domingo, 23 febrero 2020, 02:19
Lunes, 01 Octubre 2018 10:25

La doma de Lobos y sus ecos

Escrito por  Lemay Padrón Oliveros / Especial para CubaSí
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Vale la pena volver sobre el triunfo de los Domadores de Cuba el pasado viernes en la final de la octava Serie Mundial de Boxeo. Pasada la euforia inicial, es importante reflexionar sobre algunos puntos importantes.



En primer lugar, se derrota por primera vez en una final a los Lobos de Astaná, que habían salido por la puerta ancha par de veces ante los Domadores en esta instancia, y tenían un título más en sus vitrinas.

En segundo lugar, el éxito se logró en tierra neutral, como debió haber sido siempre si no se disputaba le cetro en los tradicionales topes de ida y vuelta. Con la victoria, saltaron inmediatamente las sospechas sobre las conquistas anteriores de los Lobos, siempre en su patio y decididas por la mínima. En ambas ocasiones nos dejaron insatisfechos varios desempeños arbitrales, pero ahora, en tierra de nadie, ese extra que da la grada, aunque lo quieran negar los de blanco, no se hizo notar.

Y digo sospecha porque ciertamente esta era la nómina menos fuerte de los Domadores, quizás la única ocasión en que no salían como favoritos, por la falta de experiencia de varios de sus integrantes. No podemos olvidar que con respecto al año pasado había cuatro cambios en cuanto a sus titulares, casi la mitad del plantel.

Llega entonces el turno de reconocer con mayúsculas a quienes se crecieron, y en primerísimo lugar debo mencionar a Osvel Caballero, quien tras imponerse el miércoles decretó la sonrisa parcial de los Domadores, pues en el resto de las peleas de esa velada el guión transcurrió como se esperaba. Caballero se batió de principio a fin y se llevó una merecida victoria, esperanzadora por lo que representa él con su juventud para el futuro de los 56 kilos en Cuba.

Si este fue un novato, también debo destacar al veterano Roniel Iglesias, que no las ha tenido todas consigo en los últimos años, pero en esta campaña se ha visto distinto, y lo ratificó con su éxito en la final. Así lo hemos visto ganar otras veces, pero no se le ha hecho justicia, porque al menos para mí, un éxito estrecho, es un éxito al fin, y no siempre se puede dominar claramente al rival.

Por último, unas líneas para otro también ya curtido en estas lides como José Ángel Larduet. Es cierto que ya su victoria no representaba nada en el orden colectivo, porque los Domadores habían asegurado la corona, pero dio una buena demostración de lo que es capaz cuando físicamente está bien preparado. El santiaguero estuvo todo el tiempo encima de su contrario, algo que debe hacer muchas veces por la diferencia de estatura en esta división, y llevó el ritmo del combate todo el tiempo. No olvidar que enfrente tenía al actual subcampeón del mundo, así que no hablamos de algo sencillo.

No por esperados, pienso soslayar los éxitos de Andy Cruz, Erislandy Savón, Julio César La Cruz y Lázaro Álvarez. En especial sobre este último, me pareció apenas un accidente su derrota el pasado año ante este mismo rival, y tenía plena confianza en el pinareño, pero al igual que con el resto, el favoritismo se demuestra sobre el encerado, y allí no dejó dudas.

Por último, es cierto que los más jóvenes se vieron superados en casi todos los casos, pero echaron el resto, y eso siempre es digno de elogio. De momento, recibieron un fogueo muy importante para su futuro, y aunque no vayan a ser las primeras figuras en sus respectivas categorías, habrán sacado una valiosa experiencia.

En fin, muchas felicidades a los Domadores, y en especial a su cuerpo técnico, que una vez más demuestra lo que se hace cuando se trabaja con hombres, y no con nombres.

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