06
Miércoles, 12 Septiembre 2018 04:49

¿Valores lejanos? Siempre es tiempo de cortesía

Escrito por  Harold Iglesias Manresa/CubaSí
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Sí, se trata de intentar parafrasear el título del filme de Pedro Almodóvar Tacones lejanos, pero en este caso mi reflexión pasa por los valores, específicamente uno: el de la cortesía, que como ave migratoria que emprende vuelo, parece alejarse cada vez más de las realidades cotidianas de los cubanos.


Tenía una idea vaga, pero el tomarme dos semanas de vacaciones, en las que como caballero y escudero emprendí varias cruzadas con mi pequeño Enzo Samuel, me hizo obligatoriamente detenerme y compartir estas palabras.

Varios fueron los sucesos, desde salir al rescate de una anciana con bastón para ayudarla a cruzar la céntrica avenida de 23, escuchen esto, 23, con efervescencia de transeúntes y más de un joven fortachón inmutable, más pendientes a su vestuario y peinado que a la necesidad de la señora; hasta viajar en una 400, hoy día A-40 desde el Museo de la Revolución hasta la Villa Panamericana porque ninguno de los testigos sentados y acomodados tuvo un arranque de inspiración y buenas maneras para cederme el asiento o en su defecto intentar cargar a mi niño de un año y medio, o cualquier otro infante de los que al igual que nosotros, hicieron toda la travesía de pie.

Y no se trata de personalizar el asunto. Sucede que en muchas ocasiones somos reflejo de nuestras vivencias personales, y más que malestar a veces causa dolor ver cómo esos pequeños gestos, detalles que debieran ser cualidades incorporadas en la educación de todos se obvian, difuminan o sencillamente no se practica en ninguna modalidad la generosidad.

Por eso a veces muchas personas se sorprenden cuando alguien extiende una mano para ayudar a bajarse de un vehículo, le da el asiento a una embarazada o persona mayor, solícito le cede su turno en alguna cola o pone de manifiesto cualquier acción de cortesía.

Me gustaría y de hecho creo que como diría Fito no todo está perdido y varios de forma natural y en su vorágine cotidiana ofrecen su corazón. Es cierto, no será tan fácil, pero deberán confluir en esa cruzada los poderes de la familia, la escuela, y hasta el entorno social del barrio, aunque sé que en los tiempos que se viven ese será en no pocas ocasiones, el hueso flaco del perro.

Remontándonos a la historia del vocablo cortesía y su origen etimológico hallamos dos acepciones interesantes:

1-    “Este vocablo hace alusión a un acto y manifestación con que se demuestra la atención, amabilidad o afecto que tiene hacia otra persona. En la carta, expresión de dádiva y la urbanidad antes de poner una firma. Comedimiento, mesura, templanza, agrado y discreción. Regalo que se da a una persona de manera voluntario.

Este vocabulario en su etimología viene del sustantivo y adjetivo “cortés” y del sufijo “ía” que en los sustantivos femeninos hereda del latín que indica cualidad o estado”.

2-     La palabra cortesía tiene la misma historia que cortejo. Es decir, se remonta a las antiguas cortes donde se reunía el rey con sus oficiales y vasallos para dictaminar los casos del día. Al hombre que se portaba bien en la corte, le decían cortés, y la cualidad que poseía (sufijo-ía) le llamaban cortesía. A la mujer que se portaba bien le decían cortesana.

Del mismo modo en la Edad Media, los que vivían en las cortes, frente a la mayoría rústica, estaban habituados al agasajo, la lisonja, afabilidad y diplomacia, de ahí que cortés haya pasado a designar al afable, educado y comedido. Cortesano era el que vivía de ello, el palaciego o servidor que hacía de esas artes serviles, de la fina intriga y de otras habilidades una forma de ganarse la vida en la corte. Del mismo modo la cortesana era la mujer que procuraba su vida y status en corte haciendo del servilismo y la obsequiosidad su forma de vida, incluso en el terreno íntimo y sexual.

De vuelta a lo que nos compete la cortesía se instauró como una cualidad o virtud que denota educación, el ser aflable, preocuparse o acudir en ayuda del prójimo. Entiendo que el ritmo de vida con el paso de los años se ha tornado acelerado, pero eso no nos exime de obrar bien.

No creo que sea necesario esperar a iniciarnos en nuestra vida escolar, o peor aún, al quinto grado cuando entramos en contacto con la materia de Educación Cívica, para empezar a tener buenas maneras o percatarnos de que la cortesía no tiene edad, raza, rostro...

Siempre ha sido es y será su tiempo, aunque las guaguas estén congestionadas, las arterias súper transitadas o simplemente las colas se tornen interminables. Perder un minuto o dos por ese concepto, lejos de perder, será siempre ganar en virtud. Al menos así encauso los primeros pasos de mi pequeño Enzo Samuel, y me gustaría creer que ese es el proceder de muchos no solo en nuestra sociedad, sino en muchas otras, donde también, las "aves migratorias" de la cortesía han decidido emprender vuelo hacia parajes lejanos.

