lunes, 21 octubre 2019, 03:09
Jueves, 13 Junio 2019 05:31

Cuba y la cultura del detalle

Escrito por  Vladia Rubio / CubaSí
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Hacer de la belleza y del cuidado de los detalles una práctica de vida.


Aun sin lujos ni excesivo confort, los hogares de los cubanos se distinguen, como tendencia, por ser limpios y ordenados.

Igual sucede con el aspecto de los habitantes de esta Isla. A pesar de que las temperaturas casi derritan la suela de los zapatos, los cubanos andan limpios. No será, en la mayoría de los casos, ropa «de marca», pero ni estrujada ni sucia ni descosida.

Sin embargo, ese cuidado por los detalles que se aprecia en las viviendas y en el aspecto de los cubanos, no siempre ha logrado trascender a la calidad de las producciones y los servicios. El salto de lo micro a lo macro está por darse.

Paradójicamente, los mismos cubanos que se niegan a salir faltándole un botón a la camisa o con la pintura de las uñas descascarada, son los mismos que frente a una maquinaria o tras un mostrador no se preocupan ni se exigen por los detalles.

Y sí que es contradictorio, porque, en primer lugar, con esas actitudes nos hacemos daño a nosotros mismos, nos perjudicamos y lastimamos los unos a los otros.

A inicios de esta semana, estuve en un reconocido centro hospitalario capitalino, distinguido por la alta capacitación de su personal médico, así como por su equipamiento y medios diagnósticos, de los más avanzados a nivel mundial.

Allí lo mismo hacen una ecografía o una tomografía, que un trasplante o una operación a corazón abierto. Pero si el paciente que fue a hacerse análisis necesita ir al baño... entonces se traba el paraguas.

Más fácil accedes al tomógrafo que al baño, porque está cerrado con llave. Y si le preguntas a la persona que está sentada en esa área llamando a los turnos o algo parecido, entonces la respuesta es para recibir una reanimación cardiopulmonar: «Lo que pasa es que muchas personas hacen su asunto fuera de donde deben hacerlo; por eso hay que tenerlo cerrado, porque la gente es muy puerca. Yo creo que la llave la tiene el custodio, pero no sé dónde está él ahora».

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Es un pequeño y muy real ejemplo con el que usted, que ahora lee, quizás también ha tropezado. Se trata de destruir con los pies lo hecho con las manos, como dice el viejo refrán. Y duele.

Igual duele cuando la vivienda recién construida con tanto esfuerzo y entre tantas limitaciones materiales, al ser entregada al damnificado por el huracán o el tornado, este tiene que arreglárselas para ir corriendo a cambiar la llave de la cocina que apenas cierra, o a arreglar el tomacorriente, o a ver cómo inventa porque la meseta quedó desnivelada.

Claro, de todas formas, lo agradece de corazón. Pero existía lo necesario para que quedara bien, y no regular.

Sobre estas y muchas otras cuestiones se ha pronunciado en varias oportunidades el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. La más reciente fue al clausurar este viernes 7 el Seminario Nacional de preparación del curso escolar 2019-2020 en el sistema deportivo cubano.

Entonces exhortó: «Trabajemos en el sentido de instalar la belleza y la cultura del detalle como prácticas de vida también en el deporte; desde lo pequeño hagamos lo grande».

En abril pasado, desde su cuenta en Twitter, igual había instado: «Trabajemos instalando la belleza y la cultura del detalle como práctica de vida. Venciendo la inercia de los cansados. Contagiando de entusiasmo y optimismo a los comprometidos. Entendiendo que la belleza del peor momento está en el tamaño de los desafíos».

Muchos pendientes dan motivo a este llamado en defensa de la belleza y del detalle. ¿Quién ha dicho que el Socialismo ha de estar reñido con la hermosura?

Buen gusto, elegancia, belleza, armonía y más, se dan necesariamente la mano en el modelaje de ese hombre digno, íntegro y pleno a que esta sociedad aspira.

Filósofos, estetas y otros entendidos se han pronunciado sobre el tema, pero vale aquí reiterar lo que nuestro Martí decía al respecto: «Mejora y alivia el contacto constante con lo bello».

Como no solo de pan vive el hombre, habría que convencer y luego insistir en que la belleza —esa que engrandece por genuina, no la del oropel y el artificio— y la excelencia en los detalles también tributan a una vida de calidad.

