lunes, 09 diciembre 2019, 21:07
Miércoles, 30 Enero 2019 16:43

Nuevo libro culpa a EEUU por flujo de drogas desde México

Escrito por  AP
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La triología épica de Don Winslow sobre la guerra más larga de Estados Unidos, que comenzó con “The Power of the Dog” (El poder del perro) en el 2005 y continuó con “The Cartel” (El cartel) en el 2015, llega a una fuerte e inquietante conclusión en su nueva novela, “The Border” (La frontera).

Al hablar de la “guerra más larga”, Winslow no alude a la intervención en Afganistán. Se refiere a la guerra contra las drogas, que lleva 50 años y sigue su curso.

Si bien Winslow optó por hacer un relato de ficción, se pasó los últimos 20 años investigando el tema a ambos lados de la frontera. “Cuanto más sabía, más me irritaba”, dice en la introducción del libro, publicado por la editorial William Morrow.


Art Keller, el violento agente encubierto de la Administración de Control de Drogas, regresa ahora como el improbable director de esa agencia. Estaba renuente a aceptar el cargo, pero lo hizo porque llegó a la conclusión de que todos sus esfuerzos hasta el momento habían sido en vano.

“Estás en el Río Grande (Bravo, en México) con una escoba... tratando de barrer toda la heroína que llega mientras los multimillonarios trasladan sus operaciones y puestos de trabajo al exterior, cerrando fábricas y ciudades, matando sueños y esperanzas, causando dolor. Y te dicen que contengas la epidemia de heroína”.

Los opiáceos, lo sabe, ”son una respuesta al dolor... ¿La diferencia entre el administrador de un fondo de alto riesgo y el capo de un cartel? La Escuela de Negocios Wharton”.

Keller decide abordar el problema desde otra perspectiva, tratando de desenmascarar y castigar a poderosas figuras estadounidenses que se benefician de la venta de drogas. Se concentra en un banco que lava decenas de millones de dólares de los carteles invirtiendo en propiedades de Nueva York. Entre quienes se benefician del lavado de ese dinero sucio figura nada menos que el presidente electo de estados Unidos, a quien Winslow llama Dennison, un personaje claramente inspirado en Donald Trump.

También regresan otros personajes de los dos primeros libros y aparecen algunos nuevos en una novela con media docena de historias secundarias que van desde las peleas entre los carteles hasta las penurias de los menores guatemaltecos que piden asilo en Estados Unidos y los adictos que tratan de conseguir dinero para comprar drogas.
La novela presenta torturas, asesinatos, grandes matanzas, sobornos de policías, encarcelamientos masivos y corrupción política desde Guatemala hasta Washington.

Al final, Winslow hace decir al protagonista cosas que dejan bien en claro lo que piensa después de investigar el mundo de las drogas por años:

“Dado que las drogas son ilegales, les damos 60.000 millones de dólares al año a los sociópatas de los carteles, dinero con que se compra a policías y a políticos, y se compran las armas que matan a cientos de miles de personas sin solución a la vista. El problema de ‘las drogas de México’ no es un problema de drogas de México. Es un problema de drogas de Estados Unidos. Nosotros las compramos. Sin compradores, no hay vendedores”.

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