martes, 19 marzo 2019, 20:46
Lunes, 07 Enero 2019 06:30

Las piernas de las palabras

Escrito por  Vladia Rubio/CubaSí
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Fundaciones, diccionarios y sitios web hicieron su elección de las supuestas palabras del 2018 que dejamos atrás. Se olvidan que, al decir de Galeano, las palabras tienen piernas.

Por estos días abundan las noticias y comentarios acerca de las palabras que se llevaron las palmas en este año que recién concluyó. Se trata de las supuestamente más buscadas o empleadas por los internautas.

En consecuencia, un alud de titulares anunció por todo el orbe: «Eligen “justicia” como la palabra del año 2018» o «La “justicia” prevaleció en 2018, dice el diccionario Merriam-Webster».

Porque la fuente que difundió esa conclusión fue la editorial estadounidense Merriam-Webster, reconocida, sobre todo, por la publicación de diccionarios.

Al argumentar tal elección, el editor general de Merriam-Webster declaraba a la agencia AP que dicha palabra figuraba entre las 20 o 30 consultas más frecuentes en esa web.

Cuando el presidente Trump twittea sobre el departamento de Justicia, generalmente lo hace utilizando solo la palabra Justicia (Justice). Cuando a principios de agosto twitteó pidiendo porque su entonces fiscal general detuviera la investigación de Mueller, la búsqueda de la palabra se multiplicó, abundó al respecto Emily Brewster, editora asociada del diccionario.

«El concepto de justicia estuvo en el centro de muchos de nuestros debates nacionales el año pasado: justicia racial, justicia social, justicia penal, justicia económica», declaró la compañía.

No queda claro si la afirmación indica que la justicia se abre cada vez más espacio en los EE.UU. o si cada vez son más los inconformes con la forma en que se imparte.

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De todos modos, lo que sí está clarísimo es que en el 2018 en el mundo, justicia es lo que ha faltado.

Preguntarle a Lula, o que lo digan, si no, los tantos que hoy, hoy mismo, se están literalmente muriendo de hambre o por alguna enfermedad tratable o prevenible. Que lo digan, si no, los violentados, los discriminados y hasta asesinados simplemente por el color que lleva su piel, por su género, origen étnico, inclinación sexual, sus credos...

Mientras alguien paga en el restaurante mexicano Grand Velas 25 mil dólares por unos tacos hechos con carne Kobe, beluga y caviar, envueltos en una tortilla fusionada con oro y langosta, un niño yemenita agoniza por hambre. Es uno más entre los 85 mil menores de cinco años que murieron por esa causa en los últimos tres años, según Unicef.

Pero aquel que entrega su tarjeta de crédito para abonar los 80 dólares que cuesta una taza de café hecho con granos de kopi luwak, obtenidos de la digestión de la civeta, no se interesa por ese «detallito» de desnutriciones allende su barriga.

Trump pataletea hoy por los más de cinco mil millones de dólares para levantar su muro fronterizo. ¿Cuánto cuesta la sopa que alivia ese dolor hondo y desesperante del estómago vacío quemándose en sus propios ácidos?

En Pershing Square, en el corazón de Los Ángeles, una mujer trata de engañar el frío con los harapos que le cubren mientras dormita a la orilla de un parque. Es una más entre los 55 mil sin casa que allí viven como ella. Y a escasos kilómetros del lugar, otra señora se angustia, toma el teléfono, reclama. Pero no es por los homeless que sufre, sino porque no acaba de llegarle una cartera Birkin que le quita el sueño. Pagó por ella 200 mil dólares.

Pero Paris Hilton no es tan indiferente como esa coterránea. Construyó una casa para perros por valor de 325 mil dólares.

El rollo de papel higiénico producido por la compañía Paper Toilet Man se agotó de inmediato. No importaba que su precio fuera de 1.3 millones de dólares, ni que quizás resultara algo incómodo su empleo por estar recubierto con oro de 24 quilates. Higiene es salud, ¿no?

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Mientras disfrutaba del resplandor en su baño del exótico rollo de papel sanitario, su comprador seguro no pensó ni un segundito que en ese mismo instante estaba abandonando este mundo un niño enfermo de sarampión que no pudo disponer de la vacuna que protegiera su salud.

