martes, 23 octubre 2018, 20:54
Viernes, 05 Octubre 2018 04:18

ARCHIVOS PARLANCHINES: Ramona I, la primera reina del carnaval habanero

Escrito por  Orlando Carrió/Especial para CubaSí
Ramona I y sus damas de honor son recibidas por el gobernador provisional estadounidense en Cuba, Charles E. Magoon. Ramona I y sus damas de honor son recibidas por el gobernador provisional estadounidense en Cuba, Charles E. Magoon.

Los carnavales de La Habana de 1908, o los Festejos Invernales, como se les llama en esa época en que Cuba sufre la segunda intervención norteamericana, constituyen uno de los mejores vistos hasta ese momento en la recién nacida república neocolonial, por la pluralidad de los eventos organizados y porque en ellos toman parte casi todas las clases sociales, mezcladas durante algunos días sin ningún empacho, con el único propósito de ponerle una zancadilla al aburrimiento, vivir todo tipo de bizarras aventuras y disfrutar las noches más escandalosas del Caribe.

Como es natural, durante estas fiestas se organizan concursos de comparsas populares; regatas de botes y canoas; torneos de automóviles y coches con adornos y competencias de máscaras a pie, a caballo y en coche, junto a certámenes de gran lucimiento como los de balcones y fachadas encendidas y el de decoración de las vitrinas de algunas de las tiendas más prestigiosas. Por supuesto, el gentío tampoco se pierde las carreras de caballo, el desfile de jinetes a la criolla, el torneo de bicicletas, el alboroto de las bandas musicales y la esperada lid de tiro de pichón y platillos.

Aun así, lo mejor está por llegar: ¡la elección de la primera reina del carnaval de la ciudad!

La reina cigarrera

F. Meluza Otero cuenta en un reportaje dado a conocer en la Bohemia del 6 de marzo de 1949 que en los primeros días de enero de 1908 Julio de Cárdenas, alcalde habanero, hace una convocatoria a fin de que los gremios presentaran candidatas para escoger a la primera gran señora del carnaval de la capital. Este inusual llamado no le hace el más mínimo chiste a varias empleadas, entre las que figura Ramona García, obrera en la fábrica de cigarros Susini, en la calle Carlos III, quien, con disgusto, se entera de que su nombre comienza a figurar entre las posibles aspirantes.
    

El 23 de febrero, día del evento, ella, tímida y sin ambiciones, se retira temprano del taller con el propósito oculto de no asistir en la noche al Centro Asturiano, donde debía reunirse el jurado. No obstante, ni la maliciosa escoba detrás de la puerta le perdonará el delirio de su hermosura. A la calle Santa Irene número 16, en Santos Suárez, van a buscarla sus amigas más íntimas, junto a la delegada del carnaval y, casi a la fuerza, entre risas y bromas, la obligan a participar.

Durante el lance ella se sienta en una esquina, casi arrinconada, mientras que las demás contendientes se pasean inquietas por el escenario mostrando una lindura virgen, callejera, de arrabales, superior a la de abolengo. ¿El veredicto final? ¡Inapelable! Eludiendo los chistes pasaditos de tono, el fanfarroneo de los «guapos» y el tradicional desparrame de la multitud, Ramona García, a los 26 años de edad, se convierte en Ramona I, nuestra primera reina, todo un ícono para los mozuelos en busca de abrigo y desahogo.

Junto a ella son envestidas como damas de honor la habanera Teresa Anckermann, empleada también de la Susini e hija del violinista Carlos Anckermann; Consuelo Caridad, nacida en Guane, Pinar del Río, y anilladora de La Corona; María de la Cruz, oriunda de las Islas Canarias, camisera de la Casa Cabañas de la calle Obispo; y Margarita Gutiérrez, miembro de una familia capitalina, sombrerera de mujeres de La República en Galiano.

Tras su encumbramiento, a Ramona García le entregan su nuevo traje, un regalo de la tienda La Casa Grande, y el 24 de febrero, primer día de carnaval, es proclamada reina en la Casa Consistorial, antes de dirigirse al Parque Central en compañía de sus damas de honor y de Julio de Cárdenas para depositar varios ramos de flores al pie de la estatua de José Martí. Durante el paso de la comitiva por las calles más transitadas, con la custodia de apuestos oficiales de la policía montada, el pueblo no cesa de aplaudir, armar berrinches y tirar flores.

El vals de la Cenicienta

La nueva diosa de la belleza de los cubanos es realmente un foco permanente de elogio gracias a su semblante hermoso, firme, gentil, bondadoso y sereno, no exento de cierta picardía. Además, en ella resaltan su impecable vestido blanco, las flores tropicales sobre el busto y en el peinado y una alta cabellera negra que se encaracola como si quisiera huir de las manos atrevidas y lujuriosas.

