domingo, 21 abril 2019, 09:03
Miércoles, 06 Febrero 2019 06:15

Lección no aprendida: Derecha, ultraderecha, el mismo curso

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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El multimillonario Warren Buffett, quien no es considerado una persona reaccionaria y es altruista con su inmensa fortuna, ha admitido que lo que sucede en gran parte de Latinoamérica y Europa, es “una guerra desatada por los millonarios, y la están ganando”.



En El Salvador se instalará oficialmente en la cúspide esa derecha que se está imponiendo en la mayor parte de América Latina, con la victoria ya comentada en este portal de Nayib Bukele, quien se tildaba de centrista, pero tuvo que acudir a la reaccionaria Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) para vencer holgadamente a la reaccionaria Alianza para la Renovación Nacional (ARENA), y al izquierdista gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que sufrió su segunda derrota consecutiva, tras su debacle en las aún recientes elecciones legislativas y municipales, todo un aviso de lo que debía de acontecer.

Aunque el FMNL ha hecho hincapié en que vigilará muy cerca el quehacer de Bukele, con la cuestión de la justicia social, lamentablemente no hizo todo lo que debía hacer en su justo momento.

Durante su mandato de diez años tuvo logros en la disminución de la pobreza y otros elementos de ayuda al pueblo, pero la falta de una adecuada divulgación y el contacto político-ideológico con las masas le hizo alejar de su ideología de izquierda, cayendo en los vaivenes de una endeble socialdemocracia, que le hizo perder su camino.

Así, cayó en trampas tendidas por medios informativos que responden a la derecha, las bases no fueron informadas adecuadamente por el liderazgo y ahora el presidente entrante se propone dar pie a comisiones que investigarán posibles casos de corrupción, por lo que se tendrá que estar muy atentos a probables inventos y pareceres que resulte en el encierro de líderes sociales, como hicieron con Lula en Brasil, un ejemplo entre otros notorios de injusticia.

Este nuevo giro a la derecha es parte de la ofensiva imperialista para hacer caer a gobiernos progresistas, aprovechando la falta de sus contactos con las bases y disensiones internas, que hicieron más fácil el control mediático y económico ejercido por la oligarquía.

En este contexto, el multimillonario Warren Buffett, quien no es considerado una persona reaccionaria y es altruista con su inmensa fortuna, ha admitido que lo que sucede en gran parte de Latinoamérica y Europa, es “una guerra desatada por los millonarios, y la están ganando”.

Argentina, Chile, Ecuador, Colombia, Perú, Brasil, Paraguay. Guatemala, Honduras y ahora El Salvador son ejemplos en este continente, mientras que en el llamado Viejo se constata el avance de la ultraderecha en Francia, Alemania, Gran Bretaña, Austria, Polonia y algunos etcéteras, que no es más que el alargue de esa derecha gobernante en casi toda la región, con disquisiciones y contradicciones en la lucha por el poder político-económico, todo lo cual forma parte de un mismo elemento que ha sido genuflexo al dictado de Estados Unidos.

Para el grupo que está en el poder o con influencia sobre éste es más fácil servir de instrumento a las sanciones dictadas en esta época por el presidente Donald Trump contra Rusia, Irán y la República Popular Democrática de Corea, así como colaborar en el bloqueo económico c la agresión militar que Estados Unidos está preparando contra Venezuela, tejida y elaborada durante mucho tiempo en Washington, Miami y capitales de países latinoamericanos controlados por los gobiernos neoliberales.

Derecha, ultraderecha, realmente tienen el mismo curso, con más o menos matices aberrantes, que avanzan inexorablemente en este tiempo y no hay forma de atajarla por el momento, debido a las lecciones no aprendidas por las fuerzas progresistas, urgidas de una sincera y férrea unidad.

En Estados Unidos, con la prédica antiinmigrante, en el Sur con la cantinela anticorrupción (“el problema de los males sociales serían los malos funcionarios que roban del erario público”), con un montón de mentiras alrededor de ello, se ha logrado que el electorados termine aprobando propuestas de derecha, que son más de ultraderecha, como también está sucediendo en Europa.

Despertar a los pueblos es el camino a seguir, utilizando las herramientas posibles, pero consecuentes con el alto ideal de conseguir el respeto y mejorar la calidad de la vida.

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