Él es uno del millón y medio de niños que este año igual murieron por sarampión, o por difteria, tétanos o alguna otra de esas enfermedades que podía evitar una vacuna.

En el fondo, esa multitud de humanos que mueren, enferman o pasan hambre o frío, más que padecer por falta de dinero, padecen por la indiferencia de aquellos que no incluyen en su diccionario personal la palabra Justicia, la que supuestamente fue más popular en el 2018.

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El silencio de las palabras


Las noticias con las palabras supuestamente más populares este año chapaletean en la red de redes y en páginas impresas. Sus publicadores les hacen juego sin saberlo o haciendo como el avestruz a aquellos que, cual aldeanos vanidosos, al decir de Martí, creen o quieren hacer creer que su casa es el mundo entero.

Porque, en realidad, tales vocablos fueron los más buscados en sus web y no en todo el ciberespacio.

Días antes del anuncio de la Merriam-Webster, también el diccionario Oxford había hecho el suyo. En tal caso, la palabra más buscada fue «tóxico».

Pero no la escogieron por el significado que le atribuye la Real Academia Española: «Que contiene un veneno o produce envenenamiento».

El diccionario precisa que después de «químico» o «sustancia química», la palabra con la que más se ha asociado «tóxico» en las búsquedas es con «masculinidad», y la siguen los binomios «relación tóxica» y «entorno tóxico».

En el caso de «masculinidad tóxica», el diccionario Oxford amplía que esas búsquedas se vincularon con el conocido movimiento feminista #MeToo, que denuncia violaciones y conductas sexuales impropias protagonizadas por hombres.

Y dentro de tales masculinidades tóxicas parece quedar incluida la del presidente Trump, acusado en varias oportunidades por esos procederes.

Es interesante que ni el diccionario Oxford ni los medios de prensa digitales o impresos que difundieron las «palabras del año» hayan obviado en sus ejemplos algunos otros temas que han removido la opinión pública. Entre ellos, el escándalo por el tóxico en la fórmula del talco de la firma Johnson & Johnson que contenía amianto, una sustancia cancerígena, y ha promovido más de nueve mil denuncias.

Y si tóxico es el talco, también lo es el herbicida utilizado por la multinacional Monsanto, recientemente adquirida por el igualmente famoso Bayer, emporio agroquímico y farmacéutico.

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Miles de reclamaciones se han presentado contra Monsanto por campesinos y otras personas, quienes, según reportó BBC, desarrollaron cáncer a causa de su exposición por años a Roundup, el herbicida con el tóxico glifosato.

A la vez, en pruebas realizadas a 45 muestras de alimentos elaborados a partir de la avena, encontraron el pernicioso tóxico en 43 de ellos. Sin duda, un motivo de peso para ponerse a buscar en Internet.

Hoy, desde otra perspectiva, la que alude a relaciones interpersonales, también en el diálogo entre cubanos, sobre todo entre los jóvenes, ese es un término que se ha hecho sitio.

Pero parece que los hispanohablantes nos estamos intoxicando con tanta avalancha en lengua inglesa.

Hasta ahora, ningún diccionario ni sitio web o compañía ha lanzado un anuncio de cuáles son las supuestas palabras del año... en español.

Y constituye una paradoja, porque se trata de la segunda lengua más usada a nivel nativo del planeta, con 442 millones de hablantes en 2018, por encima del inglés. Este último es hablado por 378 millones de personas. Únicamente el idioma chino, con sus variantes, se ubica por delante del español.

Pero «las palabras tienen piernas», recordaba el magnífico escritor uruguayo Eduardo Galeano, y a veces gatean o corren, según el poder de los hablantes, que tratan de ubicarlas en la agenda pública, con su carga de ideologías, conceptos...

La palabra inmigrante ¿cuántas veces fue pronunciada por los latinoamericanos?, las palabras atentado o terrorismo ¿cuántas veces mencionadas por habitantes del mundo árabe, de Norteamérica o de Europa?

No, en realidad las palabras más populares, más empleadas, no son únicamente las buscadas en tal o más cual sitio web, porque quienes las echan a andar, las alimentan y empujan, o tratan de desenterrárselas del centro del pecho, en no pocas ocasiones ni siquiera tienen oportunidad de teclearlas frente a una pantalla.

Visto 449 veces Modificado por última vez en Sábado, 12 Enero 2019 09:51

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