jueves, 23 mayo 2019, 01:36
Sábado, 06 Abril 2019 07:37

Fortalece Cuba atención sanitaria en Día Mundial de la Salud

Escrito por  PL
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Implementar acciones con enfoque multisectorial para promover el bienestar ciudadano forma parte del fortalecimiento de la cobertura sanitaria universal en Cuba, que celebrará este 7 de abril el Día Mundial de la Salud.


Con el propósito de incrementar el nivel de resolutividad de las problemáticas en términos médicos y de elevar la satisfacción con la atención brindada, en la isla se perfecciona actualmente el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, aseveró en conferencia de prensa María Elena Soto, jefa del Departamento de Atención Primaria del Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap).

En ese sentido destaca la consolidación de la dirección de los municipios, policlínicos y grupos básicos de trabajo, conformados por expertos de los cuales el 96 por ciento son especialistas en Medicina General Integral (MGI) de alto nivel con categoría científica.

La continuidad de un plan de inversión y mantenimiento para mejorar la infraestructura y condiciones de trabajo en consultorios y policlínicos figura también entre las prioridades de Cuba en beneficio de la salud de la población.

A ello se suma la revisión actual de los consultorios que atienden mayor cantidad de personas y exceden el promedio de mil 200 por cada uno, con el fin de reorganizar los servicios y garantizar la calidad de los mismos.

Incentivar la responsabilidad individual es un aspecto clave para mantener la salud universal, por lo que en Cuba se le brinda información a la población sobre sus deberes y derechos en función de una mejor calidad de vida, explicó Miriam Valdés, directora de la Unidad de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades del Minsap.

A propósito del día mundial se consolida también la participación comunitaria e intersectorial para el abordaje de las determinantes sociales desde la atención primaria, añadió Valdés.

Son muchos los resultados significativos en esta área de salud, entre los que destacan la existencia de más de 10 mil 800 consultorios en todo el país, la prevalencia de un médico cada 122 habitantes y 7, 4 enfermeras por mil habitantes para garantizar la salud universal, enfatizó Soto.

Resaltó además entre los logros de Cuba las tecnologías al alcance de la atención primaria para el desarrollo de exámenes predictivos del cáncer, como el Heberprot P para la úlcera del pie diabético, el Heberferon para el tratamiento del cáncer de la piel y la vacuna terapéutica para el de pulmón, Cimavax EGF.

Soto señaló que al cierre de 2018 se alcanzó en Cuba una tasa de mortalidad infantil de cuatro por cada mil nacidos vivos y durante el año se efectuaron más de 84 millones de consultas.

Actualmente, el nivel inmunitario de la población cubana alcanza el 98 por ciento, han sido eliminadas 14 enfermedades infecciosas, así como 29 transmisibles y la esperanza de vida es de 78, 45 años, puntualizó la experta.

El Día Mundial de la Salud se celebra cada 7 de abril desde 1948 y este año, por segundo consecutivo, el lema es 'Salud universal: para todos y todas, en todas partes'.

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Comentarios  

 
#1 arturo manuel 06-04-2019 09:37
Cuando Augusto asume el solio imperial en el año 27 a. C., Roma había sido asolada por una gran peste que diezmó su población.
Por el momento histórico en que se desata este calamitoso evento es uno de los más recordados pero, antes y después de él, otros acaecieron.
La mortandad cundía en el pueblo romano. Pocos ciudadanos vivían más allá de los sesenta años. Las principales causas de muerte fueron, entre otras, cólera, tuberculosis, tétanos, viruela, poliomielitis, apendicitis, lepra, sífilis; las tasas de mortalidad materno-infanti l resultaban elevadísimas.
Con clara intuición profiláctica la Tabla X, “Del derecho sagrado”, ordenaba en su numeral 1:
No se entierre ni queme cadáver en la ciudad.
En cuanto a la salud bucal, casi todos los romanos padecían de caries y gingivitis (o inflamación de las encías), con la subsiguiente pérdida de dientes.
Tan adverso panorama higiénico-epide miológico adveraba el deplorable estado sanitario de las ciudades romanas, el atraso de su ciencia médica, a pesar de la inspiración griega basada en los postulados de Asclepios (Esculapio), Hipócrates y Galeno, de sus practicantes.
El cubano de a pie cuenta con un sistema de atención integral a su salud, de entre los más avanzados en el mundo, totalmente gratuito.
Antes de nacer, su madre disfruta de esmerados cuidados gineco-obstétri cos para un feliz alumbramiento; ya nacido, se extreman las atenciones médicas sobre el neonato; a lo largo de sus primeros años y hasta alcanzar la adultez, la vigilancia preventiva y curativa continúa, pero …

Como la cabra siempre tira al monte, el antillano rompe esta cadena terapéutica desde temprano.
La joven madre, por razones estéticas, decide suspender el amamantamiento del pequeño retoño y, con ello, privarle de nutrientes esenciales a la salud del vástago; luego, para engordarlo, como expresión de buen estado de salud, lo embute de golosinas azucaradas y así, condicionarle la aparición de diabetes y caries tempranas; ahora, ambos progenitores se desentienden de los zigzagueantes andares del menor en el hogar, y sobrevienen los accidentes domésticos de contusiones, heridas, sofocamientos, electrocución y quemaduras.
Convertido en adulto, el antillano cría cerdos, palomas, gatos, perros y conejos, para su solaz y economía personal, en su ámbito familiar, sin practicar las más elementales reglas de higiene; las excretas de estos animales las arroja al alcantarillado público o a la vía vecinal; amontona tarecos en su patio o azotea, a manera de laboratorio biológico para la propagación de especies entomológicas y roedores, y así, obtener la grata reproducción de vectores de enfermedades epidémicas tales como dengue hemorrágico, zika y chikungunya; se desentiende de las campañas de higienización que siempre interrumpen su sueño, e incumple con sus orientaciones.
Por si esto fuera poco, el insular caribeño ha desarrollado dos maneras tempranas de morir, mucho antes de agotar sus expectativas de vida que rondan los ochenta años: los accidentes de tránsito y el síndrome de inmunodeficienc ia adquirida, entre otras enfermedades de transmisión sexual.
El primero, gracias a su irrefrenable pasión por la alta velocidad que le imprime, cuando conduce, a un vehículo automotor (en Roma, estos accidentes fueron desconocidos, salvo en espectáculos de combates de carros de guerra tirados por caballos en el Coliseo); el segundo, por su desmedido amor al prójimo, sin interesarle sexo ni protección alguna en su práctica (aquí el latino cubano sigue las pautas del viejo romano cuando contraía enfermedades venéreas, en pleno ejercicio coital, gracias a Venus).
Pero, finalmente, una enfermedad que disfruta el nativo (¡sí, no lo aqueja, la disfruta!) originaria de estas latitudes es la ergofobia, cuya tasa de morbilidad tiende, en su crecimiento, a la calificación de pandemia, y lo peor, sin remedio alguno, hasta el momento, para combatirla.
Más que su etiología, está muy bien definida por su etimología, cuya grafía descubre sus signos patológicos: ergo (significa trabajo en griego) y fobia (aversión).
Huelgan los comentarios.
En el Día Mundial de la Salud, 7 de abril de 2019.
Arturo Manuel Arias Sánchez
 

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