sábado, 17 noviembre 2018, 01:32
Miércoles, 07 Noviembre 2018 05:02

Hombres cubanos: ¿La felicidad en pantalones?

Escrito por  Vladia Rubio/CubaSí
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Al igual que las mujeres sufren discriminaciones, inequidades y violencias, los hombres también son víctimas, aunque muchos se lo callan y aparentan ser los más felices dentro de sus pantalones.


Pareciera que los europeos están descubriendo ahora cuán discriminados pueden sentirse los hombres por su género. Sin embargo la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM), que encabeza un cubano, lo reveló hace mucho tiempo.

Hace unas semanas, Caitlin Moran, columnista y feminista británica, convocó desde su cuenta en Twitter para que revelaran los inconvenientes de ser hombre en la actualidad. A tal punto destapó la Caja de Pandora con su exhortación que llovieron las anécdotas, los comentarios, y más de una agencia de prensa se enfocó en el tema.

Pero el historiador y antropólogo cubano Julio César González Pagés, coordinador de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM) ha investigado sobre el asunto durante años y desplegado todo un trabajo de educación, promoción y activismo social al respecto y más allá de los tópicos de género incluso. Y una de las exhortaciones más originales de esta Red es a los hombres contra la masculinidad hegemónica.

A tal punto el problema es conocido por estas latitudes, que la RIAM cumple este mes once años de fundada. El 19 de noviembre es su aniversario y no es una fecha fortuita.

Precisamente en esa hoja del calendario se celebra el Día Internacional del Hombre, instituido por la Unesco hace 20 años para subrayar cuánto entraña realmente ser hombre y promover la igualdad de género.

También los medios de comunicación, incluido este portal, han abordado el asunto de las masculinidades en más de una oportunidad y cada vez son más las acciones en esa dirección.

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Incluso, en el contexto de la 27 Feria Internacional del Libro de La Habana, fue presentado en febrero último el título “Masculinidades en movimiento”. Se trata de un manual de capacitación en masculinidades que resume una década de buenas prácticas promovidas por la RIAM desde la academia, los ámbitos artísticos, deportivos y jurídicos y formó parte de las actividades del Sistema de Naciones Unidas en Cuba.

Durante la presentación de ese texto de un centenar de páginas, Enmanuel George, coordinador de proyectos de la RIAM, señalaba que el mismo “invita a que los hombres se coloquen frente al espejo para analizar de forma crítica los costos de la masculinidad hegemónica en sus vidas”.

Hombres frente al espejo

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Lyber G, cubano de 28 años, trabajador en un taller donde se reparan teléfonos móviles, tablets y otras tecnologías, ratifica, no frente al espejo, sino en diálogo con esta reportera, que se siente víctima de las creencias y prejuicios que en el imaginario popular establecen cómo debe ser un hombre.

No lo dice exactamente así pero cuenta que se estrenó como padre hace un par de meses y que lo mismo su mamá, que su suegra y hasta su propia esposa le insisten una y otra vez en que él no sabe, que “no tiene el instinto”, y, por tanto, no debe ni intentar bañar solo a la bebé y ni siquiera cambiarle el culero, “porque no la vas a limpiar bien”.

Cuenta que cuando la vio por primera vez, a solo horas de haber nacido, “sentí una cosa muy grande, no tengo forma de decirlo, pero fue como una emoción que se me subió a la garganta, a los ojos, y tuve que embarajar para que no me vieran las lágrimas”. Pero ni la mamá de la recién nacida ni sus abuelas se vieron precisadas a voltear la cara para ocultar la emoción que les humedecía la mirada. ¿Por qué él sí?

Le pregunté qué lo hizo esconder aquellas lágrimas de felicidad y no supo responderme. Se encogió de hombros y replicó como si fuera una verdad universal e inamovible: “Es que los hombres no lloran, periodista. Mis amigos y la familia me iban a dar tremendo chucho.”

Lyber nunca dijo, ni siquiera de manera sugerida, que escondió sus lágrimas como resultado de conductas discriminatorias, de expropiaciones derivadas de cánones culturales, psicológicos, familiares... No es consciente de ello, no lo sabe.

Y como él, son muchísimos los hombres cubanos -niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos-, a quienes sucede lo mismo.

Porque aunque la RIAM ha dado la batalla junto a muchas otras entidades, instituciones y organizaciones, solo se han dado los primeros pasos en este camino de validar las masculinidades cubanas tal y como son, como merecen.

