A los que se pusieron celosos de que me autocomplaciera porque no entendían que escogiera estar soltera por encima de una posible relación sin trascendencia con ellos.
A los que cerraron las ventanas y puertas de mi casa porque no querían que los vecinos me vieran caminar desnuda.
A los que determinaron que podían intentar decidir sobre mi cuándo y cómo y dónde y hasta la ausencia de la necesidad de los por qué.
A los que no dan espacio al sol ni a la guasasa.
A los que me dijeron que solo se hacían amigos míos con la esperanza de tener sexo en algún futuro conmigo.
A los que me dieron consejos sobre cómo fregar mejor, lavar mejor, cocinar mejor para ser mejor ama de casa. A todos les digo:
Váyanse a la basura.
Aunque pensándolo bien, creo que ya viven dentro de ella.
Diana Castaños (La Habana, 1986). Licenciada en Periodismo. Graduada del Centro de Promoción Literaria Onelio Jorge Cardoso. Escritora de guiones infantiles para radio. Premio de Periodismo 26 de Julio en 2008. Ha obtenido el Premio Calendario 2016 por No hay tiempo para festejos, el Premio Memoria 2016 por Lo blanco más allá de la luz y el Premio Pinos Nuevos 2016 por Josefina. Es miembro de la AHS.
Comentarios
Claro,muy pocos o pocas lo podrán sentir así.
Me encanta lo que escribes, eres algo así como mi alter ego
soy mujer y digo si al derecho de las mujeres, pero no al feminismo estupido.
Si llegara a ser posible estar triste y alegre en la misma medida, creo lo viví ayer cuando vi tu mensaje. Leerte trajo un río de alegría, pero sentí el ruido, como una piedra que cae y golpea el suelo de concreto, de cada kilómetro que ahora mismo hay entre nosotros. Estoy en Guantánamo mi diosa.
Desde ese momento mi mente no ha parado de pensar y de buscar soluciones a la distancia, y mientras tanto he disfrutado cada minuto, la tarde aunque lluviosa acá, me pareció alegre. Y ahora mismo la luz del amanecer lo tiñe todo con color alegre, al parecer el sol comparte mi alegría.
Estoy feliz, la diosa de la libertad me ha visto de lejos, y el contacto con su divinidad me ha hecho soñar otra vez.
No sé cómo será el día de hoy o mañana o el resto del tiempo que se nos ha prestado, pero una cosa sé y se graba en mi corazón como se escribe en piedra: conmover a una diosa, y no a cualquier diosa, sino a la diosa Diana, pero no a la de la mitología griega, sino a una diosa real, una diosa cubana, cuyas palabras pueden sanar corazones y hacer soñar, para mí, es un orgullo y un honor que no creo merecer.
Besos diosa mia.
No entiendo a los que quieren clasificarte, a los que quieren hacerte encajar en un modelo o molde o estereotipo o lo que sea, ¿les cuesta admitir y aceptar que eres única, que intentar entenderte desde fuera es un error?
Nunca hagas en ti ningún cambio que no esté motivado por un deseo muy tuyo de querer mejorar en algo, aunque la verdad, ahora mismo, no se me ocurre en qué.
No le dije a mi amigo que te creía una diosa, mucho menos le conté que te lo había dicho. Eso es solo nuestro.
Voy entendiendo algunas cosas, ¿haces Yoga?