sábado, 19 octubre 2019, 06:06
Domingo, 10 Marzo 2019 07:56

Nigeria: Buhari, nueva oportunidad

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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Muhammadu Buhari Muhammadu Buhari

Sin dudas, la mayoría del pueblo nigeriano ha apoyado la reelección del presidente Muhammadu Buhari, quien ha sido quizás el mandatario que más ha hecho oposición a la injerencia de Estados Unidos, al que acusó de estar sufragando las actividades del grupo Boko Haram y maniobrar para evitar que el petróleo y otras riquezas del país se mantengan bajo el control estatal.


De ahí que, a pesar de no haber podido cumplir con algunas de sus promesas, debido principalmente a una amplia ausencia por enfermedad, Buhari ha subrayado que está obligado a reavivar la economía de la nación más poblada de África -casi 200 millones de habitantes- y reforzar la seguridad ante las amenazas terroristas y de otros grupos incorporados a choques asociados a la rivalidad étnica.

Tras salir a las calles a celebrar los resultados electorales al grito de "Sai Baba" -apodo con que se refieren al mandatario- millones de nigerianos esperan que Buhari resuelva los problemas del país a partir de su investidura el próximo 29 de mayo.

Según el analista político Abiodun Sowumi, el primer desafío de Buhari será calmar los nervios agitados por los comicios -en los que murieron al menos 39 personas, y buscar la unidad del país, después de que su principal rival, el multimillonario y prooccidental Akitu Abubakar, no reconociera su victoria.

De hecho, el Presidente electo ofreció un discurso conciliador e incluyente en defensa de la unidad nacional este miércoles 6 de marzo, tras ser proclamado vencedor por la Comisión Electoral para un segundo mandato de cuatro años.
"Es positivo que esté buscando un acercamiento con todos los actores políticos", a diferencia del distanciamiento que ha mostrado en ocasiones respecto a grupos étnicos y religiosos distintos al suyo, como la etnia fulani (de religión musulmana), aseguró el experto.

De hecho, esta percepción negativa le costó a Buhari durante su primer mandato el apoyo de los habitantes del sureste del país, donde hay una mayoría de la etnia igbo (de mayoría cristiana).

Fue en esta zona donde el mandatario, de 76 años, obtuvo la menor cantidad de votos en las elecciones, alcanzando el 25% de los sufragios solo en dos de los cinco estados de la región.

Buhari también perdió el apoyo de otros sectores del país que lo acusan de no actuar contra los pastores fulani, a quienes se consideran responsables de la ola de violencia indiscriminada contra los agricultores del centro-norte de Nigeria durante el último año, en una disputa por el uso de las tierras.

En una sociedad tan multiétnica como la nigeriana, el Presidente fue acusado durante su primer mandato (2015-2019) de designar a personas de su grupo étnico para que ocupen cargos importantes, en ocasiones en lugar de candidatos más competentes de otros grupos.

Para Isaac Ighure, ex secretario del Gremio de Editores de Nigeria y miembro de la etnia urhobo, que habita la zona petrolera del delta del río Níger, "esto ha generado desconfianza entre todos los nigerianos".

Otro interrogante al que debe enfrentarse Buhari es cómo acabar con la insurgencia en el noreste de Boko Haram, que desde el 2009 lucha por imponer un Estado de corte islámico en el país, de mayoría musulmana en el norte y predominio cristiano en el sur.

Pese a que el grupo terrorista se ha mantenido activo durante su primer mandato, asesinando y secuestrando a ciudadanos, incluidas las cerca de 200 niñas de Chibok raptadas en 2015, el presidente ha insistido en que Boko Haram había sido derrotado.

El Presidente debe acelerar también el crecimiento económico de Nigeria, que durante los últimos años ha sido lento a causa de su fuerte dependencia del sector del petróleo.

Nigeria, primer productor petrolero de África, cayó en una recesión poco después de que Buhari accediera al poder en el 2015, cuando los precios del crudo se desplomaron, una tendencia que no lograron revertir hasta el 2017.

Para algunos la inseguridad está alejando a los inversores extranjeros y afecta la capacidad de crear empleos para millones de jóvenes desempleados y diversificar la economía.

A pesar de la larga lista de retos, los más optimistas creen que Buhari cuenta, tras esta renovada victoria electoral, con una oportunidad única para lograr un cambio en poco tiempo y empezar a construir sobre los logros modestos de los últimos años.

Ello es más destacado, cuando ha rechazado fuertes presiones de elementos millonarios que conspiraron contra su reelección, como, el principal opositor derrotado, subrayo, quien tiene en su programa la privatización del petróleo y la entrega de este a las transnacionales extranjeras.

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