A resultas, las consecuencias son como las vividas por Lyber y mucho peores aunque no siempre visibilizadas, incluyendo impactos negativos en la salud. Como tendencia, las enfermedades y la mortalidad es mayor en hombres que en mujeres, y ello a consecuencia -entre otras causas- de violencias físicas y también psicológicas.

“Los hombres mueren más que las mujeres en Cuba, en sentido general y particularmente por causas violentas, dígase accidentes, suicidios y homicidio”, afirmó el doctor Orestes Canales Palacio, profesor de la Universidad de Ciencias Médica Miguel Henríquez, en el contexto del VIII Congreso de Educación, Orientación y terapia Sexual, realizado en La Habana en junio último.

Claro, tampoco está resuelto el tema de la igualdad de género y la no discriminación en el caso de la mujer, y lo mismo puede decirse en cuanto a determinados grupos sociales, pero ello no es óbice para que algunos crean y repitan que todos los hombres viven felices dentro de sus pantalones.

Aclaro que este texto en particular se concentra en particular en los hombres heterosexuales, los homosexuales, transexuales, bisexuales así como aquellos con otras características, merecen artículo aparte, porque sus vivencias y limitaciones son otras.

Pero el camino hacia la equidad convoca a pensar lo masculino de manera diferente y a conducirse en consecuencia. Porque desde que el futuro bebé es visualizado gracias al ultrasonido en la barrigota de mamá, y se conoce –si es posible y si se pregunta- si es niño o niña, comienza en ese mismo instante a activarse un fardo de pesados mandamientos en cuanto a cómo debe ser un hombre o una mujer.

No están escritos en ninguna parte. Se trata de toda una construcción sociocultural, marcada por la economía, la historia y hasta por la geografía, que regula y legitima el deber ser, condenando a su vez lo que se aparte de la norma.

De acuerdo con tales “mandamientos” el varón ha de ser fuerte, valiente, decidido, exitoso, capaz, intrépido, arriesgado, estar siempre dispuesto a compartir un trago y también con la mujer que sexualmente lo requiera. Ha de ser proveedor –en términos de economía doméstica- , protector, procreador, y no debe expresar dolor ni otros sentimientos como el miedo o la ternura.

Precisamente estos prejuicios de que los hombres no lloran ni se enternecen fueron los que obligaron al Lyber a ocultar las lágrimas al ver a su hijita recién nacida, y son los que pueden llegar a limitarlos de compartir plenamente y disfrutar la crianza de sus hijos, alejándolos de importantes dinámicas familiares.

Padre no es cualquiera

La investigación Masculinidades en Cuba: legitimación de una dimensión de los estudios de género, seis años atrás ya revelaba cuánto llegan a frenar esos prejuicios, convertidos en lastres para una vida plena.

Al indagar sobre significaciones imaginarias de masculinidades en grupos de hombres de la región oriental, en el acápite dedicado a los hombre-padres, comprobaron que “El ideal de padre que circula en las significaciones sociales supone un hombre participativo en la educación de los hijos, comunicativo y capaz de propiciar un ambiente armonioso. Sin embargo, cuando se hizo alusión al “padre preocupado” se refirieron al que está pendiente de todo lo que necesitan los hijos y es capaz de gestionarlo. El rol tradicional de proveedor se reafirmó en la asunción de la paternidad, legitimándose la división padre-proveedor y madre-afectiva.”

Sin embargo, también “fue posible detectar quejas e insatisfacciones respecto a la desvalorización social de la paternidad, que podemos sintetizar en frases como “padre no es cualquiera, también hay uno solo”.

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Es un convencimiento que cada vez va abriéndose paso con más solidez. No por gusto el artículo 67 del Proyecto de Constitución recoge que “El Estado protege a las familias, la maternidad, la paternidad y el matrimonio”. Mientras que en el 69 se incluye que “El Estado garantiza, mediante los procedimientos legales adecuados, la determinación y el reconocimiento de la paternidad”.

Al respecto de cómo se visibiliza de modo explícito la paternidad por primera vez en la Carta Magna, la doctora Yamila González Ferrer, vicepresidenta primera de la Unión Nacional de Juristas de Cuba y profesora de la facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, comentó: “en la constitución de 1976, la que está hoy vigente, se habla solo de la maternidad. Existen muchos estereotipos sexistas como madre solo hay una y padre es cualquiera, y, en consecuencia, se ha trabajado mucho porque prevalezca una visión de corresponsabilidad, por visibilizar la paternidad”.