Sucede que practicar una cultura del detalle implica prever para evitar improvisaciones, planificar para impedir chapucerías. Es hacerle espacio siempre a lo agradable, lo bueno, lo placentero, sin que ello sea sinónimo de derroches o más gastos.

Hacer que los demás se sientan bien, respetados y tenidos en cuenta, se consigue también desde la cortesía, siendo agradables, con la sonrisa amistosa, con la respuesta convincente, deteniendo la mirada y la intención donde antes nadie lo hizo.

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No pocas veces son los detalles los que determinan el avance y el crecimiento, o el retroceso y el derrumbe. A veces medio centímetro o quince grados más de inclinación determinan el desplome de una gran estructura.

También en ese orden El Hombre de La Edad de Oro nos dejó su sabia sentencia: «(...) en la fábrica universal no hay cosa pequeña que no tenga en sí todos los gérmenes de las cosas grandes».

Pero para que funcione esa cultura del detalle que el presidente instaba a practicar desde su mandato como primer secretario del Partido en Villa Clara —donde muchos cambios en la ciudad evidenciaron su estilo de predicar con el ejemplo—, debe estar sustentada en un sólido sentido de pertenencia y por un también enraizado amor al prójimo.

Dar un buen trato, brindar una correcta atención, vender u ofrecer un producto elaborado con excelencia, ¿no son acaso maneras de respetar y querer al de al lado?

A la vez, cultivar los detalles y la belleza también en el terreno de lo macrosocial, de lo macroeconómico, nos haría más eficientes y competitivos de cara al resto del mundo.

Por lo pronto, mientras los engranajes siguen ajustándose y aún en esta coyuntura, que no es de las mejores, sería muy bueno que cada cual, desde su pedacito de vida, se propusiera expandir esa cultura del detalle que hoy practica, sobre todo referida a su aspecto personal y a su casa.

Así, al alcanzar con esa praxis al de al lado, al de más allá, poco a poco, desde la convicción y sin alharaca, podría ir haciéndose de la belleza y de la cultura del detalle esa necesaria práctica de vida a la que se nos convoca.

Visto 1239 veces Modificado por última vez en Domingo, 23 Junio 2019 09:32

Comentarios  

 
#9 anylu 18-06-2019 07:49
La cultura del detalle muy bueno que se tengan en cuenta los detalles de los que parecen olvidados por la mayoría si nos referimos a obras sociales, parece que un buen acabado con belleza, confort y durabilidad en muchos casos no se tienen en cuenta por los que están al frente de las construcciones y reparaciones; y que decir de la conservación de lo que tenemos o lo que se está haciendo nuevo, me indigno al ver como se rompen y deterioran muchas de las cosas que se hacen con tanto sacrificio, quedé alarmada los otros días al ver como los que se dedican a pescar en el malecón habanero están rompiendo el piso de madera del puente flotante para sentarse a pescar por los huecos que están abriendo, eso no lo ven las autoridades, hasta donde vamos a llegar con esos que por la Habana y por Cuba no aportan nada.
 
 
#8 Yosy 14-06-2019 14:01
Muchas veces el Presidente llama a la sensibilidad ... ¿por qué? porque se ha perdido totalmente, no hay respeto para nadie, o si, para esos que van llenos de cadenas y pulsos, alardeando de su buena condición social. A veces en las tiendas notamos que somos invisibles. Pero no solo las tiendas, dirigentes en los centros de trabajo... a veces, para quién hablan? no es para los trabajadores, es para ellos mismos, para oirse... los trabajadores no importan, el trabajo no importa, los resultados no importan, lo que importa son ellos y sus necesidades personales. He ahí una pequeña parte de la pérdida de sensibilidad que el Presidente está tratando de recuperar después de muchos años de abandono. Felicidades a la periodista y al Presidente por seguir insistiendo en estos temas que afectan a los cubanos de a pie.
 
 
#7 carlosvaradero 14-06-2019 13:29
Viví durante algunos años en Ciudad México, país conocido por su alto grado de violencia, corrupción e impunidad (nada es perfecto), pero como cubano enseguida (por supuesto) me llamó la atención el buen trato, y el esmero con que te atienden cada vez que llegas a un lugar, dígase, cafetería, tienda, mercado, Samborns etc, al punto que te preguntas si es real lo que estás viviendo.
Los o las dependientas no se molestan cuando preguntas algo, para ellas y ellos es un placer responder tus dudas y si por casualidad no tienen respuesta para tu pregunta se esmeran en ayudarte con alguna persona que tenga conocimiento.
Si por alguna casualidad (nunca me sucedió) no te gusta lo que compraste o no era lo que tu esperabas, se desvivían por buscarte lo que pedias y en el peor de los casos se disculpaban y hacían referencia de otro lugar donde hallarlos.
Jamás faltó una sonrisa cada vez que entraba a un lugar y no importaba que yo fuera extranjero o nacional.
Así me sucedió en peleterías, mercados, tiendas especializadas, Mixup (tienda de discos) y en cuanto lugar visitaba.
Al principio pensé que todo sucedía porque ellos presumían que yo era recién llegado, pero con el paso de los años me convencí que era una cultura del detalle desarrollada durante muchos años y de la cual estamos nosotros los cubanos ahora a mil años luz de disfrutarla.
 
