jueves, 23 mayo 2019, 13:19
Miércoles, 27 Marzo 2019 05:43

Por primer vez un cubano leerá mensaje por Día Mundial del Teatro

Escrito por  PL
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Desde la República Popular China, el dramaturgo Carlos Celdrán leerá el texto que promoverá las celebraciones en el mundo a propósito de conmemorarse hoy el Día Internacional del Teatro.


Con un discurso sobre el arte de las tablas y la cultura de paz, Celdrán se convertirá en el primer cubano en leer las palabras centrales del evento, una distinción reservada para unos pocos pero prestigiosos artistas de la escena.

Tras el mensaje, indica una nota del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, en Cuba iniciarán variadas actividades dedicadas a homenajear tan significativa fecha para la comunidad teatral.

Entre las acciones está previsto una lectura de obras en el teatro Abelardo Estorino del Ministerio de Cultura, de las cuales destaca la pieza Maneras de usar el corazón, ganadora del Premio de Dramaturgia Virgilio Piñera 2018.

Igualmente, se presentarán los libros El largo viaje hacia la verdad, de Carlos Sarmiento; En un segundo de fulgurante revelación, de Andy Arencibia; Sobres cerrados, memoria abierta de Maira Almarale, y Pueblo Blanco, de Yerandy Fleites.

Durante la jornada de conmemoración, las principales salas de teatro de la ciudad tendrán en cartelera variadas presentaciones destinadas a diverso público y escogidas con toda intención para agasajar la efeméride.

Algunas propuestas son Traslado, de Impulso Teatro; El paseo de Buster Keaton, de Teatro de las Estaciones; Ocurre en Domingo, de Teatro de la Luna, y No me abraces con el puño levantado, obra de gran aceptación escrita y dirigida por Agnieska Hernández.

El Día Internacional del Teatro se celebra desde 1961 a partir de una iniciativa del Instituto Internacional del Teatro, que cada año invita a una figura relevante de la cultura mundial a compartir sus reflexiones con la comunidad teatral del mundo.

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Comentarios  

 
#1 arturo manuel 27-03-2019 11:19
En 27 de marzo, Día Mundial del Teatro
Melpómene , la musa de Esquilo
Parapetado, junto a centenares de atenienses, aguardaba la orden del superior para acometer con soberbia patria, a los intrusos que osaban hollar su suelo; a su lado, invisible, una ninfa, espada en mano y máscara adusta, le observaba con detenimiento.
Miles de flechas surcaron el día de Maratón, disparadas a granel por los persas de Darío; una de ellas, le hirió en el muslo, pero no le importó, respondió con su larga lanza al atrevido.
La ninfa quedó gratamente sorprendida de su valor.
Ahora, el escenario bélico se transmutó en el tiempo y el espacio (pero ella, la divinidad, omnipresente): los contendientes de antaño pero envejecidos, otra vez pugnaban; la llanura se trocó en el calmo mar de Salamina; el resultado, nueva derrota para los persas de Jerjes y victoria para la coalición ateniense-espartana.
Hijo de acaudalado terrateniente y asiduo visitante de las escarpadas faldas del promontorio donde se levantaba la Acrópolis, cercana al templo de Dionisos, el veterano soldado, en cierta ocasión en que sus libaciones etílicas le sumieran en un agradable sopor, creyó dialogar con aquella ninfa que le vio combatir contra los medos.
La animada charla provocó en el mortal un anhelo de revivir la grandeza de los de su prosapia, forjada en el sufrimiento de los suyos, para conocimiento de sus coetáneos, y así, reivindicar la memoria histórica de tiempos idos; mas, le insinuaba la ninfa, empuñando su espada, tal rememoración debía descansar en el sufrido dolor de los intérpretes, razón por la que el interlocutor provocaría cambios sustanciales en la escenificación de los acontecimientos.
Vuelto en sí, sobrio ya, se dio a la tarea.

Lo primero que se le ocurrió fue representar los hitos, ciertos o míticos, del pasado histórico, resucitando en ellos a sus protagonistas, mortales o divinos (Agamenón, Prometeo); luego, aquellos en los que él mismo había intervenido (Los persas); pero todo con un sino común: la tragedia gravitando sobre los héroes o antihéroes testimoniantes.
Después incursionó en las transformacione s técnicas a emprender para consumar el éxito argumental de su ingenio: exaltó el diálogo de los actores por sobre el habitual coro polifónico; llevó a la escena un segundo y un tercer actores; les calzó con el coturno o zapatos de gruesas suelas para realzar sus trágicas apariciones…, finalmente, escogió a manera de estilo orgánico de su dramaturgia, la trilogía, donde una de las partes trágica se imbricaba, más o menos, con las otras.
Tanto entusiasmó a la ninfa de la espada y de la máscara sus trilogías, que ella misma prohijó otros dos autores del género: Sófocles y Eurípides.
Esquilo, natural de Eleusis, vivió casi setenta años (524-456 antes de Cristo).
Fue el pionero de la tragedia teatral griega.
Arturo Manuel Arias Sánchez
 

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