Durante los jolgorios carnavalescos la reina, llena de esplendor y, a la vez, dueña de una naturalidad que desarma, es paseada por toda la geografía capitalina como una mujer feliz y venturosa. Tiene, claro, pretendientes y enamorados por montones, todos buenos mozos, ricos y caballerosos, mas nunca olvida su origen humilde. Ni los bienes materiales, ni las palabras bonitas y bien dichas la hacen perder la cordura.

Ramona I recibe numerosos regalos solicitados por la periodista Carmela Nieto desde la columna de un conocido órgano de prensa y, al final, le entregan una casa en la calle Concepción, en la Víbora, que sus adoradores decoran a lo grande.

No obstante, no deja de ser Monona, como la llama su gente, la muchacha afable y modesta que «apenas habla». Jamás hace ostentación de nada, incluso, cuando sus antiguas colegas de la cigarrería la visitan se presenta ante ellas con trajes modestos, sin prendas ni lazos, «para no ofenderlas». En un legajo anónimo del Archivo Nacional se hacen constar las ayudas que brinda a varios menesterosos. Asimismo, logra el indulto de dos o tres presos de buena conducta que le envían cartas rogando el perdón.

«Ella se niega a casarse»

Cuando Ramona García llevaba catorce meses de relaciones con Ramón Cortiñas, un conductor del tranvía Jesús del Monte-Vedado, cae enferma y tiene que posponer las nupcias. Este romance es aprovechado por Julio de Cárdenas para solicitarles a los novios que contraigan matrimonio al finalizar los carnavales a fin de satisfacer un clamor popular.

Sin embargo, cuando la ceremonia, prevista para finales marzo, está casi lista, la reina se niega rotundamente a acudir al altar sin antes colocar en un buen trabajo a Quirino García, su papá. Tal conflicto llega a su clímax cuando Ramona I y sus damas de honor, escoltadas por Julio de Cárdenas, son recibidas por el gobernador provisional estadounidense en Cuba, Charles E. Magoon, con un amplio prontuario como corruptor de la conciencia política y cívica de los cubanos.

Sobre el comentado suceso, F. Meluza Otero regala una pintoresca anécdota:

«En los momentos en que don Julio de Cárdenas, austero y cordial, iba del brazo de Ramona I, para saludar al gobernador norteamericano míster Charles E. Magoon, insistía: la boda debía ser el broche de oro. Ramona I seguía en sus trece…

Magoon se inclina ante la reina del Carnaval, besa sus manos enguantadas de cabritilla blanca. Y don Julio, en una frase oportuna, le dice al gobernador: «Ella se niega a casarse».

—¿Qué es lo que exige? —preguntó intrigado Magoon.

Y la soberana habla. Don Julio iba traduciendo sus palabras. Y una irónica carcajada rompe la solemnidad del momento. Después, dijo Magoon:

—Su Majestad, dígale a su padre que mañana, a las cuatro de la tarde, venga a verme en el palacio de la Plaza de Armas para entregarle un nombramiento en la aduana de La Habana».

Ramona García, con ojos azules, grandes y vivaces, se une a Cortiñas en la capitalina Iglesia de la Merced, en la última jornada de los desfiles, con Julio de Cárdenas y su esposa Rosa Echarte como padrinos de honor y el polémico Conde Kostia en plan de cronista desde las páginas de El Fígaro. Es una boda única, soberbia y glamorosa, llena de luces, velas y flores, rostros aduladores y acróbatas de cuellos blancos sobre la cual las chismosas de los barrios aledaños hablarán durante años.

Modificado por última vez en Jueves, 18 Octubre 2018 15:31

Comentarios  

 
#14 Zugor Seg. 19-10-2018 12:29
En mi opinión, solo hay una cosa que rescatar, y es el Carnaval como fiesta popular, y que NO sea lo actual.
Bajo la justificaciones de las circunstancias económicas, ciertamente difíciles, se han distorsionado o eliminado cosas que no tenían por qué desaparecer, que no dependen tanto de recursos como de iniciativa y deseos reales, para caer en un simplísmo extremo.
En estos momentos, excepto los instantes de paseo de carrozas, y de congas, son borracheras impopulares en las cuales finalmente se invierten recursos, pero con la finalidad de recaudar a toda costa y a todo costo, sacrificando el verdadero espíritu y alma de la recreación popular.
Asisten NO quienes quieren, sino quiénes no le interese ser robado por los expendedores de lo que sea, o verse involucrado en broncas ‘y sus conexos’, por los efectos de las bebidas alcohólicas, principal ¿jolgorio?, que deviene en no pocos casos en escándalos, riñas, y altercados.
Ya no son esas fiestas populares con eventos como los narrados (concursos de lo que sea entretenido), entre los que estaba la elección de la Reina del Carnaval, a donde se iba a divertirse. En muchos municipios no pasa la cosa, de la conformación de una ‘trocha’ (más bien una guardarraya) de quioscos para vender bebidas y comidas adulteradas mayormente por ‘aditivos’ derivados del agua, la harina de pan o el almidón, con pedacitos de unas y pellejos que quien corta por lo ‘fino’ que lo hace.
 