Visto 614 veces Modificado por última vez en Martes, 18 Septiembre 2018 14:05

Comentarios  

 
#8 Preocupada 14-09-2018 14:40
A mi como a la periodista me "duele" la indolencia a la que se ha llegado, porque la cortesía que debería ser normal, en nuestros tiempos es algo "en peligro de extinción" y totalmente "fuera de moda" y culpo en primer lugar a la familia que ha dejado de inculcarle a sus hijos estos valores elementales. Como anécdota breve, viajo en un transporte obrero de una empresa cercana a la mía, donde la mayoría son hombres y ninguno se para a ofrecer el asiento a una mujer sencillamente porque ellos pagan el transporte!!! las mujeres tenemos que viajar de pie, así que saque usted sus propias coclusiones. Gracias.
 
 
#7 JORGE TAVEL 14-09-2018 08:45
Si te consideras hombre y no eres capaz de cedar tu asiento en viaje de 30 minutos o tal vez un poco mas , no eres digno de llamarte Hombre
 
 
#6 TJ 13-09-2018 11:35
En santiago de Cuba se ha creado una fuerte cultura de la cortesía, en las guaguas y todo lugar. Cómo? No sé, pero los invito a Santiago para que lo comprueben
 
 
#5 Manuel 13-09-2018 09:09
Comentario No 2 Crash coincido contigo. el mismo estado tiene la culpa de marcar los asientos embarasadas. niños. estos cuando están ocupados por las mismas embarazadas o mujeres con niños. todo el mundo se escuda. Como ya están ocupados. todo el mundo vira el cuello o se hace el dormido. Dar el asiento se debería poner obligatorio. y si no se da. el ómnibus no se pone en marcha. o poner una multa. algo hay que Hacer. Fíjense que en Francia. Piropear a una mujer en plena vía publica. es una buena multa. Cada país hace sus leyes y se cumplen. Acorde su sociedad. pero aquí. estamos envarcados. ni una ni otra
 
 
#4 Miriam Borges 13-09-2018 07:09
Se han pérdido muchos valores, hoy en día se hace muy común las indisciplinas sociales, las faltas de respeto con los ancianos, que se montan al omnibus y los que van sentados que además son jóvenes la mayoría miran para otro lado para no cederlo, y si se ha perdido que ayuden a las personas a bajar y los que suben en ocasiones te quieren pasar por encima, eso no lo para nadie ya, no soy pesímista; pero si realista.
 
 
#3 Pepo 12-09-2018 21:40
Antes era mas facil. Habian mas guaguas y bicicletas y trenes y aviones y taxis ....
 
 
#2 Crash 12-09-2018 14:08
Ok, y que propones que se haga? Vamos!! Que no quede solo en decir lo que todos sabemos. Hablemos menos de problemas y mas de soluciones. Yo propongo que se quiten los asientos de embarazadas e impedidos en todos los medios de transporte y que cuando alguien que lo necesita se monta en la guagua, esta no arranque hasta que esa persona se siente. Al principio la gente protesta pero como todos queremos llegar temprano alguien se levantara. Con los años sera algo normal.
 
 
#1 Manuel 12-09-2018 09:10
Amigo Harold. desgraciadament e. nuestra sociedad esta así. un deterioro cívico-social muy grande. de estas cosas hay que preocuparse. Familia. Gobierno. Ya los patrones a seguir se han derrumbado por las nuevas generaciones. queremos dar una educación que este a la par con el mundo. y como se puede ver. la vida nos esta pasando factura. Hoy en dia comer en la mesa en familia. no se ve o muy poco. por muchas razones. el niño escucha desde malas palabras lo mismos padres. hasta malas palabras de una música. se le da participación en Todo. Los psicólogos tienen sus teorías, al igual que los sociólogos. Con respecto a la crianza de un hijo. O a manifestarse ante la sociedad. Que en ocasiones no estoy desacuerdo. repito se copia mucho mucho lo foráneo. En mi casa había que esperar a mi padre para comer. Todos comíamos en la mesa. después dialogábamos en la misma. las visitas que se recibían. no podíamos estar sin camisa. El que entrara a mi casa. tenia que salir o almorzado o comido o merendado. me enseñaron que la mujer de los compañeros se respetan. Y si usted realiza una visita. y esta sola la mujer no esta su esposo. no entrar a la casa de este. a querer a los niños. A venerar a los ancianos. a respetar y querer a las mujeres. no maltratar los animales. La familia es lo primero. la madre prioridad numero 0 antes que el 1. Y estos patrones se los he enseñado a mis hijas. lo único que no se cumple a diario pero el Fin de semana comemos todos Juntos. Los compañeros míos de años nos reunimos buscamos un tiempo. una ves al mes. en Familia cada uno con su esposa. es como una Tradición. los mas jóvenes en ocasiones me dicen que yo soy un retrograda. o que vivo en el pasado. Yo les digo que en mi época no había internet. ni móvil pero había valores, respeto, verguensa, dignidad, patriotismo. Civismo. íbamos al cine. jugábamos piten, a los escondidos, las 4 esquinas, las escuelas en el campo. etc. etc. Discúlpenme la arenga.
 

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