domingo, 17 noviembre 2019, 04:58
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Viernes, 19 Julio 2019 03:32

Y del béisbol, ¿qué?

Escrito por  Víctor Joaquín Ortega / Especial para CubaSí
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Y del béisbol, ¿qué? Tomada de Cubahora

Debemos resaltar en pleno la riqueza de nuestro deporte nacional. La prensa en lugar importantísimo. Para hacer y hablar de él, lancemos por la borda el dogmatismo: es un solo béisbol. 



Debemos resaltar en pleno la riqueza de nuestro deporte nacional. La prensa en lugar importantísimo. Para hacer y hablar de él, lancemos por la borda el dogmatismo: es un solo béisbol. Hay que rescatar el salón de la fama, sin blandenguería ni extremismo. Los realmente infames no pueden mancharlo. Y cuidado con la alharaca dirigida hacia la mentira que se ha deslizado en ocasiones en programas y escritos.

Ni hablar de aceptar el pedido lanzado en la TV por algunos de ubicar una placa en el Estadio Latinoamericano con el nombre de un vividor pro gringo, míster Maduro, inventando pureza en sus acciones para edificar el Coloso del Cerro cuando su fin era el negocio no la pasión por la tierra de los Maceo. Lesionan los textos y la profusión de fotografías para mostrar a dos peloteros íntimamente vinculados al batistato. Uno de ellos, Jiqui Suárez, oficial del ejército antipueblo, torturó y asesinó y pagó sus crímenes en los primeros días de 1959; del otro, Pedro Formental, contaron anécdotas y, entre las fotos, la que capta cuando departe con un niño.

Prefiero ofrecer ese espacio a peloteros de mayor estatura ciudadana y atlética; a la vez, soy contrario a impedir por decreto el reflejo de tipejos que formen parte de la historia atlética: pero el tratamiento debe ser tan frío como sus numeritos, enfatizando en sus indignidades, sin una pizca conductora hacia la simpatía. No podemos cansarnos de dar como, desde antes del bloqueo, lo peor de Estados Unidos se lanzó contra el corazón del deporte cubano. Muchos textos y proyecciones no van a aguas profundas en dicho tópico y hasta priorizan las culpas nuestras: la de los “niños genios”, bastante de ellos terminaron bien lejos de la moral, la retirada masiva impuesta, esquematismo y otras injusticias: hay que mostrar la verdad.

Lo he publicado en varias ocasiones e integra mi ponencia al II Simposio sobre la Revolución Cubana (octubre 2017): Nuestro deporte a la luz del pensamiento y la obra de Fidel: Temprano, la ofensiva yanqui se dirige al corazón: retiro de la franquicia a los Reyes del Azúcar (1960); ese año prohíbe que sus players actúen en el clásico cubano, nos despoja de ser el escenario de la Serie del Caribe del 61 y, ya con el bloqueo, impone a los peloteros cubanos renunciar a su patria para pertenecer a las Mayores. El Comandante había declarado a la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas (22-4-1959): "...queremos que (los Sugar Kings) se queden en Cuba y lo que es más, queremos hacer un equipo de Grandes Ligas..."

La situación obliga a cambiar las señas. Contraofensiva: Serie Nacional de 1962. Debe sustituir al Campeonato Profesional en el amor de la afición. Ponen su bregar a favor: atletas, directores, entrenadores, árbitros - muchos han renunciado a salarios elevados en ligas foráneas-, funcionarios, la prensa. Fidel traza la estrategia y la táctica: interviene en aperturas, juega en infinidad de ocasiones, adapta el lenguaje, crea. Es el primero del mundo en inaugurar una temporada bateando la primera pelota: II Serie, 25-2-62. En la I (14-1-62), la envía. Reina el espíritu de nuestros representantes en el Mundial de Costa Rica, abril de 1961. Quieren regresar, enfrentar a los mercenarios. Se les persuade: luchen allí. Retornan invictos.

Los gringos continúan dañándonos cuando hemos alcanzado un enfoque propio del momento sin renegar de los principios exigidos por una compleja y menos hermosa realidad. Nos impiden obtener experiencias y bienestar económico en la más vigorosa liza beisbolera del orbe. Prefieren sonsacar y birlar. Debemos conformarnos con los contratos en organizaciones de más bajos estímulos deportivos y salariales. Fidel expresó en la bienvenida a los peloteros vencedores en Baltimore (4-5-1999): "Quizás algún día haya paz, haya relaciones normales con el vecino del Norte y exista la posibilidad de que podamos participar en esas competencias (Grandes Ligas) y en la medida en que se logre, podríamos mejorar considerablemente los ingresos modestísimos hoy, de nuestros atletas".

Obamada: relaciones pero el cerco es mantenido e intentan doblegarnos con golosinas envenenadas y el garrote presto. Las más frescas trumpadas muestran la faz verdadera. El reciente intento de ingreso a las Ligas Mayores resultó infructuoso: volvieron a imponerse los bárbaros bloqueadores... No hay normalidad.

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