miércoles, 26 junio 2019, 19:03
Lunes, 15 Abril 2019 06:04

Sudán: Golpe con tufillo sionista

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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A menos de una semana del golpe de Estado que dejó en 30 años la estadía de Omar al Bashir al frente de Sudán, los militares que asumieron la asonada no han podido controlar totalmente la situación, lo que hizo renunciar al Ministro de Defensa que la encabezó, en tanto la inteligencia local aseguraba que hay elementos del Mossad que están participando en las agitadas manifestaciones populares.


Desde hace tiempo se conoce que el imperialismo tiene todo un guión para no sólo provocar, sino también aprovechar el descontento de la población para llevar a cabo planes destructivos contra los gobiernos que no les son afines, independientemente del estilo de su gobernanza, democrático o no.

Se dice que a partir del golpe del 11 de abril, se abrió una nueva página en la historia sudanesa, porque el derrocamiento de Al Bashir es la culminación de las manifestaciones que llenaron las calles de las ciudades del país desde hace cuatro meses.

Como resultado del golpe de Estado, el poder en el país ahora pertenece a los militares por un período de transición que durará dos años, pero ya en las demostraciones se pidió y logró el cese del jefe golpista, el Ministro de Defensa en el gabinete de Al Bashir, el teniente general Ahmed Awad Ibn Auf, quien es señalado como uno de los máximos responsables del asesinato de miles de refugiados en la región de Darfur.

Los militares no excluyen que el período de transición pueda acabar antes, porque "en este caso el pueblo está listo para tomar parte en la vida política del país". Entre otras cosas, disolvieron el Gobierno y ya participan en las consultas para crear un consejo militar de transición que controlará el país.

Las protestas contra Al Bashir fueron provocados por el aumento de los precios del combustible y el pan. Las primeras manifestaciones tuvieron lugar en el norte de Sudán a finales del pasado diciembre. El descontento pronto se propagó por el país entero.

A partir de entonces las protestas empezaron a ser mucho más organizadas. Las exigencias de los manifestantes cambiaron con el paso de tiempo. El tema económico quedó relegado a un segundo plano: los manifestantes empezaron a exigir la renuncia de Al Bashir.

A finales de diciembre el jefe de Estado anunció la introducción del estado de emergencia y se negó a crear un gobierno de transición. Sin embargo, prometió que ocuparía su puesto solo hasta el final de su mandato y que no participaría en las elecciones del 2020. Pese a todo esto, los manifestantes no quedaron satisfechos con estas concesiones.

La situación empezó a agravarse el 6 de abril, el día del aniversario del golpe de Estado de 1985 en Sudán. Los manifestantes, inspirados por el éxito de las manifestaciones en Argelia que culminaron con la renuncia de su presidente, anunciaron una protesta por tiempo indefinido y se negaron a moverse de las calles.
Los participantes de las protestas explicaron que estaban dispuestos a negociar solo con el Ejército del país. Cuando las unidades de servicios especiales y de policía trataron de dispersar a la muchedumbre, se lo impidieron los militares, al realizar disparos de advertencia al cielo. Dichas unidades no tuvieron otra opción que retirarse.

A lo largo de los últimos meses las protestas a menudo se volvían violentas y se convertían en enfrentamientos con la policía. Como resultado de estas confrontaciones, hasta 60 personas perdieron su vida, centenares fueron arrestadas.
La inteligencia de Sudán afirma que el régimen israelí ha reclutado a varios opositores para intensificar las protestas en el país africano. El director del Servicio de Inteligencia y Seguridad Nacional (NISS, por sus siglas en inglés), Salah Abdalá “Gosh”, acusó al rebelde Movimiento de Liberación de Sudán (SLM, por sus siglas en inglés), liderado por Abdul Wahid al-Nur, de explotar las protestas para perpetrar actos violentos y de sabotaje en distintas ciudades del país, según el portal Sudan Tribune.

En declaraciones ante reporteros, Gosh dijo que el servicio de inteligencia de Israel (el Mossad) ha reclutado a integrantes del SLM para crear caos en Sudán.
No hay que olvidar que Israel se encuentra resentido por el respaldo de Sudán a Siria, cuestión que aumentó recientemente, cuando Al Bashir se entrevistó con el presidente sirio, Bashar al Assad, en Damasco.

También Tel Aviv, junto a Estados Unidos, es sindicado como máximos responsables de la escisión del sur de Sudán, pero no tuvieron en cuenta que las mayores riquezas petrolíferas se encuentran en la parte norte.

Además, Israel está molesto, porque Sudán no le permite volar sobre su espacio aéreo, y mucho menos a sus aviones militares.

Con la deposición de Al Bashir es posible que Israel tenga conexión más íntima con el grupo militar golpista, pero esto no es seguro, ya que la mayoría del ejército mantiene una actitud beligerante frente al sionismo.

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