¿Cuántas miradas se habrán posado en el techo de esta parada de guaguas, en Loma y Colón, a escasos metros de las sedes de la alta dirección del país?
Mucho se hace de un tiempo a esta parte por rescatar la ciudad de sus varias calamidades: higiene, redes hidrosanitarias, viales, viviendas, urbanismo, señalética, alumbrado, transporte público, servicios, y un largo etcétera.
La proximidad del 500 aniversario de esta Villa de San Cristóbal de La Habana ha resultado un buen incentivo. Pero resulta paradójico que se hagan tan grandes y necesarias inversiones por un lado; mientras, por otro, lo que se resuelve con una escalera y buen voluntad siga quedando pendiente.
Falta de sentido de pertenencia, de responsabilidad ciudadana y también administrativa, se conjugan al generar vacíos como este. Pudiera parecer algo sin demasiada trascendencia, pero cuando las raíces de esas plantas –probablemente árboles- destruyan el techo de la parada, ya no sería tan nimio el asunto.
Además, si usted pinta las paredes de su casa, ¿dejaría luego sin limpiar los rodapiés o sin limpiar el piso para quitar las gotas de pintura?
Igual parece estar ocurriendo con este caso. Se remodelan espacios mayúsculos, trascendentales, de la capital, se construyen otros; y entretanto, ese desangelado “jardín” continúa creciendo en el techo de la parada.
Se han levantado paradas nuevas y reconstruido algunas, pero ya pueden verse grafitis y marcas de suelas de zapato estampadas en esas paredes recién remozadas.
Más de una investigación ha hurgado en los sentidos de pertenencia por esta ciudad, en las migraciones internas, en lo que han llamado cierta ruralización de la ciudad, en la implicación comunitaria..., en fin, que hay dónde asomarse para encontrar algunas respuestas a tales conductas.
Podría escribirse a propósito un enjundioso artículo, hasta un ensayo, pero mejor interrumpir en este punto el texto y dejarlo tan aparentemente nimio como las plantas que crecen en el techo de la parada.
Sábado, 29 Junio 2019 04:55
Aniversario 500: Habana mía, tuya, suya
Escrito por Vladia Rubio/CubaSíLos pequeños asuntos, cuando se suman pueden hacer uno grande, a la vez que ensombrecen esfuerzos significativos.
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En fin, que no hay que asomarse para encontrar respuestas a tales conductas. ¡Estas están en la legislación!, el aparato estatal para aplicarla ¡está ahí!, bien definido y solo hay que reactivarlo, exigir que cumplan con su deber para el que fueron creados, con justeza y profesionalidad , para que se reactive a su vez la conciencia, el repudio a lo mal hecho, le aborrecimiento y la repulsión por el delito y los delincuentes, so pena de seguir arando en el mar.
Esperemos que con el aumento de salarios, los cuerpos de inspección cual ave fénix (queda picuo, pero al caso) resuciten y regresen a su objeto y desempeño iniciales, así como la Policía, los jueces y fiscales.