Mucho más que vestir de rosado

A esta inclusión del tema paternidad en el Proyecto de Constitución, importantísimo paso en bien de las familias cubanas, de sus hijos, y también de masculinidades más plenas, se añaden otros cambios de menor resonancia pública pero también interesantes y asociados a las formas de ser hombre.

Se trata de la emergencia de una nueva imagen masculina que tiene en uno de sus extremos el adjetivo de metrosexual, pero que en instancias menos radicales incluye, por ejemplo, la depilación de las cejas, del cuerpo, el arreglo de uñas y otras preocupaciones por la estética corporal.

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Tales imágenes se acompañan de gestualidades y conductas relativamente novedosas como darse besos en la cara y otras muestras de afecto antes reservadas a las mujeres.

Asimismo, este curioso tránsito de imágenes comprende el uso de colores y estampados en la ropa que años atrás moverían a burla. Colores rosas, lilas, anaranjados, flores, animalitos... conforman una variopinta paleta, la cual, obviamente, no es elegida por todos ni es por todos bien vista.

Son sobre todo los jóvenes quienes optan por estas tendencias, pero, paradójicamente, aun llevando camisas rosa y las cejas perfectamente depiladas, algunos de ellos continúan perpetuando patrones patriarcales en el trato a la mujer y en sus propios modos de ser hombre.

Sus familias, como tendencia, les secundan, movidas claro está por las mejores intenciones. Y cuando el tránsito a nuevos modos trasciende la epidermis e incluye, por ejemplo, la incorporación a tareas domésticas, a veces son las propias esposas, hermanas, compañeras de trabajo y amigas quienes más a menudo de lo deseado les hacen burla y critican abiertamente porque “eso no es de hombre”.

Ocurre que aunque la academia y el quehacer de instituciones vayan un tanto más adelante en este caso, no pueden borrarse de un plumazo tantas décadas de mentalidad patriarcal.

Muchas Jornadas de maternidad y paternidad responsables deberán seguirse realizando, sumándose a las ocho que ya han tenido lugar. Unicef de seguro agregará otras iniciativas a su reciente "Padre desde el principio", primer manual cubano sobre paternidad responsable presentado en julio pasado.

Construir las nuevas masculinidades que cada cubano y cubana necesita implica, entre muchas otras cosas, hacer que cada cual conozca realmente los riesgos y cortapisas que entraña el modelo tradicional de masculinidad; continuar sensibilizando y educando de la mano de la evidente voluntad política del estado y gobierno cubanos, hermanando cada vez más la academia y el activismo social.

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El doctor Julio César González Pagés lo recordaba al comentar sobre masculinidades en entrevista concedida a la publicación Somos Jóvenes: “El machismo, insisto, es una ideología que nadie elige; es él quien nos aborda y atrapa con sus múltiples caras y coerciones”.

Y más adelante apuntaba refiriéndose al hombre cubano atrapado por esos prejuicios: “Lo triste es que pensemos que es feliz debiendo ser hegemónico”.

Visto 1141 veces Modificado por última vez en Viernes, 09 Noviembre 2018 05:33

Comentarios  

 
#19 Manuel 12-11-2018 13:33
YULE. todos tus comentarios muy atinados. Ciertos y reales. el Hombre mientras mas macho mas le gusta a las mujeres. y las mujeres mientras mas femenina mas le gusta a los hombres. No quiero decir que el Hombre tenga que ser machista. pero les voy a decir algo que es real. ya que he echo encuestas con Jóvenes. y les he preguntado lo siguiente. a Mujeres.? si un hombre te llama la atención y te enteras que es bisexual te acostarías con el ? R/ SI. NO TIENE NADA QUE VER. SIEMPRE Y CUANDO ME GUSTE. le he preguntado a los Hombres Jóvenes es en donde se ve mas esta forma de pensar.? te acostarías con una lesbiana? SI ESTA BUENA Y ME INVITA. SE VA. Hoy en dia la juventud ve la vida de una Forma diferente. al igual que hacen sexo entre tres, cuatro. se cambian de pareja. se filman por celular. y suben a redes sociales. Todo esto es real. que ocurre en nuestro país. actualmente y a las Jóvenes. les gusta los hombres que se saquen la cejas , se depilen. repito lo ven normal. esto es solo el comienzo. nada que ver con mi persona.
 
 
#18 Lucero 2018 11-11-2018 10:32
OOOh,Manuel cuanto machismo en tu criterio.En serio te proyectas así en la vida,que pena.Pero si pienso que los hombres son seres humanos y como tal tienen sentimientos: de amor,alegria y tristeza por qué no, o srá que nunca has visto a un hombre llorar ante la muerte de un ser querido.y creeme son dignos de admirar.Ah, y por esto no dejan de ser HOMBRES.No seas cruel contigo mismo.
 
