martes, 15 octubre 2019, 02:00
Sábado, 11 Mayo 2019 06:48

DE LA HISTORIA DEPORTIVA: Corra junto a Rigoberto Mendoza

Escrito por  Víctor Joaquín Ortega / Especial para CubaSí
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El as de la cita azteca no presentaba siquiera un premio centroamericano en Santo Domingo 1974, donde terminó cuarto en los 3 000 con obstáculos y noveno en los 5 000 lisos.

El fondista cubano Rigoberto Mendoza arriba a los V Panamericanos de 1975 sin la etiqueta de favorito. Los entendidos la sitúan con pegamento de alta calidad en maratonistas con conquistas y condiciones superiores. Y al no existir en su país una tradición admirable en esta distancia, no andan equivocados en los pronósticos. Pero, una cosa es el papel y otra la vida. Pues la etiquetica se está despegando...

La altura mexicana causando estragos. Favoritos que parecen tener amarrados los pies o correr encadenados por la cintura. ¿Y Rigoberto? Se mantiene al frente. Zancadas contra el agotamiento. La meta ¡la meta...!.. Mendoza se convierte en campeón de la especialidad con 2: 25. 02.81. Le siguen el norteamericano Charles Smead y el canadiense Tom Howard al cronometrar 2: 25.31.53 y 2: 25.45.42, respectivamente.


Este guajiro natural, callado, agradable, integrante de la Delegación de la Dignidad (Puerto Rico 1966) ha conseguido el gran triunfo cubano en la mayor distancia del atletismo, y en esta presea hay algo de desquite por aquel cuarto lugar conseguido por su compatriota Félix, Andarín, Carvajal en la tercera justa olímpica de San Luis 1904: no ascendió al podio, aunque era el mejor, herido por la miseria, el hambre que le hizo engullir manzanas verdes con la meta cercana y la terrible colitis que le causaron,

Sobre Rigoberto expresó Fidel en el recibimiento a la delegación cubana (27-10-1975) que participó en la séptima fiesta del músculo del continente:

“En el maratón de los 42 kilómetros nos trajo una medalla de oro inesperada, incluso para nosotros mismos, demostrándose que también en las largas distancias podemos competir y podemos ganar... El compañero Mendoza cada cuatro semanas de entrenamiento hace un viaje -corriendo- hacia Santiago de Cuba ¡Se imaginan ustedes si hay que tener voluntad, espíritu de sacrificio y determinación para practicar un deporte de esa naturaleza...”

El as de la cita azteca no presentaba siquiera un premio centroamericano en Santo Domingo 1974, donde terminó cuarto en los 3 000 con obstáculos y noveno en los 5 000 lisos, aunque en San Juan 1966 y Panamá 1970 terminó tercero en los 3 000 con obstáculos. Tampoco brilló en certámenes posteriores a la hazaña en la tierra mexicana: abandonó en el maratón de en los Centroamericanos de Medellín 1978, puesto 33 en la magna lid de Montreal 1976.

Otros coterráneos del as panamericano de 1975 lo imitarían después en la gran fiesta del continente: Radamés González (San Juan 1979) con 2:24.09.0 y Alberto Cuba (La Habana 1991) con 2:19.27.0, con Radamés en bronce aquí, pero Rigoberto abrió la puerta cuando ni los expertos ni el público lo esperaban.

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