domingo, 18 agosto 2019, 00:57
Domingo, 03 Febrero 2019 07:36

Facebook, ¿el camino para llegar a Dios?

Escrito por  Luis Toledo Sande
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Estos linieros comenzaron a trabajar sin descanso desde el lunes 28 de enero hasta la noche del viernes 1 de febrero. Ellos no estaban preocupados porque sus nombres se divulgaran en la TV, ni en facebook. Ellos solo tenían una misión: devolver la luz a cada hogar de las familias afectadas por el devastador tornado que azotó a La Habana. Estos linieros comenzaron a trabajar sin descanso desde el lunes 28 de enero hasta la noche del viernes 1 de febrero. Ellos no estaban preocupados porque sus nombres se divulgaran en la TV, ni en facebook. Ellos solo tenían una misión: devolver la luz a cada hogar de las familias afectadas por el devastador tornado que azotó a La Habana.

Cada quien haga lo que estime que debe hacer, lo que decida, lo que le salga de sus voluntades. Para decirlo con una frase, que suelo repetir, del torero cordobés Guerrita, “ca uno es ca uno, y hace su cauná”, y aun vale añadir que no solo ca uno, sino también ca una.

Pero un poco de cordura, de ese extraordinario recurso que suele llamarse, como si tal cosa, el sentido común, no le haría mal a nadie. Acaso hasta bien haría.

Con el derecho que también tengo a mi cauná, confieso una preocupación: para dirimir la inconformidad que se tenga con el administrador del centro en que uno trabaja, ¿es necesario acudir a Facebook y no al órgano de justicia competente?; para repudiar lo que uno considere injusticia sufrida porque supuestamente se le arrebató un premio en un concurso literario de la localidad, ¿procede ventilarlo en Facebook?; el repudio contra el gesto de una funcionaria o de un funcionario que merezca ser denunciado ante la institución correspondiente, la Policía incluso, para que se tomen las medidas necesarias, ¿debe quedar en el misterioso espacio de Facebook?; las tres o cuatro onzas que roba el bodeguero, o la bodeguera, en cada libra que debía vender plena, ¿se recuperan quejándose cotidianamente en Facebook?; torpezas o brutalidades cometidas en un sitio concreto y que deben ser enfrentadas con toda la energía y la responsabilidad del caso allí donde se cometan, ¿se revertirán haciendo de Facebook una caja de resonancia para plañideras y plañideros y, de paso, para intenciones que si con algo pudieran asociarse no es con el triunfo de la justicia, la honradez, la civilidad? Basten esos ejemplos, pero otros podrían ilustrar también la preocupación confesada.

Tengo la impresión de que Facebook no solo no se hizo para eso, sino con fines muy diferentes y que son o deberían ser bien conocidos. No propongo que renunciemos a él, sino que, me parece, debemos usarlo con la mayor sensatez para que pueda servir ciertamente a causas para las que no fue creado. Eso supone un poco de autocontrol, un sentido de responsabilidad y cordura que remite, por directo, a la ética y a la voluntad de no convertirnos en manejadores (o manejadoras) de escándalos publicitarios.

No, nadie crea que sugiero abandonar Facebook. Apenas pienso que debemos actuar con él como han actuado los ejércitos de liberación nacional —mambises incluidos— con respecto al máuser. Esa arma —como cabe decir de otras— no se fabricó para luchar por la libertad, sino para calzar la injusticia. Pero las tropas emancipadoras supieron darle otro uso. Si lo hubieran empleado para pelearse y causarse bajas entre ellas, la liberación habría tenido mucho menos éxito todavía que el que han logrado quienes, con su esfuerzo —incluido el uso de la cordura y la discreción junto con el arrojo—, han sido capaces de abrirle caminos. De tales querellas habrían sacado mucho mayor provecho los opresores, los enemigos de la liberación, no quienes la defendían. Y la historia continúa su marcha.

No se confunda discreción con mordaza ni con miedo, ¡no! Me gusta y prefiero recordar la intensidad con que ese vocablo, hoy tan empobrecido a veces, se empleaba como estimulante sinónimo de inteligencia. Claro que, si la inteligencia se hermana con la ética, da frutos aún mejores, y se cierra con mayor eficacia el paso a quienes no merecen que se les facilite el camino, porque no es precisamente la ética su guía. No es precisamente el triunfo del bien lo que buscan.

En La Habana, 1 de febrero de 2019, y con los estragos (no solo materiales) de un tornado severo.

Tomado del perfil de Facebook del escritor Luis Toledo Sande

Visto 710 veces Modificado por última vez en Martes, 26 Febrero 2019 10:34

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Comentarios  

 
#4 Albella 04-02-2019 14:59
ES cierto. Yo creo que es, entre otras cosas un gesto de impotencia. Puede ser también una intensión de criticar a nustra Revolución, porque hay gente para todo. Esa gente que recurren a Internet para derramar sus lágrimas, es como si se pararan en la escalera de su edificio para gritar las discusiones y desavenencias de su familia. Pobres de ellos
 
 
#3 yami 04-02-2019 09:26
100% de acuerdo
 
 
#2 Alejandro Fernandez 03-02-2019 11:12
Muy sabio,como siempre,su escrito profesor Sande.Gracias.
 
 
#1 Enrique 03-02-2019 08:28
A quien le sirva el sayo (o la saya)....
aque Ud. sus propias conclusiones!
 

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