 
#13 carlosvaradero 10-10-2018 08:28
Estimado Orlando Carriò, ayer en la noche pude platicar con María Félix, le hablé de su interés de su crónica y le gustó mucho la idea.
Por favor póngase en contacto conmigo y le daré las coordenadas de María Félix para que pueda trabajar en su crónica.
Mi celular: 55215642
Mi correo:
Saludos.
 
 
#12 ManuelF. 09-10-2018 14:41
Sí, muy bonita la crónica, me gustó. Ojalá se retome un día esa tradición, eso era muy bonito, esa es la verdad.
 
 
#11 carlosvaradero 09-10-2018 10:17
Ranger.
Existe un documental que salió en el 2017 en el que soy participe, lo hizo un realizador cubano residente en la habana llamado Carlos Collazo, el documental se llama "En tiempos de carnaval" y que fue premiado en Miami, en cuba no se ha exhibido, pero ahí se recogen datos fotos, entrevistas ect de algunas reinas del carnaval de la habana.
Le sugiero que lo busque.
Gracias.
 
 
#10 carlosvaradero 09-10-2018 10:14
Teresa.
La muchacha que usted menciona es Mayda Tirado, concursaba con el No 1 (Año 1973), sólo que el TV en aquel entonces era en blanco y negro, pero su vestido era verde oscuro, por eso en la pantalla aparecía como gris, efectivamente era rubia y con peinado medieval, ella estudiaba economía, pero en esa elección representaba a otro sindicato, ese mismo año salió electa lucero Alicia Alonso Becerra que es hoy la decana de la CUJAE.
A Mayda Tirado la pude conocer hace dos años que vino a varadero y pude ver sus fotos de aquel entonces.
Georgette fue la estrella del año 1970, y falleció luego en un accidente automovilístico .
 
 
#9 carlosvaradero 09-10-2018 10:09
Hola Orlando, por favor comuníquese conmigo al correo:


mi celular: 55215642.
Estaré al tanto.
saludos.
Carlos.
 
 
#8 Orlando Carrió 08-10-2018 15:26
Estimado CarlosVaradero: Me gustaría que me proporcionara el correo electrónico o el teléfono de María Félix Castillo Lemus, sería muy lindo intentar una crónica que reúna a la primera y última reina de los carnavales habaneros. Si no puede ser tan específico, deme alguna pista para poderla localizar. Yo también vivo en Playa. Saludos y gracias por sus atenciones.
 
 
#7 Maria 08-10-2018 12:30
Yo me recuerdo de esos momentos tan lindos ya pasados, a mi me eligieron en la secundaria en donde yo estudiaba para que representara a mi municipio antes era santa clara, no me presente me paso igual que a ramona que desistio lo que pasa es que las compañeras la fueron a buscar, tambien recuerdo que despues ya no las escogian por bonitas sino por las cualidades y las organizaciones a que pertenecian ya entonces eso se volvio otra cosa, pues sacaban a muchachas no tan lindas solo que eran mas integradas. es bueno que busquen a esas muchachas de entonces y les hagan un reportaje para verlas como son hoy. saludos.
 
 
#6 Ranger 08-10-2018 09:03
En Matanzas, durante el carnaval del año 1963, fue electa la joven estudiante del entonces Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, Angélica Villalonga Ruiz, bella como la que más que por cierto aún vive. El periódico Girón hizo un intento de rememorar esos eventos, pero fue incompleto. Sería una idea brillante realizar un artículo sobre esas jovencitas que, de hechos, nos daban alegrías en los primeros años del proceso revolucionario en que la juventud era la protagonista fundamental para alcanzar lo que hoy tenemos.
 
 
#5 Teresa 06-10-2018 10:15
Carlos Varadero, me recuerdo de una reina de carnaval que salió, era la más sencilla de toda, por cierto, desde que la vi, me dije, que esa era la que me gustaba para la reina del carnaval, fue por los 70, específicamente el año no me recuerdo, pero creo que fue el último o penúltimo de la reina del carnaval, hoy en día me recuerdo que, llevaba como un vestido gris oscuro, eso era lo que se veía por el televisor en blanco y negro, era plisado desde la cadera, era rubia y delgada, llevaba un medieval de peinado, muy bonita por cierto, estudiaba Economía en la universidad de La Habana, esa era la que quería que saliera, después fui a verla al carnaval, si mal no recuerdo, la pasearon en un convertible, ah, era militante de la UJC; pero no me acuerdo como se llamaba, ya es pedir mucho, me parece estarla viendo con su número en la mano, parada y después cuando el jurado le hizo preguntas, ahí fue cuando dijo que estudiaba.
Es alguna de las que usted mencionó?
La otra reina, que me acuerdo fue de Georgett, una trigueña, todos le gustaron, a mi no, habían otras para mí, mejores que ella.
 

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