 
#17 Joaquin. 09-11-2018 14:40
En mi caso particular tengo dos hijos, la madre de ellos falleció hace mas de un año, mis hijos dependían económicamente de ella porque estamos separados por mas de 10 años y yo vivía con otra relación, ella tenía casi 30 años de trabajo como médico y había cumplido varias misiones y vino enferma de la ultima misión, pero mi hijo menor (estudia en la Universidad) no tuvo derecho alguno a recibir una pensión porque la que falleció fue su madre y que por ley solo puede recibir la pensión si el fallecido hubiese sido yo que soy su padre y eso es por Ley de este país, no la entiendo.
 
 
#16 ManuelF. 09-11-2018 13:53
Para #13 LUCERO 2018, en un caso así como el que tu relatas..... están justificados (que conste, en casos como estos).
 
 
#15 Yule 09-11-2018 09:46
Eso es Varadero y La Habana de área verde... en Santa Clara, que es mi aldea, hay que pagar. Es cierto que afortunadamente mi gusto musical aborrece estos lugares, pero tengo entendido que en todos los centros nocturnos de mi ciudad todo el mundo paga. Ahhh, que siempre hay moros en la costa buscando mujeres solas y les pagan la entrada es más viejo que el Morro. Pero ese tema no es el que nos ocupa, ese es un problema que no tiene nada que ver con la masculinidad y sí con el "mercado de la carne", con violaciones del orden establecido, con la fomentación de otros fenómenos tan deplorables como lucrativos para la instalación. Lo que nos ocupa es que ustedes tienen una parada muy alta en la sociedad y el que piensa que no puede estar a la altura, se frustra y sufre mucho. Esa es la realidad, pienso que por eso los hombres viven menos años que las mujeres, porque se tragan la amargura y no se desahogan. Al final, eso se convierte en energía negativa acumulada que se traduce en estrés y el estrés en enfermedades de toda índole. Además, los hombres se maltratan mucho el cuerpo, hacen mil disparates por aquello de demostrar que sudan testosterona, que son los bárbaros de la película. Señores, está bien pedir ayuda, uds no son dioses, son humanos y tienen un cuerpo que siente y se desgasta. Hasta cierto punto los entiendo y los apoyo, como ya dije, estoy criando uno y no quiero que se guarde nada, que sea hombre, pero que no sea un ser reprimido. Que se enamore y diga lo que siente por novia, que no se averguence de sus sentimientos y sobre todas las cosas, que respete a las mujeres como a sí mismo. Que no haga burradas para lucirse, que él no tiene que estar demostrandole nada a nadie. Y que tenga presente que aunque sea lindo, él es un hombre y lo único que se espera de él como tal, es que sea macho y se comporte como un macho. Esto es ser discreto, respetuoso, cortés, valiente, decidido, responsable, etc. NO guapo, porque la guapería es algo muy negativo en nuestra sociedad.
 
 
#14 Rolando Marquez 09-11-2018 08:46
YULE.
Eso de que en muchos lugares las mujeres entran gratis y los hombres pagan, pasa con mucha frecuencia, a lo mejor usted no ha visitado esos lugares, pero vengase acá a varadero, a la casa de la música, a la comparsita u otra discoteca, verá como las mujeres entran gratis y los hombres para entrar tienen que pagar, además las mujeres pueden entrar sola, los hombres con su pareja, esposa, novia o amiga...no hay que ir a ningún lugar del mundo, le estoy contando lo que pasa por acá por esta zona, además he estado en la habana y ha sucedido igual.
 
 
#13 LUCERO 2018 08-11-2018 23:52
No hay nada más enternecedor que ver a un hombre llorar sobre todo por el nacimiento de un hijo(a),lo digo por experiencia propia cuando nació mi hija no uno sino dos HOMBRES LLORARON ante aquel pedacito de persona:mi papá y el padre de la niña.Dos hombrones en estatura y acciones se desmoronaron ante esa pequeñita.Y yo me senti realmente enternecida y emocionada ante ellos.Lo demás es complejo y mucho machismo inculcado por los siglos de los siglos A mén como diria mi abuelita.
 