 
#6 manuel 14-06-2019 09:14
Ayer fui con mi esposa al registro Civil de Arroyo Naranjo. Víbora Park. a recoger. Certificado de defunción de su mama. Mi suegra había que ver. las letras conque llenaban estos documentos Legales. e imprescindibles para cualquier tramite Legal. Yo le pregunte a estos. Si los médicos estaban llenando estos documentos. Con el Mayor respeto a los Médicos. pero las letra no se entendía. la muchacha que iba delante de mi. le entregaron un Documento. Donde al Hijo de ella tenia el segundo apellido el de su mama mal. el documento de ella. El apellido estaba bien. ella reclamo. le informaron que viniera dentro de 15 días para subsanar el error. que esto era error del sistema. ella le dijo que su hijo tiene su mismo apellido que como en el documento de ella esta bien y en el de su hijo mal. . sigo mi anécdota. Acabo de llegar. del registro civil que se encuentra en Neptuno y Oquendo centro Habana para la solicitud de los actos de Ultima Voluntad. llegue a las 6.35 am. hice un 3. Cuando llego. en el saloncito de este registro Civil un carro Parqueado. al parecer un vecino parquea aquí. a eso de las 7 y pico vino el chofer. saco el carro. el carro del Ministerio de Justicia. me Toco el turno. la compañera no entendía lo que decía el certificado de Defunción. llamo a dos compañeras mas para adivinar que decía. y hay comenzaron a hablar que últimamente las compañeras que trabajan en registros civiles tienen mala caligrafia. la letra pésima. esto viene desde la base en el sistema de aprendizaje. que antes no era era así. por poco me viran el documento. Le tuve que rogar para que no me viraran. Hago esta anécdota. esto le pasa diariamente a miles de cubanos. Con cualquier tramite. donde tiene que haber cultura del detalle. una cosa es la teoría. el discurso y otra la Practica la vida cotidiana.
 
 
#5 Annelis 14-06-2019 09:02
No debería siquiera llamarle a hacer bien las cosas, como un término novedoso o algo increíble o difícil de hacer. Cuando las cosas se hacen como se debe no existe espacio para barbaridades constructivas, malos tratos o incumplimientos en plazos. Es simplemente hacer cada cual lo que le toca. correctamente!
 
 
#4 trinitario 13-06-2019 13:48
Realmente cuando escucho estos requerimientos de nuestro Presidente y veo el divorcio existente en tantos lugares de esta isla por la desidia de otros "cuadros" me pregunto tantas cosas a las que no le encuentro ninguna respuesta coherente... ¿¿¿¿o si?????
 
 
#3 Maria Carla 13-06-2019 11:58
En Cuba todos debemos ayudar para hacer que la cultura del detalle se convierta en lo cotidiano y no en la excepción.
 
 
#2 Andrés R 13-06-2019 11:28
Visité una pequeña cafetería en Miami, me llamó la atención como la joven que me atendió, muy linda por cierto, me preguntó que si era la primera vez que la visitaba, al responder que sí; me dijo entonces su café es gratis y lo invito a hacerse un selfies conmigo como recuerdo. La atención era esmerada y al detalle. Así es como se debe trabajar y aender a las personas al detalle.
 
 
#1 manuel 13-06-2019 09:52
Acaso esa palabra. CULTURA DEL DETALLE. no se conocía. Desde que nuestro Presidente. la utilizo. es cuando nos acordamos de ella y esta en boca de todos en especial nuestros dirigentes. No podemos seguir esperando a que lleguen las cosas de arriba. para tomar decisiones en la base. Tenemos que ser capaces de tomar decisiones. ser responsables con esta. Como decía nuestro Comandante en Jefe. CITO. CON LA REVOLUCION TODO. CONTRA LA REVOLUCION NADA:
 

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