 
#12 Baby 08-11-2018 15:16
Eso de que "los hombres no lloran" ha marcado por años a la sociedad, lo cual considero absurdo, pues el llanto sea de un hombre o una mujer es muestra de sufrimiento o de alegría, es algo natural, un funcionamiento biológico. Una experiencia propia tuve hace pocos días cuando lamentablemente mi esposo y yo perdimos a nuestro bebe a las 26 semanas de embarazo, según el no podía permitirse llorar que eso le hacía verse débil y tenía que mantenerse fuerte para ayudarme a mí a superar este dolor tan fuerte, mi respuesta a eso fue que verle llorar no era señal de debilidad, todo lo contrario era para mí saber que a pesar de mostrarse fuerte también tiene que desahogarse y eso muchas veces solo se consigue mediante el llanto.
 
 
#11 Yule 08-11-2018 14:19
Rolando Marquez, en qué país las mujeres entran gratis a las discotecas? Entran gratis porque siempre hay llaneros solitarios que les pagan la entrada con la esperanza de ser retribuido sexualmente por la muchacha. Que vaya una fea o mayorcita que nadie quiera hacerle el favor para que veas cómo tiene que sacar el dinero y pagarse la entrada ella solita. Vamos, vamos, no hay que exagerar.
 
 
#10 Yule 08-11-2018 14:16
Este es un tema que no solo se está moviendo en Cuba, sino a nivel mundial y en el que yo estoy de acuerdo en gran parte, pero no en todo. Porque a ver, yo soy mujer, hétero y madre... como tal evalúo lo que pienso deba ser un hombre, distinto a la mujer. Cuáles son los principios que deben regir la masculinidad? Su orientación sexual? Su forma de vestir o de comportarse? Sacando las cuentas de la historia, la humanidad surgió bisexual, fueron la mayoría de los grandes caudillos de la historia tremendos homosexuales, pero más machos que ellos había que mandarlos a hacer, por ejemplo, Alejandro Magno, Atila, Julio César... en fin, la lista es larga. Yo pienso que se puede ser homosexual y a la vez HOMBRE. También pienso que a las mujeres nos gusta lo diferente, si una es delicada, lo mejor es que el hombre sea "caballo", que sí pueda sentir miedo, incluso expresarlo, pero saberse reponer y hacerle el frente al peligro, porque si no lo hacen, quién nos va a defender? A ver, los hombres también son seres humanos, por lo que sienten y padecen, vaya veo como una aberración eso de que no puedan llorar, ni expresar sus emociones en público. Y eso de que no me ayuden con la crianza de mis hijos, qué es eso. Mi esposo en cuanto quiso tener hijos lo preparé psicológicament e a cambiar culeros, vestir niña, niño, peinar cabecitas, etc. Hasta el sol de hoy es un excelente padre. Para mi eso de que el hombre es alergico al fogón y al palo de trapear es por gusto. Un hombre debe ser integral en una casa, sí un proveedor, un protector, pero no solo de cosas sino de afecto e ideas. Debe ser un defensor de su patrimonio, pero también debe permitir ser defendido por su familia, esposa e hijos. Que un hombre cocine, que friegue no merma en un ápice su masculinidad. Para mi los engrandece como persona, como esposo, como padre de familia. A ver, si una a veces tiene que ponerse los pantalones y en un momento en que no haya ninguno presente tiene que coger un martillo y clavar una puntilla, o ponerle la cadena a la bici y por eso no dejas de ser mujer. Ahora, eso del vestuario de florecitas, tiranticos, pantaleticas apretadas, cejas sacadas y labios pintados, me disculpan, pèro es tremenda pajarería. Para mi gusto personal, se ven ridículos. quién dijo que los hombres tienen que lucir lindos? Los hombres tienen que ser MACHOS. Quién dijo que para probar la hombría hay que tener una cola de mujeres detrás y una larga lista en su haber? Eso es un mito señores, al igual que la infidelidad para hacer su papel. Oye, le dices que eres casado y que amas a tu esposa y la dejas ahí. Si habla basura, es porque ella es el reflejo de lo que dice y se acabó. AH, que eso siempre ha sido una bandera de ELLOS para sernos infiel son otros 5 pesos. Porque si viramos la tortilla, si un hombre nos hace una propuesta? Qué hacemos? Normalmente la mujer enamorada o que respeta su relación declina la oferta... y si el rechazado se pone a hablar basura? Las mujeres hacemos caso omiso de eso. Por qué ellos no pueden? Yo lo digo y tengo un hijo varón, está bien llorar cuando se siente un dolor, está bien reir y llorar de la risa... incluso sentir miedo, incluso jugar a las casitas con su hermana, mientras él sea el papá o el nené. Pero de ahí a vestirse y lucir como mujeres... No por favor, ya no más.
 

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